12 abril 2013

"Aida", un digno homenaje a Verdi en nuestra ciudad

Sobria y elegante versión semi escenificada de "Aida". Fotos: Gran Teatro Nacional
Por Gonzalo Tello
Operaperu.com

Este 2013 marca el bicentenario del nacimiento del compositor italiano Giuseppe Verdi, uno de los mas populares y difundidos de nuestros días  Incluso quien no sabe nada de ópera tiene profundizadas en la mente sus melodías mas populares. Las celebraciones por este aniversario entusiasman a la gran mayoría de teatros del mundo, ya que Verdi es un compositor muy difundido y sus melodías e historias son exitosas y conectan de una buena manera. Por lo que es garantía de éxito mostrar sus mejores obras y llevarlas a escena.

Sin embargo no todas sus obras son fáciles  las de la última etapa son muy exigentes, con una partitura muy elaborada y se necesitan cantantes completos, de gran técnica y versatilidad para poderlos encarnar debidamente. Dos de sus obras finales, "Aida" y "Otello", son de una exigencia extrema. Estas son las dos obras con las que la Asociación Romanza celebra a Verdi en Lima. Un gran riesgo que debe ser cuidado al mínimo detalle.

“Aida” se presenta en el Gran Teatro Nacional, en co-producción con el Ministerio de Cultura, el cual ha ofrecido a sus elencos, la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Nacional para ser parte de esta presentación.

Romanza, dentro de esta ambiciosa temporada, en que también habrá un homenaje a Wagner, ha reclutado a destacados cantantes que previamente han tenido buenas críticas y desarrollan carreras interesantes a nivel internacional. No es nada fácil conseguir cinco cantantes con las características para cantar en esta ópera. Se exige el máximo de todos y se requiere mucha experiencia previa sobre las tablas.

María Luján Mirabelli y Maria Pia Piscitelli

“Aida” marca la última etapa de Verdi. Estrenada en 1871 con libreto de Ghislanzoni, su música presenta un refinamiento único. Si ya con “Don Carlo” en 1867 había logrado un nivel musical superlativo, con escenas de una continuidad musical y sin claros cortes, en “Aida” le agrega la esencia regional. La música es exquisita y descriptiva de un lugar exótico, Egipto, en que la música nos ilustra ríos, arena, animales, palmeras, y demás. Posteriormente, con “Otello” y Falstaff”, Verdi lograría el clímax creativo. Tan importante y que ha hecho de “Aida” un clásico es también el libreto de Ghislanzoni, el cual contiene mucho drama y alto voltaje. Un buen montaje de “Aida” es un éxito asegurado.

La versión de “Aida” que se ha decidido presentar en Lima, después de 12 años, es una versión semi-escenificada. Esto significa que no hay un director de escena ni escenografía, pero si vestuario, movimiento escénico y paneles referenciales del antiguo Egipto, lugar donde se desarrolla la obra. También la luz juega un rol importante y es utilizada.

Esta propuesta de Emilio Montero en dirección y vestuario, y de Pepe Sialer y equipo en ambientación, es simple, moderada y bien lograda. Vemos iluminación de diferente calidez para marcar escenas, paneles con dibujos y figuras referenciales al antiguo Egipto, incluso se utilizan los ascensores. “Aida” al ser una ópera majestuosa, en esencia es una ópera de cámara, en la que pocos personajes interactúan. Lo cual permite que una interpretación teatral sobria funcione a la perfección y no le quite ritmo a la obra.

La protagonista de la obra, interpretada por la italiana Maria Pia Piscitelli demuestra experiencia con la obra. Esta soprano tiene una voz lírica de bellos matices y proyección. Aunque ahorrándose algunos agudos, su voz es fresca y bella sobretodo en sus dos grandes momentos, el “Ritorna vincitor” y en la bellísima aria “O patria mia” del tercer acto. Verdi escribió inspiradas escenas para este personaje, que además debe demostrar gran fortaleza para además cantar en duettos y conjuntos con los demás personajes, como con Amneris en el segundo acto y con Amonasro y Radamés en el tercero.


El tenor chileno José Azócar nos ofreció un Radamés de voz brillante, con gran potencia y sobretodo estabilidad y buena musicalidad. No tuvo signos de cansancio en ningún momento y hasta el final demostró un nivel que usualmente no vemos en nuestra ciudad, en que la preferencia está en obras de bel canto, con tenores ligeros. Gran experiencia escuchar a un tenor experimentado en un rol que le calza de forma ideal.


Amneris, la princesa egipcia, fue interpretada por la también experimentada mezzosoprano argentina Maria Luján Mirabelli. Un rol muy exigente para su cuerda que le queda muy bien por su tipo de voz. Su momento cumbre llega en el cuarto acto en que demuestra una gran entrega y buen nivel vocal.

Piscitelli y Altomare
El Amonasro del italiano Giuseppe Altomare tiene nivel, gran potencia y bello legato. El barítono impone presencia e intensidad sobretodo en el duetto con Aida del tercer acto. Gran nivel de cantante.


El barítono cubano chileno Homero Pérez-Miranda destaca en el rol para bajo del sumo sacerdote. Voz potente y clara, imprime su propio sello dramático en la escena del juicio a Radamés.

El bajo peruano Carlos Martínez tiene una participación destacada como el Rey de Egipto. También con potencia y buen control de la voz, destaca al nivel de sus pares internacionales.

Destacadas también las voces de Dángelo Díaz como el mensajero y Rosa Parodi como la sacerdotisa.


El Coro Nacional, si bien se distrae por momentos y no entra a tiempo, muestra gran volumen y compenetración con la partitura. El Coro está permanentemente en el escenario, y es separado por un telón transparente llamado siparietto. Hubiera sido ideal que el Coro pueda también salir del escenario, ya que hay momentos en que este debe cantar fuera de escena. Esto hace que hayan pasajes muy fuertes y sin sutilezas en la interpretación.

El director argentino Reinaldo Censabella debuta en Lima dirigiendo a la Orquesta Sinfónica Nacional. Director con amplia visión y experiencia, logra sacar finos momentos inspirados de las cuerdas y balance en los metales. Las trompetas en el foso durante la Marcha Triunfal funcionan bien, aunque algo estridentes. La OSN no es una orquesta que tenga un color brillante o demuestre gran cohesión. Esperemos que con la gran actividad que ahora lleva pueda mejorar la calidad en sus interpretaciones.


Aunque han sido solo dos presentaciones, vale la pena disfrutar de una poderosa obra como “Aida”, con cantantes de buen nivel y con una producción sobria y muy buen lograda. Esperemos que se mantenga el mismo nivel de cantantes cuando veamos "Otello" en el Municipal en setiembre.

La última función de "Aida" es este viernes 12 desde las 8 pm en el Gran Teatro Nacional.