06 septiembre 2008

Los amantes de Tosca: Francesco Petrozzi

Los amantes de Tosca

Por Gonzalo Tello

(Un fragmento de la entrevista fue publicada en El Comercio del 6 de Setiembre, para acceder, puede entrar aqui)


Francesco Petrozzi




Tenor peruano, desde hace varios años reside en Alemania donde hace carrera en uno de los teatros más importantes y prolíficos del mundo: La ópera estatal de Munich. Nos visita para encarnar el personaje de Mario Cavaradossi en la más reciente producción de Romanza, la ópera “Tosca” de Puccini. Petrozzi tiene proyectos ambiciosos para realizar en el Perú, como presentar la primera ópera de Wagner en nuestros teatros, y seguir protagonizando roles en los que ya ha destacado en el mundo. Sin embargo, su éxito lo lleva con modestia: “Soy un obrero de la ópera, y eso me hace feliz porque es el camino que he decidido seguir” nos cuenta.

Tú vives y trabajas en una compañía estable en Alemania hace mucho tiempo. ¿Que implica para ti trabajar en una compañía de ópera y cómo es el clima de trabajo en Alemania?

Primero que nada debo decir que es un gran honor, porque trabajo en el mejor teatro de Alemania y uno de los 5 teatros más importantes del mundo. Pero fuera de eso, para mí es una gran seguridad trabajar como miembro estable de una compañía. Es como pertenecer a un estudio de Hollywood en los años 30, estas en el pay roll de la empresa y todos los meses recibes tu cheque. A nivel artístico, es la escuela más grande que tengo. Yo entré en el 2001 al elenco estable, habiendo debutado allí antes con “La Bohéme” en el 99, luego regresando en el 2000 para cantar “Los Troyanos”. Allí he trabajado junto a las figuras más importantes de la lírica.

¿En qué consiste este trabajo estable? ¿Cuántos papeles haces por temporada?

Ahora tengo 32 noches por temporada, y la compañía me da los personajes. Fuera de eso tengo tiempo libre, de esa manera puedo cantar en otros lugares de Europa, o EE.UU, Nueva Zelanda, Japón, etc. Yo tengo un contrato con la compañía por 32 noches, en una temporada que empieza en octubre, con ensayos que empiezan en setiembre. Hago entre 6 y 8 papeles, entre papeles grandes y chicos. En este teatro he hecho desde el Duque de Mantua de “Rigoletto” hasta un papel secundario en “Los Troyanos”. Es un gran honor pertenecer a una compañía como esta porque somos muy pocos. Solo hay tres tenores estables, entre los que estoy yo.

¿Con cuántos roles cuenta tu repertorio?

Si cuento todos los roles, entre grandes y pequeños, habré hecho 40 óperas, y mas de 20 roles protagónicos. He hecho todos los roles emblemáticos de tenor, como los tres Puccini: “Bohéme”, “Butterfly”, “Tosca”; “Ballo in Maschera”, “Il Trovatore” (es el que más he cantado), “Otello” (locura de juventud, por el que tuve las mejores criticas, y lo volvería a hacer) de Verdi, así como debuté en “Rigoletto” hace dos años en Nuremberg. Además de montones de Radamés de “Aída”. Me he paseado por el mundo con este rol en Viena, Berlín, Munich, Tokio, Osaka, Lima, etc. Incluso hice una “Aída” con la compañía “Art Concert” que contrata a los mejores cantantes, y hace grandes espectáculos al aire libre, con 400 personas entre extras y coro. Pero ese tipo de experiencia no me gusta, porque para mí la ópera se hace en teatros chicos, con una orquesta y público de acuerdo a lo que pensaron los compositores, no mucho más grande, porque no es lo que ellos escucharon en su cerebro. Eso es la ópera para mí, un intercambio de energía, del público con los solistas y la orquesta. Yo no creo en la ópera como un fenómeno mediático y no me va, y te lo digo porque he probado todo tipo de eventos y nunca he quedado satisfecho en una actuación mía ante un publico de masas. No me gusta escucharme por un altoparlante, pues no es lo real. Tampoco va de acuerdo con mi carrera y como me la he propuesto, porque yo también tengo una deuda conmigo mismo, con el hecho de haber dejado mi país, de haber dejado una excelente carrera en los medios de comunicación de mi patria, de haber dejado el cariño de mi publico, mi familia, etc. Me gusta dedicarme a mis roles cada temporada, lo cual es mi fuerte, cantarlos en los teatros en los que me siento cómodo y en los que los directores consideran que Petrozzi es una seguridad de éxito. No tengo ni las ganas ni la edad para mediatizar mi carrera.

¿Tu trabajas en Alemania donde se hacen los mas grandes experimentos en ópera…

Alemania es EL país de la ópera, no lo es ni Italia ni España. Es el país donde hay 200 teatros de ópera con temporada estable funcionando. Eso lo hace la cultura y tradición del público y el dinero invertido por el estado, porque hablamos de la ópera en Alemania como una industria que da trabajo a miles de personas, por la cantidad de artistas, entre músicos, cantantes, ganando un sueldo fijo mensual, y que tiene una gran calidad, hasta en las ciudades más pequeñas…

¿Eso implica también inversiones privadas, o es labor exclusiva del estado?

Todo es labor estatal. Tenemos auspiciadores, porque ellos deducen las contribuciones de sus impuestos, algo muy diferente a como ocurre aquí. En Alemania la cultura es una obligación del estado. Yo pago feliz mis impuestos, porque tengo las mejores autopistas del mundo, tengo buenos colegios, medicinas gratis para mi hijo, tengo cultura, y la seguridad de que estoy pagando esos impuestos en una tierra que me lo devuelve con creces.

Tu cantaste recientemente papeles en “Ariadne auf Naxos”, “Meistersinger” o “Anna Bolena” por mencionar óperas nunca vistas en el Perú. ¿Tú tienes el deseo de hacer alguno de esos títulos aquí?

Pienso que tengo una obligación moral con el país que ha hecho realidad todos mis sueños, que es Alemania. Y esa obligación moral es la de hacer que mi Perú conozca el repertorio alemán. Empezando con algo ligero, como “Die Fledermaus” ópera con la que hice un tour por Japón, y ahora la repito en Munich en Diciembre, con nuestro nuevo director, Kent Nagano. Estoy en conversaciones con Enrique Bernales, quien es el alma de la lírica en el Perú, para hacer “El Holandés Errante” de Wagner, que para mí es la más ligera, porque dura dos horas, y es muy lírica al estilo italiano, pero cantada en alemán. Es un Wagner joven, con números, arias, dúos, y yo creo que el público limeño la recibiría con gran curiosidad. Siempre he pensado que no hay que menospreciar a la gente. Si ves un espectáculo de calidad, y lo cantas con pasión y auténticamente, la gente responde. Esa es mi responsabilidad con Alemania y creo q éste es el momento.

¿Esto implicaría traer una compañía alemana, o escenarios?

De eso estoy hablando, pero no como empresario, pero si con los contactos. Si lo organiza Romanza, yo me comprometo a buscar solistas de primer orden, y tratar de conseguir una donación, pues Alemania es un país rico y generoso que seguro nos donaría la producción para ponerla en el Teatro Segura. Poco a poco se ampliarían los títulos y ver si gusta. Hace poco debuté en el papel del timonel en “El Holandés Errante” que es un papel secundario, pero igual me gustaría debutar con ese papel en Lima, así no sea protagónico.

Aquí estamos acostumbrados a ver Traviatas, Rigolettos y Bohemes, y se cree que eso es todo…

…y el drama es que cuando se planean las temporadas se vuelve a pensar en los mismos títulos, porque se reciclan. Hay que terminar con eso…

Y, ¿Cómo crees que podamos llegar a ese punto, de ver mas títulos como un “Fausto”, “Samson” o “Hoffmann”?

Yo repetiría la opera del año anterior, mas un nuevo titulo. Así el público se va abriendo. Si a una persona que va al teatro y goza como ha gozado esta “Tosca”, le ofreces un titulo diferente, ese público va a ir a verlo, es cosa de atreverse. Creo que ese sería el mecanismo para ir ampliando repertorio. El año pasado pusieron una “Carmen” fantástica, que era la que tenía que ver Lima. Es la primera que veo que tiene un buen nivel, y creo que con “Tosca” pasa lo mismo.

¿Te consideras un tradicionalista o un no tradicionalista en ópera?

Para nada, ¿Cómo puedo vivir en Alemania y ser tradicionalista? Yo sufrí mucho por serlo, y perdí muchos trabajos y posiblemente le quité posibilidades a mi carrera por serlo. Cuando debuté en Alemania en el 97, para mí era como el mundo al revés porque hice una “Carmen” no convencional, y por eso hice un escándalo, como si fuera un insulto a mi cultura, etc. Luego me dije a mi mismo: ¿Por qué no tratas de entender y pensar que en esta época no se puede seguir presentando Carmen con bobos, lentejuelas y abanicos? Hasta que entendí por qué las óperas se montan así hoy en día. No todo me gusta, pero hago todo lo que me dicen que haga, y por eso tengo el lugar que tengo en Europa y tengo el pequeño éxito que tengo, pues no puedo ir contra la corriente.

Y por esto, ¿como percibes las obras más tradicionales comparadas con las más polémicas, te parece más importante lo visual que lo musical?

Si tú me has visto como interprete, musicalmente puedo gustarte o no gustarte, lo que no pueden decir es que soy un mal actor, y que no bajo por lo menos dos kilos en cada función. Para mí cada función es como la última, y me entrego de esa forma. La actuación en la ópera tiene tanta importancia como el canto, no se puede ser un ser estático ni inexpresivo. Para interpretar a un Cavaradossi, si no eres un gran actor, o por lo menos alguien que lo sienta profundamente, es mejor que no lo hagas. Y si lo acompañas con una voz ad hoc para el rol, mejor.

Y los extras y coro, cuando no tienen la preparación teatral adecuada…

En el caso de “tosca” es básicamente una ópera de tres protagonistas, en el caso único en que mueren los tres. Si esos tres funcionan, se pueden salvar muchas cosas. En este caso estoy gratamente sorprendido por el trabajo de los figurantes, que trabajaron horas con Vivian Hewitt, la directora de escena. Esto no es algo para tomarlo a la ligera, para subir a un escenario hay que estudiar muchos años. ¿Como puedes encarar un rol en una opera si no conoces los métodos? No se puede improvisar, sino eso va a parecer una mala telenovela…

Entonces, ¿cuál es el proceso que se debe seguir?

Se necesita gente autorizada para enseñar a los muchachos. El Perú es un país lleno de talentos. No es por gusto que el mejor tenor ligero del mundo es un peruano. Hay talento, pero que el estado los apoye es necesario, a través de becas e incentivos.

Hablando de ese tema, si pasan los años y el estado no lo hace, ¿no tendría que buscarse una forma alternativa de hacerlo?

La única forma es teniendo mucho dinero. Mientras esto no sea una obligación de los presupuestos del estado, la cultura no va a ser nunca un hecho cotidiano en el Perú, va a ser siempre una excepción, y eso es muy triste. Cuando se logre el Teatro Nacional del Perú, con su orquesta, ballet, coro, sastrería y escuela de ópera, recién vamos a poder hablar en el Perú de un comienzo. Todavía no hemos empezado.

¿Ves este proyecto factible considerando ejemplos cercanos, como Santiago o Buenos Aires, con teatros estables y temporadas largas?

No tenemos por que compararnos ni envidiar a nadie, porque siempre hemos sido más creativos que los que nos rodean. Con menos medios, sacamos productos que sorprenden al mundo. Entonces yo creo que el Teatro Nacional va a ser uno de ellos. Eso será el producto de gente muy valiosa que no dejará que esta reina de las artes muera en el Perú.

¿Que roles quisieras cantar, y nunca podrás hacerlo?

(Ríe) ehh, los de Rossini. Un Lindoro de “Italiana in Algeri” y los demás bel cantistas. Me gustaron desde siempre, y cuando era chico el tenor que los cantaba era Ernesto Palacio. Cuando el abría la boca era como una lluvia de estrellas. Lo primero que escuché con él fue “Tancredi” en Venecia. Antes de retirarme me encantaría cantar el Scarpia de “Tosca”, papel para barítono.

¿Vas a ampliar tus roles en el futuro?

No. Me voy a mantener en los roles que canto, algún aumento habrá, pues todas las temporadas vienen sorpresas, como cuando canté la premiere mundial de “Fiesque” de Edouard Lalo. Fue algo que supe una temporada antes, y es un rol muy difícil. Yo. Como Kraus, haré una carrera tranquila, que tenga que ver con mi salud. Con todo lo que he pasado, veo la vida de una forma especial, y puedo decir que la mayoría de mis sueños ya se han hecho realidad. Quisiera volver a cantar “Otello” pero ahora en Lima, porque siento que el Perú me tendría que honrar con un papel así.

¿Qué cantantes con los que has trabajado te han dado satisfacciones?

Con Plácido Domingo hice “Pique Dame” de Tchaikovsky, tuve el honor y la suerte de conocerlo, porque los ensayos fueron largos. Y nunca terminé de entender a este ser excepcional, que con su edad, era el que tenía la mayor vitalidad en toda la compañía. Esos son los artistas que se dan una vez cada siglo. Otra es Edita Gruberova, con la que he hecho “Lucia di Lammermoor”. Cantar con ella es una sensación increíble, porque su voz te hace flotar. Para ella no hay sucesora. Ramón Vargas es mi gran amigo y he aprendido mucho de él. Con Marcelo Álvarez he compartido también escena. Nadie trabaja como él en esta generación. He cantado “Tosca” con María Guleghina en Tokio y “La Bohéme” con Anna Netrebko en Munich, etc. De los directores, he trabajado con Fabio Luisi, Zubin Mehta, Marcello Viotti, James Levine, Kent Nagano, Marco Armiliato, y Miguel Harth-Bedoya, con el que he dado la vuelta al mundo en recitales y algunas obras, como “Eugene Onegin”, en Forth Worth.

Cavaradossi es un personaje entrañable y uno de los favoritos del público. ¿Cuál es tu tenor de referencia en este Rol?

Alejandro Granda. Suena a cliché, pero pienso que su interpretación es tan actual como hoy. Yo aprendí a cantarla con su referencia. Cuando viajaba a Tokio, tenía que cantar “Tosca” de vuelta en Praga, y sin querer saqué de mi colección el grabación de Lorenzo Molajoli, sin saber quien cantaba. La escuché todo el viaje y me enamoré del arte de Granda. No hay una indicación de Puccini que Granda no haga, y eso es muy difícil de encontrar. La mejor forma de cantar algo de Puccini o Verdi, es cantarlo como está escrito.

¿Que te gusta de “Tosca” y por qué crees que engancha al espectador?

Por el verismo, eso es lo que la mata al público. Como en “Cavalleria Rusticana” e “I Pagliacci”, cuando estas muriendo en escena, eso no tiene competencia. El verismo es la conclusión de la ópera, pues así como la conocemos, no se escribe más. Lo actual ya es otra cosa, no es una sucesión de la ópera, pues es difícil asociarlo con lo del ayer. Porque en todo caso el “musical” tiene mas que ver con el verismo que la ópera moderna.

Dicen que en esta carrera nunca terminas de aprender, ¿en qué etapa vocal te encuentras?

Soy un hombre de 46 años y conozco muy bien mis limitaciones, y ahora tengo otra disponibilidad. Antes hacia roles difíciles días consecutivos, ahora no lo haría. Conozco perfectamente qué es lo que me va a dejar sin voz en un minuto. La receta es no forzar la voz. Aún la mantengo fresca y joven, y es por no forzarla. Eso lo dice Tito Schipa, no cantar más de lo que tienes que cantar, y no cantar más allá de un repertorio. Por ejemplo, nunca cantaré un “Turandot” porque para cantarlo debes estar en el cénit de tu carrera, y yo ya pasé esa etapa. En el caso de los Wagner románticos, si podría.

¿Has trabajado con Juan Diego Flórez y Ernesto Palacio? ¿Cual es tu relación con ellos?

Muy buena, somos buenos amigos. Siempre estamos en contacto. Estoy contento con el éxito de Juan Diego. Cuando viene a Alemania no me pierdo un concierto suyo. También con Andrés Veramendi que para mí es una persona que está llamada a tener un gran éxito internacional. Estoy interesado en que venga a Alemania a trabajar y darse a conocer, porque creo que el lugar para una voz como la suya es Alemania, por su calidad. El sí cantará un “Turandot” y lo hará con gran éxito, en unos años.

Como en el cine, en que los latinos tienen que demostrar un doble mérito para ingresar en grandes mercados, ¿pasa lo mismo contigo como peruano en la ópera alemana?

No, y te voy a decir por qué: Porque lo latino está de moda, los mejores tenores son José Cura, Marcelo Álvarez y Ramón Vargas. Y en mi caso, la gente piensa que soy italiano, cosa que me encargo siempre de aclarar. Este tipo de voces no se da en esos países, así que nos necesitan.

¿Qué haces en tu tiempo libre, fuera del teatro y el canto?

Soy un enamorado del cine y de la televisión, pero como medio, no viéndola. Disfruté mucho mi etapa en la televisión, porque era muy exigente y tenía carta blanca en los canales en los que trabajé. Me gusta que las cosas sean bien hechas y que la gente disfrute lo que hace.

¿En el medio eso es algo difícil de encontrar ahora no?

Por eso para mi Lima es una terapia, porque las condiciones de trabajo no son como las que uno esta acostumbrado. Al principio la vivía con nervios, sin embargo, lo vivo con alegría ahora. La vez anterior que vine a trabajar fue haciendo zarzuela con Romanza, y un espectáculo de tangos y boleros en el “Satchmo”.

¿Qué otros hobbies y actividades realizas?

Mis hobbies son los tangos y los boleros (ríe). También voy al gimnasio todos los días, por salud, para cuidarme.

¿Tienes planes de volver al Perú y plantearte una vida aquí de nuevo?

Ahora no, pero si tengo planes para hacer proyectos aquí. Y eso antes del retiro, aunque no pienso retirarme mientras tenga vida y salud. Me retiraré el día que mi voz no suene como debe. Si la voz deja de ser fresca y joven, me retiraré. Trabajé muy duro para llegar donde he llegado para que otros terminen con mi carrera.

¿Qué opinas de la disolución de Prolírica, después de 30 años de formada?

Todo en el mundo tiene un ciclo. El problema fue que Prolírica era una persona, no una empresa. Y su ciclo termina por ende. No hubiera sido así si he hubiera fusionado con las otras compañías. Tampoco Lima tiene espacio para más de una compañía, así que lo ideal sería que las mentes se junten y se fusionaran en un trabajo en conjunto. Su ciclo fue grande, porque si en el Perú todavía se puede hablar de lírica es gracias a Luis Alva que viene dándole desde los setentas para que la lírica no muera en el Perú. Me quito el sombrero por eso. Ahora es el turno de Enrique Bernales, quien es el más indicado a ser el intendente del futuro Teatro Nacional del Perú, por su experiencia y sapiencia.

¿Eso no es una utopía futura?

Yo no lo veo tan lejano, porque se sienten voces que hablan de eso.