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06 abril 2014

Pepe Corzo destaca en puesta en escena de "Black el payaso" y "Pagliacci" en Madrid

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Fotos: Facebook de Pepe Corzo
El reconocido diseñador de vestuario y figurinista peruano Pepe Corzo, con amplia experiencia en diseño de vestuario tanto para teatro como para ópera y zarzuela, acaba de debutar con enorme éxito en una nueva producción en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. No es la primera vez que Corzo trabaja en este importante teatro europeo. En los últimos años ha hecho varias producciones allí, así como en el Festival de ópera de Las Palmas. El talento de Corzo es requerido para grandes producciones, las cuales en muchos casos se confeccionan en Lima con materiales peruanos que son exportados a Europa.
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Este viernes se estrenó en la Zarzuela un programa de dos obras cortas, la zarzuela "Black el payaso" de Pablo Sorozábal, junto al clásico "Pagliacci" del italiano Ruggero Leoncavallo. La puesta fue dirigida por Ignacio García y la dirección musical de Donato Renzetti.

Hace algunos meses Corzo también preparó el vestuario y escenografía de "La flauta mágica" de Mozart en el Gran Teatro Nacional de Lima
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Compartimos una crítica del portal Codalario sobre esa noche de estreno, en la cual estuvo presente la leyenda de la ópera Teresa Berganza, entre otros ilustres personajes.
 ¡PASEN Y ESCUCHEN!
Por Gonzalo Lahoz
04-04-14 Madrid. Teatro de la Zarzuela. Sorozábal: Black el payaso. Leoncavallo: Pagliacci. Juan Jesús Rodríguez (Black). María José Moreno (Sofía/Nedda). Jorge de León (Canio). Rubén Amoretti (White). Fabián Veloz (Tonio). Emilio Gavira (Director de escena). David Menéndez (Silvio). Miguel Borrallo (Beppe). Javier Galán (Dupont). Entre otros. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro del Teatro de la Zarzuela. Ignacio García, director escénico. Donato Renzetti, director. 
   Si tomamos el circo como el más grande de los espectáculos y concebimos la ópera como la obra de arte total (incluso fuera del Gesamtkunstwerk wagneriano), la conjunción de dos obras comoBlack el payaso y Pagliacci en una misma velada lírica tendría que arrojar un resultado, cuanto menos, positivo.
   Toda clase de personajes circenses tomaron el Teatro de la Zarzuela momentos antes de que comenzara la función en una logradísima recreación que logró un ambiente de lo más festivo y en el que se fue dando la bienvenida al público; incluso la mismísima Teresa Berganza, presente en la sala, se atrevió a levantar las pesas del forzudo con los brazos en alto en pleno foyer. Esos mismos personajes y esos mismos actores (estupendos todos) fueron los que formaron la compañía circense de ambas obras, por lo que pudimos observar con detalle el cuidado trabajo de Pepe Corzo con el sugestivo y alegre vestuario, sin duda uno de los puntos fuertes de toda la puesta firmada con dirección de Ignacio García, que cuenta con aciertos, si bien por momentos no puede evitarse la sensación del “ya visto” en otras producciones. No obstante, siempre es de agradecer optar por esa vía antes que por la de, en ocasiones,  vacua innovación que otros colegas toman en aras de una innecesaria e incomprensible originalidad a costa de todo. Sin embargo, con la sensación de deja vù, no es entendible que al final de Pagliacci (y no “I Pagliacci”) por ejemplo, la actitud de Tonio ante lo que ocurre sea tan estática, sin movimiento alguno, al igual que la postura de Canio tras el doble asesinato, al que no ayuda el dramatismo inconsistente de Jorge de León y su débil fraseo, como también pudo sentirse en su aria y en “Un tal gioco, credetemi…”, en el que se acompañó de una marioneta de un payaso, una especie de evidente llamada a su alter ego como si el público no fuera capaz de comprenderlo y una de esas cosas que según las ves aparecer en escena sabes desde el minuto uno que no van a aportar nada bueno. Por suerte no se le siguió dando uso.
   Bien planteado y aprovechado la creación del papel de Baydorov en Black el payaso con la interpretación de un magistral Emilio Gavira, aun con la dificultad y doble filo que siempre encierra la inclusión de un narrador en cualquier obra, ya sea teatral, literaria o cinematográfica. Por su parte,Juan Sanz y Miguel Ángel Coso firmaron una escenografía, ensoñadora en Black, realista enPagliacci, certera en ambas; con gran manejo del escenario rotatorio que ya dio de sí en la anterior producción de Curro Vargas y donde se creó la magia de la carpa de un circo y un palacio con apenas elementos en la primera parte y un precioso carromato en la segunda, que sirvió a las mil maravillas a los requerimientos de la obra de Leoncavallo.
    En el foso, la batuta chimpunera de Donato Renzetti, más detallista en la ópera italiana, aunque de inspiración alicorta, que en la partitura de Sorozábal, debiendo destacar desde el minuto uno la maestría y facilidad de nuestro compositor en la creación y recreación de melodías, en las que se ahogó Renzetti en más de una ocasión, además de hacerse evidentes los desajustes con los cantantes, con entradas erradas y un solapamiento constante de la orquesta sobre las voces, especialmente las de las féminas. Correcto el coro, al que no se le dio buen uso en el escenario, al igual que a los figurantes, dando la sensación de escaso trabajo de movimiento sobre el escenario, caótico por momentos, de apelotonamiento en el reducido espacio que quedaba libre en Pagliaccidelante del carromato de la compañía.
   Juan Jesús Rodríguez triunfó en su cometido de “Panem et circenses” como el payaso que llega a ser rey y calma al vulgo, con una voz recia y bien timbrada y que en los últimos días anunció querer reservar, renunciando a hacer doblete y alternando las fechas con el Tonio de Pagliacci (Sin aviso en el programa de mano u hoja volandera). En su lugar, el payaso deforme lo cantó Fabián Veloz, quien recibió grandes aplausos por parte del respetable, con un canto correcto sí, pero nada nacarado arriba y nasalizado. Muy bien cantados así mismo los secundarios de David Menéndezcomo Silvio y Rubén Amoretti como White en sus respectivas obras, subiendo ambos los quilates de la producción.
   Buena línea de canto la de Javier Galán como Dupont, con resoluciones algo vulgares y adecuado el Beppe (¡No Peppe como se escribe continuamente en los, una vez más, equivocados programa y volandera!) de Miguel Borrallo, en el que se evidencian los tintes líricos del tenor, y algo escasa de proyección la Catalina de Nuria García-Arrés, a quien no ayudó en nada la orquesta de Renzetti.
   Maria José Moreno fue un gusto como Nedda y Sofía, si bien ambos roles sobrepasan un ápice su registro grave. La concepción y la construcción de los dos personajes fue realmente inteligente por parte de la granadina, llevando el agua a su molino y dibujando unas mujeres delicadas, de la fragilidad de un cristal que puede cortar cuando es necesario. Mientras que en Black su romanza “Yo que jamás había sentido…” pudo pasar algo desapercibida, fue exquisito el dúo que le sigue “Para mi príncipe” junto a Rodríguez; al igual que el dúo con Menéndez en Pagliacci y su “Stridonolassù”, donde levemente pudo sacar a relucir su manejo de agudos, al igual que su protagonismo en los concertantes de Black. Un poco a la contra ocurre con el Canio de Jorge de León, un trompetazo de voz en gran parte descontrolada pero de gran tirada en el agudo, de refulgente squillo y atronador volumen que te acaba golpeando, de vuelta, en la misma nuca.
   En resumen, aunque no se consiguiera “el más difícil todavía”, se anduvo cerca en una gran noche de circo donde la risa se torna tan pronto llanto como serenidad. Pasen y escuchen, que escuchar nunca está de más, máxime aquí, para aprender esta vez que nunca hay que subestimar a aquellos que se toman la vida o hacen que nos tomemos la vida con sentido del humor… ¡Y qué vivan los payasos!

31 marzo 2013

"Marina" en el Teatro de la Zarzuela de Madrid


Nuestro amable colaborador Carlos Corzo envía comentarios desde Madrid para Ópera Perú de "Marina", que hoy está en cartelera en el Teatro de la Zarzuela con primeras figuras españolas y con espectacular vestuario hecho en Perú. Esta producción de "Marina" podrá ser vista vía satélite este 3 de abril desde la 1:50 pm exclusivamente por estudiantes en el Gran Teatro Nacional de Lima. La asistencia es gratuita previa inscripción al correo:
publicos.gtn@mcultura.gob.pe Capacidad limitada.

Fotos: Neil Becerra. Teatro de la Zarzuela de Madrid

Por Carlos Corzo Castañeda, 
desde Madrid para Ópera Perú

Luego de un año de preparación y de varias semanas de intensos ensayos, el viernes 15 de marzo se estrenó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid la nueva producción de Marina, que constituye la primera escenificación en el siglo XXI de esta emblemática obra del género lírico español en el sesquicentenario coliseo de la calle Jovellanos.

Marina, con música de Emilio Arrieta y libro de Francisco Camprodón y Miguel Ramos Carrión, es por muchas razones una pieza única en su género: es una zarzuela que se convirtió en ópera, es la primera ópera que se escribió en idioma castellano, incorpora por primera vez en una ópera aires hispanos como las seguidillas y la habanera y, a pesar de llevar el nombre de la heroína, es considerada por muchos como una “ópera para tenor”. Fue estrenada como zarzuela en el Teatro Circo de Madrid en 1855, transformada por Arrieta en ópera a pedido del famoso tenor italiano de origen rumano Enrico Tamberlick y presentada como tal en el Teatro Real de Madrid en 1871.


 En nuestro medio goza de gran popularidad y se ha representado cientos de veces a través de los años con intérpretes de la talla de María Francisca Caballer, cuya grabación del año 1954 en disco de vinilo es probablemente las más difundida de la obra y en este momento se encuentra en exhibición, junto con otros documentos relativos a Arrieta y a Marina, en el ambigú del teatro de la Zarzuela. La Caballer vino a Lima en varias ocasiones en la década de 1960 con la compañía de Pepita Embil y Plácido Domingo (padre), destacando además como Concha en El Niño Judío.                 

Como preludio a la temporada de Marina, que va del 15 de marzo al 21 de abril e incluye 26 presentaciones de la obra, el lunes 11 el prestigioso programa Los Clásicos de Radio Nacional de España se transmitió en directo desde el Teatro de la Zarzuela y, además de selecciones de Marina cantadas por cuatro de los solistas, incluyó el dúo de Julián y Susana de la zarzuela La Verbena de la Paloma, cantado por un grupo de niños y niñas de dos colegios locales. El presentador, la presentadora y los cuatro cantantes dialogaron con gran fluidez y de manera muy amena, ilustrando a los oyentes sobre la obra. Ese mismo día el eminente musicólogo Emilio Casares disertó sobre Marina, generando tal interés que la sala resultó pequeña y numerosos asistentes tuvieron que escuchar la conferencia de pie.   


La versión del Director de Escena Ignacio García se aparta de la tradicional y folclórica, que hemos disfrutado por décadas pero que ya resulta un poco trillada y anticuada, trasladándose la acción de Lloret de Mar 1855 a un pueblo pesquero no identificado de la costa levantina en las postrimerías de la era industrial y dándole un carácter mucho más realista, reforzando así la credibilidad de la trama. Su propuesta se plasma estéticamente con el apoyo  de la bella y original escenografía de Juan Sanz y Miguel Ángel Coso, el vestuario de Pepe Corzo, que empleando materiales experimentales logra sutiles matices, y la iluminación de Paco Ariza.

A diferencia de otras versiones en las que el mar se observa sólo en el fondo, en este caso el lado del escenario que da a la platea es una playa con agua y arena, en la que inclusive un simpático pescador desarrolla su faena a lo largo de la obra.

Durante la ejecución de los preludios del primer y tercer acto el telón se levanta y se produce movimiento escénico, dando mayor continuidad a la parte teatral pero restando protagonismo a la musical, especialmente al famoso solo de trompa, que pasa desapercibido.       

Bajo la dirección musical del maestro Cristóbal Soler, doce destacadas figuras internacionales de la lírica, todos ellos españoles, conforman tres repartos diferentes, que en ocasiones se combinan, para los cuatro roles principales de la obra.


En el rol protagónico la eminente tiple ligera granadina Mariola Cantarero deleitó al público con su hermosa voz, la también tiple ligera Sonia de Munck, con su presencia escénica y solvencia vocal, encantó a la audiencia y  encarnó a la Marina ideal y Carmen Romeu ofreció una grata variante con su registro de tiple lírica pero con amplio dominio de la coloratura. 

Como Jorge, el afamado tenor canario Celso Albelo lució su notable dominio del registro agudo, Antonio Gandía resultó el Jorge ideal con su registro de lírico spinto y su excelente legato y el tenor lírico Mikeldi Atxalandabaso destacó por su musicalidad y bello timbre de voz.     

En el papel de Roque, los barítonos Juan Jesús Rodríguez y Ángel Ódena fueron muy aplaudidos por la gran calidad de sus voces, mientras que Luis Cansino destacó además por su acertada interpretación del viejo lobo de mar decepcionado de las mujeres y amante de la bebida.

El bajo-barítono Simón Orfila y el barítono Marco Moncloa cantaron y actuaron muy bien en el rol de Pascual, pero el que lo interpretó con mayor propiedad fue Ruben Amoretti, por tratarse de un bajo, cuerda para la que lo concibió el compositor navarro. La diferencia se nota particularmente en los cuartetos y en los concertantes.     

De estos artistas han actuado en nuestro medio Sonia de Munck (Doña Francisquita), Marco Moncloa (La del Manojo de Rosas), Luis Cansino (Luisa Fernanda, La Leyenda del Beso, Don Giovanni, La Boheme), Rubén Amoretti (Turandot) y Simón Orfila (Norma). 

Cabe destacar la participación como el capitán Alberto del barítono Gerardo Bullón, quien a pesar de su breve intervención fue muy aplaudido.    

La orquesta, bajo la batuta de Cristóbal Soler y el coro, dirigido por Antonio Fauró, aportaron el marco adecuado para el desarrollo de la obra. 


En esta versión, gracias al trabajo de María Encina Cortizo, se han recuperado dos números, ambos en el segundo acto, que figuraron en la partitura original y que con el tiempo se habían perdido. Se trata de un bello dúo entre Marina y Roque y de una sardana, elegante danza catalana bailada inicialmente por un pequeño grupo al que luego se va uniendo todo el coro. 

Si bien el desarrollo de esta Marina cautiva al espectador de principio a fin, si tuviéramos que elegir un número como el mejor logrado optaríamos por el cuarteto del primer acto, con cualquiera de los repartos.

La combinación inédita de una partitura belcantista con una puesta en escena verista dio, en este caso, un excelente resultado. Las funciones se vienen dando a teatro lleno y son entusiastamente recibidas por el público, que goza con el espectáculo y lo premia con sus sostenidos aplausos.                

Esta nueva producción de Marina constituye un importante hito en el cumplimiento del objetivo que el musicólogo veneciano Paolo Pinamonti, Director del Teatro de la Zarzuela, se ha trazado de poner en valor el género lírico español, tan apreciado en España e Hispanoamérica, y proyectarlo a nivel global, como corresponde a su riqueza musical y teatral. 

19 marzo 2013

Pepe Corzo y el éxito de su vestuario en "Marina" en Madrid

Pepe Corzo en Madrid acompañado por el elenco de "Marina", Antonio Gandia,
Sonia de Munck y Luis Cansino

El reconocido diseñador, vestuarista y director de arte peruano Pepe Corzo suma un triunfo mas en su carrera internacional en una producción en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. La producción, que ha preparado durante mas de un año, es de la ópera "Marina" de Emilio Arrieta. Corzo es reconocido en la Madre Patria por exitosos montajes como "El Rey que Rabió" o "Los Cuentos de Hoffmann". Esta vez fue convocado nuevamente y Corzo opta por experimentar con jeans, los cuales pasaron por varios procesos industriales que les dan un degradé en los colores, y le da un toque dramático y muy estilizado.

La ópera se estrenó este viernes con gran éxito y va hasta el 21 de abril. En el reparto se encuentran grandes figuras españolas de la ópera y zarzuela, como Mariola Cantarero, Sonia de Munck, Celso Albelo, Antonio Gandia, Luis Cansino, Ángel Odena, Simón Orfila y Rubén Amoretti.




30 septiembre 2012

Andrés Veramendi debuta "La vida Breve" de Falla en La Zarzuela de Madrid


Desde el pasado 22 de setiembre el tenor peruano Andrés Veramendi interpreta el rol de Paco en La vida Breve, aquella famosa ópera en dos actos del compositor español Manuel de Falla. Se trata de un momento especial en la carrera de este joven cantante que tantas veces ha participado en las temporadas de ópera locales, pues se trata de su debut en el importante Teatro de la Zarzuela de Madrid.
El espectáculo ha sido producido por el Théâtre Royal La Monnaie / De Munt de Bruselas y el Teatro de Basilea. La obra fue estrenada en 1998 bajo el título "¡Ay, amor!", escogido por el director de escena Hebert Wernicke, quien falleció en 2002. La dirección de escena en Madrid ha sido confiada en esta ocasión a Wendelin Lang. El diseño de Wernicke fue inspirado por las pinturas de Julio Torres Romero. El Coro del Teatro de la Zarzuela y la Orquesta de la Comunidad de Madrid están bajo la dirección de Juanjo Mena y Guillermo García. (Filarmonia.org)