16 abril 2013

"Elogio de la Crítica de Arte" Comentarios de Enrique Bernales


El doctor Enrique Bernales, presidente de la asociación cultural Romanza, maestro, catedrático y doctor en derecho, hace unas interesantes reflexiones sobre la crítica cultural, inexistente en nuestros días en los medios masivos de nuestro país. Sus puntos son interesantes para la reflexión, y de alguna manera elogia el trabajo que vengo haciendo hace seis años en este espacio.

Algo que personalmente digo es que el mundo ha cambiado. Nos quejamos que los grandes medios vendan sus espacios y hayan dejado de lado la crítica, que económicamente nos les sale a cuenta. Es lamentable que seamos uno de los pocos países de nuestra región que la haya dejado completamente de lado y solo se centre en dos o tres espacios en internet.  En Chile, Argentina, Brasil y demás la crítica existe no en uno, sino hasta en siete u ocho diarios a la vez, y con alto nivel. Esta es la diferencia entre países con cultura posicionada y de nivel, con nuestra incipiente cultura y un patético nivel de medios, en que hasta las editoriales son escritas con nivel ni de universitario (citando las vergonzosas editoriales a las que nos tiene acostumbrado El Comercio desde que asumió el último director). Lamentable que nuestro medio sea tan pobre, teniendo en cuenta que se están sofisticando las artes, cada vez hay mas espacios, y no hay un rumbo adecuado sin una crítica potente y constructiva de especialistas que guíen este proceso.

Desde este espacio siempre tratamos de dar elogios y tambien con palo de la manera mas imparcial y constructiva posible, para aportar y ayudar a elevar la crítica en el publico.

a continuacion las reflexiones de Enrique Bernales sobre este tema.



ELOGIO DE LA CRITICA DE ARTE
Conocimiento, objetividad y honestidad

Enrique Bernales Ballesteros 


Fernando De Trazegnies escribió en El Comercio un interesante artículo en el que se quejaba, con razón, de la ausencia de crítica cultural en nuestros medios.

La crítica cultural es una especialidad académica que abarca diversos aspectos de la cultura, que exige conocimiento, capacidad profesional y sentido cabal de los límites éticos sobre lo que se escribe, se dice o se comenta. Este tipo de exigente análisis existió en la prensa limeña y coincido con De Trazegnies cuando lamenta su desaparición y reemplazo por la nota farandulera y los enlatados, a veces descaradamente publicitarios, que las agencias internacionales de prensa difunden por doquier.

No puedo dejar de recordad que intelectuales peruanos como José Carlos Mariátegui, Luis Alberto Sánchez y en nuestros días Mario Vargas Llosa, escribieron ensayos periodísticos sobre expresiones de arte que además de ser delicias literarias, son el espejo a mirar cuando se escribe con intención de hacer un ejercicio intelectual de contenido crítico. Recordando a estas plumas brillantes, cuyo sentido de la ética es ejemplar y donde el ejercicio crítico surge del conocimiento, el respeto a la verdad y es ajeno a la intención perversa de destruir instituciones o afectar la calidad de profesionales cuya actuación se juzga, es de desear que los medios, vuelvan a dar cabida a los espacios de una crítica sana y colaboradora , que basada en conocimientos ciertos, devuelva a la prensa peruana esos espacios de ejercicio intelectual y ético, que son parte del prestigio y de imagen cultural del país.

Obviamente no será fácil. Recuerdo una conversación con Alejandro Yori, que durante muchos años tuvo a su cargo la crítica cultural de las actividades músico - teatrales de la ciudad, en el diario El Comercio. Hablábamos sobre el rigor analítico de la crítica especializada y de la formación que debe exigirse a quienes para ser críticos de arte, tienen primero que prepararse, estudiar, aprender las reglas de la Estética y de la objetividad, de la verdad y del respeto que siempre debe tenerse hacia las instituciones y las personas que son objeto del análisis crítico. 
Al respecto y con la honestidad que siempre fue su signo de distinción, me decía Alejandro:
"yo cuando escribo sobre danza y ballet, sé que estoy en capacidad para hacer crítica porque conozco y poseo los recursos intelectuales que me permiten hacer un análisis basado en el conocimiento de la materia y así contribuir a la educación del público para que sea parte del espectáculo, y a los que lo hacen ayudarlos siempre a mejorar.  Pero cuando escribo sobre ópera, debo reconocer que lo que me propongo es sólo una crónica del espectáculo, porque la ópera es un género lírico - teatral muy difícil. Allí, soy solo un aficionado medianamente ilustrado, cosa que da para una buena crónica, pero nada más, aunque a veces me tilden de superficial." 

Pero ¿no hay entonces quienes puedan ser buenos críticos en el Perú?  Por supuesto que si los hay y como el ejercicio crítico es principalmente una especialidad que requiere de conocimiento calificado, digo que la crítica literaria, el cine, la arquitectura, el fútbol, la gastronomía y algunas manifestaciones de las artes plásticas, cuentan con personas que manejan muy bien el análisis crítico, siendo por lo general un deleite leerlos, inclusive cuando se está en discrepancia con algunos de sus planteamientos; pero se respeta el conocimiento, el rigor de calidad con el que se expresan, el mostrar en cada línea que el ejercicio crítico, además de conocimiento y objetividad exige también independencia; es decir no caer en la adulación, ni tampoco en la envidia destructiva.


¿Donde está pues la principal ausencia?  

No me cabe la menor duda que en las diversas manifestaciones de la música culta y el teatro, que siendo tan vitales para el cultivo del espíritu,  el intelecto y la sensibilidad artística, andan tan escasos de esa crítica, que en este terreno tiene que basarse en las reglas de la Estética. Y no es que no hayan personas en capacidad de hacerla, pero tienen múltiples ocupaciones algunos y otros su vinculación con las actividades artísticas les impide ser jueces y parte, lo cual demuestra una honestidad ejemplar. Hay también páginas locales de internet que buscan especializarse en la difusión del ejercicio crítico de las artes líricas. Pero están aún en una fase inicial, aunque unas, como es el caso de Opera Perú, avanzan más rápido que otras. En todo caso, lo importante es que quienes están al frente de estas páginas se especialicen, internalicen los códigos de ética cuyos principios son incompatibles con la impunidad y cuya principal demanda es que el ejercicio de la crítica sea siempre del más alto nivel posible y no caer en la tentación de lo banal y lo vulgar. En este sentido la crítica está sujeta al cumplimiento de códigos y reglas como por ejemplo divulgar conocimiento y enseñar aquellas reglas que contribuyan a que el público disfrute mejor la belleza de una sinfonía, un adagio, una ópera, el teatro clásico, el moderno, la opereta, la zarzuela, el recital, la danza, el ballet o la comedia musical.

La simple mención de estas expresiones que contienen la música culta y los géneros lírico teatrales muestran lo complejo que es el aprendizaje para ser crítico de arte. Ante todo hay que decir que no basta con ser aficionado, que ya es algo importante, sino estudiar y aprender la especialidad. 

Pero ¿qué es la crítica? se le suele definir como el arte de juzgar el valor de las cosas y la primera acepción gramatical en el diccionario de la lengua, dice que el juicio formado sobre una obra de arte, literaria, científica, etc. Complementariamente criticar es el ejercicio mediante el cual se juzgan las cosas fundándose en los principios de la ciencia o en las reglas del arte. Lo dicho, la crítica no es improvisación; es conocimiento especializado que permite adquirir la capacidad de emitir un juicio objetivo, cuyo fundamento puede probarse por el uso de reglas y destrezas intelectuales que convierten al crítico en autoridad de su  oficio. Por lo tanto el criticar no solo no es improvisación sino que tampoco es ejercicio emotivo y epidérmico. Aquello de "me gusta este artista y aunque cante y actúe mal igual diré que estuvo genial y mutatis mutandi el que no me gusta aunque actúe o cante bien lo destrozaré" no es crítica, es simple y llanamente ejercicio de bajas pasiones.

Hemos centrado al presente análisis en el arte musical y teatral musical. Así pues de lo que se trata es de la necesidad de contar con críticos de arte, refiriéndome especialmente a aquellos jóvenes que quieran serlo, pues el país requiere de esta especialidad como expresión sustantiva del desarrollo cultural que debe acompañar al económico.

El crítico de arte, tiene ante todo que formarse y estudiar el género musical en que quiere especializarse; es decir como en todo conocimiento, debe admitir que éste no es ajeno a la Epistemología, que es la que le proporciona las reglas para adentrarse en las obras, entender su sentido y propuesta, proceder entonces al análisis y si se trata de observarlas a través de las producciones artísticas, estar en capacidad de interrogarse y responder con sentido lógico y capacidad interpretativa, a la orientación de la dirección escénica, al sentido conceptual de lo propuesto, al enfoque, a los factores intervinientes pero también ubicar los elementos explicativos y circunstanciales que acompañan a una producción artística: históricos, ambientales, sociológicos, económicos, etc. En síntesis la orientación, finalidad y las contingencias que definen cualquier producción de arte, pues si no se cumplen con estas reglas y no se hace el esfuerzo de conocer los datos previos y los sucesos cotidianos del Bag stage no se puede hacer crítica, porque faltará lo esencial: el conocimiento de causas y la objetividad. Además estas ausencias no se suplen con palabras bonitas o expresiones melifluas, que por lo general no tienen otra pretensión que la de encubrir la ignorancia y a veces la mala fe.

Deriva de todo lo dicho que la formación del crítico de arte está profundamente ligada a la estética y de un modo más general a la filosofía. Se asume por ejemplo que habrá leído a Vasari que tempranamente escribió sobre las reglas de la obra artística; conocerá la obra de Baltasar Gracian que en sus escritos sobre la agudeza y el arte del ingenio desarrolló su tesis sobre el arte como predominio de la razón; leído aJaime Balmes que en "el criterio" escribe sobre las relaciones entre la vocación y el talento; en fin será un erudito en Jean Guitton y su texto sobre "El Trabajo Intelectual" conocerá al revés y al derecho la Sociología del Arte de Arnold Hausser y tendrá muy en cuenta los escritos de Mas Weber sobre el conocimiento y la objetividad. Es este  padre de las ciencias sociales contemporáneas quien escribió que conocer es alcanzar la esencia que de las cosas se desprende, estableciéndose a partir de ello "tipos ideales", que son elaboraciones racionales de la realidad.

Desde bases epistemológicas del conocimiento quien se forma como crítico de arte o funge de facto como tal, tendrá que estudiar las tendencias, las escuelas, las teorías y las doctrinas que giran en torno a la creación y producción de arte, optando por el modelo, la escuela y la tendencia en que inscribe su análisis crítico. Todo esto sin mengua de estudios filosóficos que lo llevan al encuentro de Kant, de Hegel, Garaudy, Habermas o Foucault y de las diversas corrientes donde se plantea la cuestión del conocimiento del análisis crítico de la realidad.

Termino estas reflexiones con un comentario personal; a  lo largo de mi vida he cultivado la historia, el derecho, la ciencia política y la promoción cultural. Por encima de todo mi vocación principal es la docencia y afirmo que en todas estas actividades, jamás me aparté de la obligación de conocer y ejercer el análisis crítico correspondiente a las actividades mencionadas, como un requisito esencial de mi conducta personal y del respeto a la sociedad en que vivo. La improvisación, por brillante que en algunos casos pueda ser, será siempre el juego de un instante olvidable, como los juegos de artificio.  Así pues va con este testimonio mi consejo a los jóvenes con vocación y talento para ser críticos de arte.