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08 abril 2015

Bogotá es Mozart: Diario de conciertos (II)

© Ópera Perú

Por Gonzalo Tello, desde Bogotá

En el tercer día del Festival "Bogotá es Mozart", los anfitriones se lucieron con los periodistas invitados especialmente para cubrir este evento.

El Teatro Mayor, junto con la secretaría de cultura de la Alcaldía Mayor de Bogotá e Invest in Bogotá decidieron invitar a casi 20 periodistas de los diarios y revistas mas importantes y relevantes de la región y el mundo. Fueron 12 los que llegaron de diferentes medios como el Huffington Post de EEUU, El País de España, Reforma de México, O Globo de Río, Folha de Sao Paulo, El Clarín de Argentina, El Mercurio de Chile, Toronto Star de Canadá; Los medios especializados Gramophone, Bachtrack, Scherzo, Strings, Fanfare, American Record Guide y Ópera Perú. Todos recibimos una atención de primera, desde el recojo del aeropuerto, traslado al hotel y facilidades de transporte a las diferentes sedes de los conciertos. Cada uno previamente ya había separado entradas (boletas, como se les llama en Colombia) y en base a cada concierto, cada uno tenía un horario de transporte. Al inicio fue complicado organizarse, ya que las distancias entre una sede y otra eran lejanas, y a pesar de que la Semana Santa bogotana hace que la ciudad se despeje y que el habitual tráfico se reduzca, igual era complicado poder ver la mayor cantidad de conciertos. Unos optaron por las grandes orquestas, otros por los conciertos de cámara y los conciertos populares, cada periodista tenía clara su óptica de cobertura, con lo que han salido reportes de lo mas variados que ilustran le gran figura de este Festival, que no solo ha dado espectáculos de excelencia, sino experiencias transformadoras.

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© Invest in Bogotá
El viernes, la Alcaldía Mayor de Bogotá ofreció a los invitados un City Tour por La Candelaria, el centro de la ciudad, que incluía entrada a Museos y un almuerzo en el Hotel de la Ópera. El día lluvioso y feriado acortó los planes por lo que no pudimos ver los museos.
© Ópera Perú

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© Ópera Perú

© Ópera Perú
Juan Luis Restrepo Viana, representante de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de la Alcaldía Mayor y anfitrión del paseo, explicó al detalle cual era el proyecto de la ciudad en términos culturales musicales. Nos explicó que debido al declive de Caracas como polo cultural, Bogotá comenzó a tener mas actividades culturales a partir de fines de los años 90 e inicios del 2000. Además, fue importante el cambio que se dio en la actitud de los bogotanos luego de los años de violencia. Se hicieron políticas de proyectos de desarrollo, que se concretaron cuando Bogotá fue elegida "Ciudad creativa de la Música" por la UNESCO, título que ostenta con ciudades como Bologna (Italia), Glasgow (Escocia), Gant (Bélgica) y Sevilla (España). Es inspirador escuchar cómo un delegado de una comuna tiene tan claro y de manera tan profesional que un plan cultural es indispensable para que una ciudad se desarrolle. Cualquiera que camine por Bogotá cualquier día puede respirar en su ambiente ese deseo de cultura y actividades diarias que se ven en parques, plazas y teatros. Me encargué de contarle a este distinguido señor lo lamentable de la situación en Lima, y como nuestro alcalde y sus secuaces están destruyendo todo avance en este sentido. Lima ha sido tomada por delincuentes que le harán mas daño del que probablemente nos imaginamos, nos pondrán fuera de cualquier circuito o intento de ser parte de una sudamérica cada vez mas integrada y eficiente en espectáculos culturales.

© Ópera Perú

© Ópera Perú
Luego de un show musical, un delicioso Ajiaco y una cata de café, nos dirigimos al contiguo Teatro Colón, una de las salas mas bellas de esta ciudad, para continuar con nuestra agenda Bogotá es Mozart. En las afueras del teatro las largas colas ya se formaban para ver el recital del pianista austríaco Stefan Vladar, quien la noche anterior nos había sorprendido dirigiendo a la Wiener Kammerorchester. El interpretó tres sonatas tempranas de Mozart, las nos. 5, 8 y 10. Vladar es muy romántico en su aproximación a las obras de este autor, y aunque no sea considerado un referente de su tradición, supo darle toque virtuoso a sus versiones. Vladar es indudablemente un extraordinario artista, y sería interesante verlo nuevamente, sobretodo en otro repertorio.

© Ópera Perú
Los tiempos y distancias no me permitieron ver un concierto de la Camerata Salzburg con Lars Vogt al piano. Por lo que el regreso al hotel era indispensable para recargar energías para la noche.

© Ópera Perú

© Ópera Perú

© Ópera Perú
Recibí una invitación del famoso regisseur Alejandro Chacón (quien en Lima dirigió Gianni Schicchi, Suor Angelica y Don Carlo) para asistir a su producción de El empresario teatral (Der Schauspieldirektor, KV. 486) de Mozart, ópera de cámara que no era parte del Festival, y se presentaba en el Teatro Libre de Chapinero. Esta modesta producción presentaba actores y cantantes jóvenes en una reinterpretación fresca que intercalaba algunas famosas arias famosas del compositor, y además, dentro de la representación, incluía la versión completa de Bastien und Bastienne, K. 26b, ópera que Mozart escribió a los 12 años. Me sorprendió sobretodo la eficiencia de los 15 jóvenes del ensemble de la Orquesta Sinfónica de Colombia y las voces de los intérpretes, que demostraban potencia, agilidad vocal y técnica. Los vestuarios fueron por cuenta de Adán Martínez, quien viene a Lima dentro de poco para preparar el vestuario de Lucia di Lammermoor, que veremos a fin de mes en el Festival Granda.

Osorio muestra el mapa que lleva en el bolsillo, con el progreso de la venta de entradas © Ópera Perú
El sábado tuvimos un desayuno de periodistas con Ramiro Osorio, director y organizador del Festival, y con Enrique Muknik, creador y productor de las dos ediciones del Festival de Bogotá (Beethoven en 2013 y Mozart en 2015), además de quien facilita la llegada de los cientos de artistas que se presentaron en esta edición. Osorio comentó los planes y proyectos del Teatro para este año: Presentarán un Rigoletto, celebrando los cinco años del Teatro Mayor, en una producción de la Ópera de Zürich; Además llegará a Bogotá el English National Ballet para presentar una fastuosa producción de El lago de los cisnes como nunca se ha visto en Bogotá. Otro importante evento será la llegada en julio de la Orquesta Sinfónica Simón Bolivar de Venezuela, dirigida por Gustavo Dudamel, para dirigir en cuatro días consecutivos la integral de sinfonías de Beethoven. Osorio también destacó que el trabajo en conjunto con teatros de la región es fundamental, por eso para preparar este Festival, organizaron un circuito para que algunos de los artistas presentes también hagan presentaciones en México y Chile, quienes fueron sucursales de este Bogotá es Mozart. Destacó la belleza del Gran Teatro Nacional de Lima y el atractivo de nuestra ciudad para entrar en este circuito, pero para eso es necesario se den las condiciones aquí, eso implica disposición e inversión, tanto pública y privada. Eso es algo que debemos empezzar a hacer ya si queremos ser parte de estos grandes proyectos que se vienen realizando. Lo que debemos lograr antes que nada es que en Gran Teatro Nacional tenga una dirección autónoma y un presupuesto asignado, de esa manera pueda producir espectáculos con eficiencia, como lo hace el Teatro Mayor. El resto irá desarrollándose solo.

© Juan Ruy Castaño
Este último día de Festival por fin pude ver a la Camerata Salzburg, dirigida por el gran Louis Langrée. El solista era el esperado violinista lituano Julian Rachlin, famoso por su calidad y dedicación a labores de ayuda. Su currículum es inmenso y a trabajado con los mejores directores y orquestas del mundo. Por ejemplo, su calidad ha hecho que compositores de la talla de Krzysztof Penderecki escriban obras para el. Rachlin interpreta en un Stradivari de Cremona de 1704.

El concierto se inicia con la obertura Don Giovanni, con final alternativo para concierto. De sonido fuerte y vigoroso, Langrée conduce de manera elaborada. Los contrabajos están del lado izquierdo, y la orquesta se luce en pleno.

© Juan Ruy Castaño
Rachlin inicia el concierto para violín no. 5 con refinamiento y elegancia. El sonido es sedoso en las partes mas agudas y virtuosas del allegro - adagio, con un volumen correcto e interesante estilo. En la cadenza el sonido es franco, directo e inteligente. El acompañamiento de la orquesta es sobrio. En el adagio hay un encendido lirismo y legato en su solo. La orquesta es bellamente llevada por Langrée. Las cuerdas llevan un acompañamiento etéreo y vientos con bello sonido y empuje. La brevísima cadenza de Rachlin es leve y pastoral. El Rondo, tempo di menuetto es interpretado de forma graciosa y scherzante. El diálogo entre violín y director es casi danzante. El final casi imperceptible del concierto hizo estallar al público de sus asientos, en una prolongada ovación de pie para el solista, visiblemente emocionado.

Su primer encore fue largo y muy virtuoso, creo yo el mejor del festival, tuvo un diálogo frenético y intenso en su interpretación. El segundo encore, una partita de Bach, fue sublime y opuesta completamente al primero.  Con estos regalos Rachlin supo exhibir todas sus capacidades y logró que su instrumento recitara poemas, de manera franca y muy inspirada. No puedo esperar a verlo dentro de unos meses en Lima presentándose con la Sinfónica.
Esto tuiteó Rachlin al final del concierto

© Ópera Perú

La Camerata Salzburg cerró el programa con la sinfonía no. 40 K. 550. En el molto allegro escuchamos pasajes deliciosos de los violines y contundencia en crescendos, en una limpia y precisa técnica de Langrée. El andante trae brillantes acentos muy bien controlados y con sentido. El menuetto - allegretto  es mas rapido y enérgico, con bellos acentos y matices. El finale. allegro assai se inicia preciso, y se matizan perfectamente los siguientes temas. Destaca la limpieza de los vientos y metales, y el sonido es poderoso. Langrée es un extraordinario conductor, con indicaciones intensas mas no exageradas, y con mucha pulcritud. Es difícil no emocionarse con una interpretación tan cuidada y con detalles tan ricos en cada compás. Como encore, Langrée anuncio la obertura de Le nozze di Figaro "Celebrando union de mozart y Bogotá". Esta fue una reinterpretación fascinante de la obra, muy vivida y animosa. Langrée dejó de dirigir por los ultimos 30 a 40 compases, limitándose a observar como concluía la orquesta una brillante tarde.

Clausura
Aquí pude tomar algunas fotos de posters enormes autografiados de los artistas que han pasado por el Teatro Mayor. Estos están en el backstage del Teatro, al cual teníamos acceso todos los días.





Luego de emocionantes experiencias, llegamos al concierto de clausura. La Staatskapelle Halle, dirigida por Josep Caballé, cerraba el Festival con el Requiem, K. 626, obra póstuma del compositor que dejó de existir a los 35 años. Acompañaban el Coro de la Ópera de Colombia, el tenor austriaco Paul Schweinester, el baritono alemán Andreas Scheibner, la mezzosoprano austriaca Michaela Sellinger y la soprano colombiana Juanita Lascarro, quien reemplazaba a la inglesa Deborah York por indisposición.

Antes de iniciarse el concierto sale a escena Ramiro Osorio, creador del Festival y responsable de todo lo que pasó en los últimos días. El público rompió en aplausos y gritos de pie de agradecimiento, gesto muy emocionante que duró varios minutos. Osorio, visiblemente emocionado y con la voz entrecortada, agradeció a todos los que hicieron posible el éxito del Festival y al público que acompaña al teatro desde el 2010. Otra de las cosas fue que, conversando con los artistas invitados al festival, todos coincidían en decir que el público de Bogotá es el mejor del mundo, nunca encontrando una respuesta de este tipo en otras partes. Osorio además dijo que se logró en esta edición un 96% de ocupación y mas del 90% de boletas vendidas, y anunció que la próxima edición a realizarse en Semana Santa del 2017 sería mas ambiciosa, pues requerirá grandes orquestas y mayor logística. El tema de la tercera edición del Festival será la Rusia Romántica, y presentarán obras de Tchaikovsky, Rachmaninov, Rimsky-Korsakov, Mussorgsky, Borodin, Glinka, Scriabin, entre otros.

© Juan Ruy Castaño
El Requiem se inicia de una manera sobria, muy piano, dando la entrada al Kyrie por el Coro y solistas. El joven tenor Schweinester tiene una bella voz ligera que me recuerda a un joven Ian Bostridge. Aunque con cierto esfuerzo para los agudos, muestra una técnica interesante. La mezzo Sellinger posee una voz amplia que le permite cantar roles barrocos o wagnarianos como el de Brangäne, según dice su curriculum en el programa. Al inicio se la oye profunda pero luego matiza la voz a una mas ligera, siempre audible. El barítono Scheibner muestra una interesante musicalidad y la soprano Lascarro posee un bello timbre muy lírico y de buena proyección. En el Dies Irae Caballé usó un tiempo presto forte en que lució a un poderoso coro, con matices y sonido amplio. Los cantantes en promedio bordeaban los 30 años, y cada uno interpretaba independiente, con mucho entusiasmo y fervor. El Tuba mirum nos mostró un bello solo del corno. Durante el Confutatis el Coro canta con decision y dramatismo, nuevamente destacando las interpretaciones individuales. La orquesta muestra un sonido noble y bellos pasajes fortes, especialmente destacando los oboes y clarinetes tenore, instrumentos requeridos en esta partitura. El Lux aeternam permite lucir el lirismo a Lascarro.

© Ópera Perú
Luego de este concierto se cerró el Festival con dos presentaciones populares en el Teatro Estudio. La presentación de las bandas Puerto Candelaria y La Mambanegra dieron el toque popular en ambiente de fiesta, y con eso cerramos esta maravillosa etapa musical.

El domingo sirvió para que periodistas nos reunamos en un prolongado desayuno para conversar de la necesidad de manterner una red de contactos para saber que pasa en nuestros países, y darle la cobertura necesaria. La experiencia de estos personajes es tremenda, pero a pesar de eso, tenemos problemas y situaciones similares que se compartieron. Fue una mesa redonda improvisada muy enriquecedora.

Un paseo por el mercado de las pulgas de Usaquén marcó el final de mi visita a Bogotá, una que espero traiga mil ideas para compartir y permita dar pasos positivos en favor de desarrollar actividades musicales de gran formato aquí. Lima es una ciudad grande, de gran historia y legado, que sería injusto que quede relegada del circuito internacional por no tener mecanismos de trabajo y ganas de desarrollo. 

07 abril 2015

Bogotá es Mozart: Diario de conciertos (I)


Por Gonzalo Tello (Ópera Perú)
Desde Bogotá

Los dos primeros días del 2do. Festival Internacional de Música de Bogotá "Bogotá es Mozart" han sido vertiginosos, por la cantidad de sedes y el número de conciertos realizados, cuatro el primer día y 20 el segundo, todos dedicados a obras del compositor austríaco.
© Ópera Perú







El centro de actividad es el Teatro Mayor Julio Santo Domingo, enorme edificio que contiene dos escenarios, el Teatro Mayor, donde se presentan solistas y orquestas, y el Teatro Estudio donde se hacen recitales de cámara. Las afueras del teatro se han convertido en estos días en una enorme feria donde hay restaurantes que ofrecen crêpes, pizzas, hamburguesas, sushi, café y licores de todo tipo. Aquí es donde miles de personas que compraron sus entradas viven la celebración de este festival. Patrocinadores como Sura o BanColombia realizan activaciones con modelos que, vestidos de época, se toman fotos con la gente y carpas donde invitan vino y muestran fotos de los artistas presentes. El complejo también tiene una enorme biblioteca y una tienda donde uno encuentra cientos de libros de música, vinilos, DVDs y souvenirs. 

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Lo sorprendente de este Festival es que todos los conciertos se dan a sala llena y el público bogoteño es sumamente educado en cada presentación. Aplauden efusivamente la entrada de los músicos, guardan un silencio sepulcral entre movimientos, pocos tosen, si alguien hace ruido se disculpa, niños muy pequeños prestan gran atención y mueven los dedos siguiendo el compás, y se aplaude con algarabía al final de las piezas. Los músicos, quienes vienen de todas partes del mundo, comentan lo excitante que es para ellos esta audiencia. Siempre son generosos en ofrecer regalos. Este caso no da envidia ejena, sino mas bien orgullo ajeno.
El primer concierto en el Teatro Mayor presentó al pianista austríaco Till Fellner, reconocido por haber ejecutado todas las sonatas de Beethoven, una proeza de toda una vida. Ofreció dos sonatas: La no. 4  K. 282 y la No. 16 K. 545, además del Rondó K. 511 y un Adagio en si menor, K. 540. Fellner ofreció crescendos con virtuosismo, tiempos perfectos y un final solemne y simple en la obra final.
Till Fellner
El concierto de apertura estuvo a cargo de la Filarmónica de Bogotá dirigida por Francesco Belli en un extenso programa de dos horas de duración,con tres solistas y cuatro obras. La obertura de la ópera "Idomeneo" sirvió para que la orquesta calentara, aunque fue una interpretación algo rutinaria con poco vigor en la dirección. La pianista serbia Jasminka Stančul interpretó el Concierto para piano no. 23 K. 488 con delicadeza, precisión y técnica impecable. La solista fue ovacionada y regaló un ètude del compositor griego Lefteris Papadopolos (dato obtenido gracias a habermela encontrado en el salón del desayuno a la mañana siguiente), endemoniado en una velocidad y complejidad que trajo el teatro abajo. Stančul es parte del Wiener Brahms Trio y ha trabajado con grandes directores como Lorin Maazel y Esa-Pekka Salonen, así como con la Sinfónica de Berlín, Los Ángeles y otras.

© Juan Ruy Castaño

En la segunda parte de este concierto vimos al violinista alemán Guy Braunstein, por mas de 10 años concertino nada menos que de la Filarmónica de Berlín, y al violista americano Ori Kam, quien ha trabajado con Zubin Mehta, Pinchas Zukerman, Isaac Stern, Gil Shaham, entre otros, y es artista de Decca y Harmonia Mundi. Interpretaron la Sinfonía Concertante para violín y viola K. 364. Su sincronía fue magnética y prodigiosa, con un acompañamiento preciso de la orquesta. El programa concluyó con la sinfonía no. 35 "Haffner", interpretada con vigor por la orquesta y la batuta de Belli.
© Ópera Perú
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Die Kölner Akademie y Ronald Brautigam © Juan Ruy Castaño

En el segundo día de Festival se presentaron 20 conciertos en 15 sedes de Bogotá, que incluyen teatros, bibliotecas, iglesias y auditorios. Lo inicié en el bellísimo Teatro Colón, ubicado en el Centro Histórico del distrito de la Candelaria. La orquesta alemana Die Kölner Akademie fue dirigida por el americano Michael Willens y presentó al holandés Ronald Brautigam en el fortepiano. Un placer fue asistir a este concierto de instrumentos de época. Brautigam y esta orquesta han grabado la totalidad de conciertos de Mozart para el sello BIS. La obertura "el sueño de Escipión", el concierto para piano no. 13, K. 415 y la Sinfonía no. 40, K. 550 fueron las obras de programa. El sonido barroco y artesanal que provino de la orquesta y del piano antiguo fueron una delicia, sobretodo en un teatro tan bonito como el Colón, que mantiene una arquitectura antigua con mucho detalle.
Die Kölner Akademie con Michael Willans y Ronald Brautigam en el maravilloso Teatro Colón © Ópera Perú

Isabelle Faust, Josep Caballé y Staatskapelle Halle © Ópera Perú

Lo mejor se reservó para la tarde. A las 5:00 pm hizo su debut la Staatskapelle Halle de Alemania, dirigida por el Español Josep Caballé. Cincuenta músicos y un director dinámico y muscular abrieron el programa con el Divertimento K. 136. Vigoroso inicio que combinaba diminuendos y crescendos, con una grata agilidad y energia de Caballé. El intercambio entre 1ros y 2dos violines era frenético y su pastosidad exquisita. La solista estrella del Festival, la alemana Isabelle Faust, presentó el Concierto para violín no. 4 K. 218. Faust inicia con delicadeza, y acentos sutiles dignos de una orfebre, deliciosos matices y detalles mozartianos en complicidad con la Concertino, Ying Zhang. Termina la cadenza del primer movimiento con virtuosidad endiablada. El Rondó final lo interpreta con la energía de la sonata "Kreutzer" beethoveniana. Faust complace al público con una moderna y muy sutil obra llamada "Doloroso" del húngaro George Kuzak. La orquesta concluyó con una cuasi brahmsiana versión de la sinfonía no. 36 "Linz", KV 425.
Lleno total del Teatro Estudio © Ópera Perú
Inmediatamente después de este concierto se inició en el Teatro Estudio el recital del violinista Guy Braunstein y el pianista Lars Vogt. Ante un teatro repleto, pude acceder a una silla extra junto a Isabelle Faust y a Juan Ángel Vela del Campo, famoso crítico del diario El País. Disfrutamos de tres sonatas, la primera, no. 20 en do mayor, KV. 303, jocosa y con el estilo juvenil mozartiano y dos maduras, no. 27 en sol mayor, KV. 379 y la no. 32 en si bemol mayor kv. 454, en que percibimos sonidos y armonías que nos remiten a Brahms, y en ellas vemos cómo el genio de Salzburgo influyó en el compositor alemán. Braunstein y Vogt conectaron de excelente manera, y el público pudo percibir esta química.
Wiener Kammerorchester dirigida por Stefan Vladar © Juan Ruy Castaño
El día terminó con la impactante presentación de la Wiener Kammerorchester, con Stefan Vladar en la conducción y al piano. Iniciaron el programa con la obertura de "Così fan tutte", en una versión estrepitosa y con una mano fuerte y contundente de Vladar, quien condujo sin podio.

© Juan Ruy Castaño

A continuación el director se sentó al piano para interpretar el Concierto no. 23, KV 491. Vladar ejerce fuerza y su interpretación es virtuosa, con mucha vena, los tiempos son energéticos y la orquesta acompaña de manera enérgica, inducidos por su conductor. El concierto tuvo un cierre con la sinfonía no. 41 "Júpiter" KV. 551. Los metales de la orquesta suenan con vigor y rigor neoclásico, Versión muy intensa, casi beethoveniana. La energía de Vladar es contagiosa y su talento enorme. Definitivamente uno de los artistas mas increíbles que han pasado por este festival.

Ambicioso festival de clase mundial en Bogotá

Wiener Kammerorchester © Juan Ruy Castaño
Por Gonzalo Tello, desde Bogotá

Subir al ascensor de un hotel y compartir el espacio con el concertino de la Filarmónica de Berlín, aplaudir de pie a la famosa violinista Isabelle Faust al final de un concierto e inmediatamente después sentarme junto a ella en un recital, o desayunar junto a una brillante pianista y preguntarle por el ‘bis’ de su exitoso concierto de la noche anterior, son situaciones que sonarían comunes en un festival europeo, pero todo eso me ocurrió mucho mas cerca, durante el Segundo Festival Internacional de Música de Bogotá. Esta edición fue titulada “Bogotá es Mozart” pues se interpretaron solamente sus obras durante 4 días, nada menos que por 600 músicos ofreciendo 63 conciertos en 15 escenarios de esta ciudad.

Isabella Van Keulen © Juan Ruy Castaño
¿Cómo es posible que un evento de música clásica de nuestra región pueda congregar a 70 mil personas en Semana Santa, con artistas de primera y enorme apoyo público y privado? La clave está en varios factores. Primero, la decisión y empeño del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, dirigido por Ramiro Osorio, de organizar un evento de gran envergadura para la ciudad. Luego, el apoyo de la Alcaldía mayor de Bogotá y su apuesta durante años por proyectos sostenidos a largo plazo en favor del desarrollo musical. Por eso recibieron el reconocimiento “Ciudad creativa de la Música” de la UNESCO. La ciudad fue cubierta en publicidad y todos sabían del evento. Una capital que no apuesta ambiciosamente por la cultura no logrará desarrollarse quedando relegada.

Teatro Mayor © Invest in Bogotá
El nivel artístico fue superlativo. Isabelle Faust, Julian Rachlin, Lars Vogt, Stefan Vladar, Louis Langrée, Josep Caballé, Camerata Salzburg, Staatskapelle Halle, Kölner Akademie, Wiener Kammerorchester, Cuartetos Auryn, Szymanowski y Simón Bolívar, y muchos más, brindaron espectáculos extraordinarios, presentando cada uno hasta cuatro programas diferentes. Pudimos comparar obras como la sinfonía no. 40, interpretada con estilo barroco por Kölner Akademie, así como en una versión muscular de la Camerata Salzburg. Aunque la cantidad de conciertos simultáneos y distancia entre escenarios hizo complicado disfrutar de atractivos programas, muchos eventos registraban colas de varias cuadras, por lo que miles sobrepasaron capacidad en iglesias o colegios.

Isabelle Faust © Ópera Perú
Lo sorprendente es que todos los conciertos se dan a sala llena y el público bogotano es sumamente educado. Aplaude efusivamente la entrada de los músicos, guarda silencio sepulcral entre movimientos, si alguien hace ruido se disculpa, niños muy pequeños concentrados mueven los dedos siguiendo el compás, y se aplaude con algarabía al final de las piezas a lo que los músicos son generosos en ofrecer bises. Todos los artistas coincidieron en que “Bogotá tiene el mejor público del mundo”, según dijo Osorio durante sus palabras de clausura. No pueden estar más acertados.

Críticos de los principales diarios y revistas del mundo fueron invitados a presenciar este evento. Todo lo vivido entusiasmó a este grupo que decidió formar una red de intercambio de información para compartir lo que ocurre musicalmente en la región, algo único y especial que interesa sobre todo a americanos y europeos.


Coro de la Ópera de Colombia y la Staatskapelle Halle clausuraron con el "Requiem" © Juan Ruy Castaño
La dimensión del evento permitió que se organizara un circuito regional que incluyó México y Chile, quienes recibieron a varios artistas siendo sucursales de este Festival. Dentro de poco nuestro Gran Teatro Nacional firmará un acuerdo de coproducción con el Teatro Mayor, lo cual, entre otras cosas, nos permitiría ser parte de su próxima edición 2017, mucho más ambiciosa y dedicada a la Rusia Romántica, con música de autores como Tchaikovsky, Rachmaninov, Mussorgsky, Glinka y Scriabin. Para esto, es preciso que el GTN cuente con una dirección autónoma y un presupuesto, ya que los beneficios de entrar en este circuito son enormes en turismo, economía y generando puestos de trabajo.

01 abril 2015

Festival “Bogotá es Mozart” invade la capital colombiana

Conciertos subsidiados por el ente estatal y empresas privadas. 4 días, 63 conciertos, 15 escenarios y 10 localidades. ¿Cómo lo hacen?
Por Gonzalo Tello para Luces (1 de abril de 2015, edición impresa) 
Hace dos años, el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, hoy el espacio más importante de conciertos en Bogotá y fundado por inversores privados, se propuso la idea de organizar un Festival que llenara la ciudad de música durante la Semana Santa. “En 2012 la UNESCO otorgó a Bogotá el reconocimiento de Ciudad Creativa de la Música. A partir de este acontecimiento revisamos a fondo nuestro panorama musical y nos dimos cuenta que faltaba un gran festival de música clásica, fue así que nació en 2013 el Primer Festival Internacional de Música de Bogotá.” Me comenta Ramiro Osorio, director general del Teatro Mayor y su principal gestor. 
Convocando apoyo estatal, así como patrocinios privados, organizaron esta primera edición la cual giraba en torno a un compositor: Ludwig Van Beethoven. Según los organizadores, Beethoven es tan universal que no había mejor manera de unir a los bogotanos que a través de su música. Así, se realizaron nada menos que 56 conciertos con invitados internacionales de 17 países. La tercera parte fueron conciertos gratuitos e incluso cuatro fueron transmitidos en directo por televisión a nivel nacional. Gracias a esa colaboración estatal y privada lograron subsidiar el 92% de la taquilla, todo un logro para una gestión cultural. Pese a la enorme magnitud del Festival, los conciertos llenaron sus localidades a un 90%. 
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“El Festival tiene carácter bienal y en cada edición se dedica a la obra de un compositor o de un período de la música especialmente importante. Para concebir y diseñar nuestro Festival nos hemos inspirados en experiencias como los que se realizan en Nantes, Tokio y Bilbao” comenta Osorio. 
Escenario del Teatro Mayor de Bogotá (Difusión)
Por eso en 2015 anuncian el Segundo Festival Internacional de Música de Bogotá, el cual lleva como título “Bogotá es Mozart”. Se realizará del 1 al 4 de abril en un ambicioso ciclo de 63 conciertos en 15 escenarios repartidos por 10 localidades de la capital colombiana. El mayor número de conciertos se realizarán en el Centro Cultural Julio Mario Santo Domingo, en los Teatros Mayor y Estudio, el Teatro Colón y el Teatro Jorge Eliécer Gaitán. Este esfuerzo llevará a Bogotá a 600 artistas de 20 países que ofrecerán programas dedicados al genio de Salzburgo. 17 de estos conciertos serán gratuitos y el resto es sumamente accesible, pues el subsidio cubre esta vez la totalidad de la taquilla. “Este modelo de corresponsabilidad permite subsidiar toda la boletería. La inmensa mayoría de las entradas tiene un costo de 4 a 8 dólares. Entre los conciertos gratuitos y los que se venden entradas esperamos 70.000 personas. Además transmitiremos 4 conciertos desde el Teatro Mayor a través del Canal Capital y 3 por streaming desde el Teatro Colón a través de nuestra plataforma: www.teatrodigital.org” dice Osorio. 
Violinista Isabelle Faust (Felix Broede)
Entre los invitados internacionales a este enorme evento destacan ilustres nombres como los violinistas Julian Rachlin (Lituania) e Isabelle Faust (Alemania), el pianista Lars Vogt (Alemania) , los directores Louis Langrée (Francia) y Josep Caballé (España), el director de orquesta y pianista Stefan Vladar (Austria) y el intérprete de fortepiano Ronald Brautigam (Países Bajos). Las Orquestas Die Kölner Akademie (Alemania) y las austriacas Camerata Salzburg y la Wiener Kammerorchester, dos de las más grandes exponentes de la música de Mozart. También se harán presentes agrupaciones como el Cuarteto Jerusalem (Israel), el Cuarteto Szymanowski (Polonia) y el Cuarteto Simón Bolívar, entre otros. Además, podremos ver a la Filarmónica de Bogotá, la Sinfónica Nacional de Colombia y la Filarmónica Joven.
Die Kölner Akademie (Difusión Teatro Mayor)
Osorio concluye diciendo “Los planes a futuro por ahora son fortalecer el Festival Internacional de Música de Bogotá. Estamos trabajando en alianza con una prestigiosa revista para impulsar un festival de literatura, ya que nuestro firme interés es hacer marcas que identifiquen a Bogotá.”
La pregunta que me hago hoy es, ¿Cómo imitar este modelo de gestión para replicarlo en nuestro país? 
Más información en http://www.teatromayor.org/mozart
Violinista Julian Rachlin (Julia Wesely)
Pianista Lars Vogt (Felix Broede)
Pianista Stefan Vladar (Gregor Titze)