Crónica del inolvidable viaje de Radio Filarmonía a Bogotá para disfrutar de la Orquesta Filarmónica de Berlín en su gira sudamericana.
Por Gonzalo Tello (Bogotá)
Hacia marzo de este año, Filarmonía tuvo la iniciativa de proponer a sus amigos una visita a Bogotá en el mes de octubre para disfrutar de un evento extraordinario: la visita, después de 25 años, a Sudamérica, de la legendaria Orquesta Filarmónica de Berlín, sin lugar a dudas, una de las mejores orquestas del mundo.
El gran evento no era para menos: la gira de la Orquesta incluía, en estos días, primero Nueva York, con cuatro presentaciones en Carnegie Hall; luego Bogotá y São Paulo, para ofrecer dos conciertos con dos programas; y, finalmente, el mítico Teatro Colón de Buenos Aires, donde se presentaría en tres fechas. El escenario para presentar uno de los eventos musicales más importantes que haya visto la capital colombiana en su historia no podía ser otro que el imponente Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Y gracias al esfuerzo de su director, Ramiro Osorio, este sueño de varios años de tener a esta orquesta, una de las más impecables de nuestro tiempo, se hizo realidad.
La iniciativa de Filarmonía nace de una tradición que su directora, Marta Mifflin, impulsó hace varios años, organizando viajes a las pirámides de Egipto para ver la ópera *Aida* o al Festival de Música Clásica de Frutillar, Chile, al pie de un volcán. Ambos eventos marcaron un hito en la historia de la radio y en el trabajo de su inolvidable directora. Recuerdo que era muy chico cuando escuché sobre estas experiencias; me quedé maravillado y soñaba con algún día poder vivirlas. Finalmente, en 2026 se cumplió el sueño.
La acogida fue fantástica y más de 30 peruanos, todos extraordinarias personas, amantes de la música y entusiastas colaboradores del proyecto de la radio, dijeron que sí a la convocatoria. Con ello, el equipo de Pauline, Grete y Ricardo se puso manos a la obra para organizar el viaje y, por supuesto, brindarle la mejor experiencia al grupo.
La Orquesta Filarmónica de Berlín es una institución musical con una historia que se remonta a 1882, cuando un grupo de músicos decidió formar una agrupación independiente que, con el tiempo, llegaría a convertirse en un referente mundial de excelencia artística. A lo largo de su trayectoria, ha contado con directores titulares que marcaron épocas, como Wilhelm Furtwängler, Herbert von Karajan, Claudio Abbado y Simon Rattle. Desde 2019, la orquesta está bajo la dirección de Kirill Petrenko, quien ha continuado esta tradición de rigor, expresividad y búsqueda de la perfección musical.
Su prestigio se debe no solo a la extraordinaria calidad técnica de sus músicos, sino también a su sonido característico, su versatilidad interpretativa y su capacidad para abordar un repertorio que abarca desde los grandes clásicos hasta las obras más exigentes de la música contemporánea. Considerada una de las principales orquestas del planeta, cada una de sus giras internacionales constituye un acontecimiento cultural de primer orden. Por ello, su regreso a Sudamérica después de 25 años generó una enorme expectativa entre los melómanos de la región, que tuvieron la oportunidad de escuchar en vivo a una agrupación cuya presencia en los escenarios latinoamericanos es excepcional.
Algo que no muchos saben es que existe una interesante relación entre el Perú y la orquesta berlinesa. Hace algunos años, el joven director peruano Dayner Tafur-Díaz, nacido en Chimbote en 1998, ganó el “Premio Alemán de Dirección 2023” y fue seleccionado nada menos que como Director Asistente de la orquesta para la temporada 2024-2025, trabajando junto al director titular Kirill Petrenko. Y, en esta reciente gira sudamericana, entre las filas de los primeros violines pudimos encontrar a Eduardo Ríos, violinista nacido en Lima y formado primero en el Conservatorio Nacional del Perú, luego en el Conservatorio Colburn de Los Ángeles y posteriormente ganar su puesto por audición en la Filarmónica de Berlín en febrero de 2024, convirtiéndose en el primer músico instrumentalista peruano en formar parte de la centenaria orquesta
Una de las gratas sorpresas que tuvo la delegación peruana que llegó a Bogotá fue que, al llegar al hotel y ser recibidos durante un *tea time*, el mismo Eduardo Ríos vino al hotel para encontrarse con el grupo y hacer un "meet n greet", para contar su experiencia: desde su preparación y las exigentes pruebas que pasó hasta su elección como miembro de la orquesta y las experiencias que ha tenido con algunos de los más grandes directores del mundo. Fue un momento que el grupo apreció mucho y durante el cual los asistentes llenaron de preguntas a Eduardo.
Fue grato también contar con la presencia en el viaje del maestro de Eduardo, el reconocido violinista Laszlo Benedek, quien durante más de 30 años ha destacado como concertino de orquestas como la Filarmónica de Lima y la Filarmónica de la Universidad de Lima, además de su labor en el Cuarteto de Lima y otros elencos. El encuentro entre maestro y alumno le dio un toque emocionante a esta visita. ¡Cuán orgulloso puede estar un maestro de tener a un alumno en las filas de la orquesta más grande del planeta!
El día del concierto, el grupo pudo disfrutar por la mañana de un *city tour* que lo llevó por el norte, el occidente y el centro histórico de la ciudad, en La Candelaria, donde se visitó la Plaza de Bolívar y el complejo del Museo Botero y la Casa de la Moneda. Allí, los visitantes se maravillaron con la colección que el célebre artista Fernando Botero donó al Banco de la República, para que los colombianos y visitantes pudieran disfrutarla. Esta colección incluye decenas de obras de Botero, así como obras de Miró, Delacroix, Calder, Van Gogh, Pissarro, entre otros grandes maestros, así como arte colonial y Custodias de orfebrería religiosa, con oro, plata y piedras preciosas.
Finalmente, el día del concierto, el grupo vistió sus mejores galas y, con gran expectativa y emoción, nos dirigimos al Teatro Mayor, que estaba totalmente lleno. Público de todas las edades colmó las butacas y, entre los asistentes, se encontraban un expresidente, ministros de Estado, embajadores y personalidades de la cultura colombiana.
El público colombiano es conocido por su entusiasmo y conocimiento musical. Luego de recibir con aplausos efusivos a los músicos mientras tomaban sus puestos, apareció Kirill Petrenko y, tras un breve saludo, el silencio inundó la sala para dar inicio al concierto con las *Variaciones Enigma*, de Edward Elgar. En esta obra episódica, la orquesta, especialmente en el célebre movimiento «Nimrod», mostró toda su energía, precisión milimétrica y virtuosismo, bajo la dirección precisa de Petrenko. La primera ovación no se hizo esperar.
En la segunda parte se interpretó la famosa Sinfonía n.º 4 de Tchaikovsky, una de sus obras más brillantes. Para quien ha escuchado esta sinfonía tantas veces, se puede decir, sin dudas, que fue la mejor versión que haya escuchado. La explosión del último movimiento hizo vibrar al público, que saltó de sus asientos para aplaudir de pie a la orquesta, cuyos músicos no escondieron su emoción, pues lo dieron todo en esta interpretación. Como bis, la orquesta ofreció la breve pero enérgica danza rusa «Trepak», de *El cascanueces*, de Tchaikovsky.
Uno de los momentos más emotivos de la noche se produjo cuando Eduardo Ríos, ubicado detrás del concertino de la orquesta, vio desde el escenario a sus nuevos amigos peruanos en la platea, quienes le respondieron con efusivos saludos y los brazos en alto. Fue un momento que llenó de emoción a los asistentes y que, para nuestro grupo, tuvo un significado muy especial. Fue una sorpresa para muchos espectadores colombianos enterarse de que había un peruano entre las filas de la orquesta y que, además, estaba acompañado por una gran comitiva de compatriotas.
Definitivamente, fue un viaje inolvidable para los asistentes y una gran iniciativa de Filarmonía, que, siguiendo el legado de Marta Mifflin, ha llenado de satisfacción a quienes fuimos testigos de esta experiencia. Seguramente habrá más oportunidades en el futuro para disfrutar de los mejores eventos musicales del mundo y compartirlos con los fieles y dedicados oyentes de la radio.



