18 julio 2013

Anna Netrebko, Erwin Schrott y "Tannhäuser" deslumbraron en la cartelera Bogotana este fin de semana

Por Grete Arce Helberg desde Bogotá

La decisión que tomé el pasado mes de abril de viajar a Bogotá y asistir a dos maravillosos conciertos que se ofrecían los días 12 y 13 de julio fue acertadísima, pues ambos espectáculos fueron extraordinarios, aunque bien diferentes uno del otro. Lo que más me sorprendió fue enterarme del costo de las entradas para ambos espectáculos. Puedo afirmar, sin lugar a dudas, que el monto que pagué por el pasaje aéreo y el alojamiento en Bogotá, más el costo de las entradas, fue mucho más bajo que lo que habría pagado en Lima sólo por las entradas a los espectáculos. Y es que en Colombia el Estado apoya muchísimo a la Cultura y ello permite que en el país puedan presentarse los grandes actores del momento a precios por demás asequibles para el público. Ojalá tuviéramos en el Perú ese tipo de colaboración! Suerte la de los colombianos!

Comenzaré por comentar el concierto “Dos Voces, una Pasión” que ofrecieron la gran soprano rusa Anna Netrebko y el bajo-barítono uruguayo Erwin Schrott. Simplemente, me encantó. Creo que nunca experimenté mayor felicidad, pues ver a Anna Netrebko en persona fue una ilusión hecha realidad que colmó todas mis expectativas, por su hermosísima voz, su agradable presencia escénica, su simpatía y su gran virtuosismo. Yo esperaba que el concierto no terminara y que “la Netrebko” siguiera cantando una y otra vez, pero hasta una diva de extraordinarias cualidades vocales como ella también se cansa y debe cuidar su voz y medir sus presentaciones. Su repertorio como solista incluyó “Il Bacio” de Luigi Ardite, “O Dieu, que de bijoux… Ah, je ris” de Fausto de Gounod, el dúo “Quanto amore” de L’Elisir d’amore de Donizetti con Erwin Schrott,  “Io son l’umile ancella” de Adriana Lecouvreur de Cilea, el dúo “Lippen schweigen” de La Viuda Alegre de Lehar con Erwin Schrott, “Canción a la luna” de Rusalka de Dvorak, el dúo “Bess, you is my Woman now” de Porgy and Bess de Gershwin, con Erwin Schrott y, como última de sus intervenciones, una canción rusa muy sentida que Anna cantó con toda la emoción de la que es capaz.

Por su parte, Erwin Schrott  nos deleitó con su bella voz de bajo-barítono, su extraordinario histrionismo, su versatilidad y su simpatía a toda prueba. El, además de un gran cantante, es un maravilloso “showman” pues sabe cómo encandilar al público. Cantó “Madamina, il catalogo è questo” de Don Giovanni de Mozart, “Le veau d’or” de Fausto de Gounod, “Udite, udite! O rustici!” de L’Elisir d’amore de Donizetti, junto con el Coro, “Despierta negro” de La Tabernera del Puerto de Sorozábal y, al final, como un bis “diferente” interpretó el tanto “Rojo Tango” acompañado por bandoneón, piano y orquesta.

¿Qué puedo decir? todo me encantó, estaba encandilada como lo estaban todos los asistentes al teatro que aplaudían a rabiar y no querían que los artistas se fueran. Mi admiración de siempre por Anna Netrebko aumentó y cada vez que la vea en las óperas en HD del MET sentiré algo extraño, como si esa extraordinaria y simpática soprano estuviera cantando para mí.

Tanto admiré a los cantantes que no he mencionado a la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia que se lució en la obertura “Poeta y Aldeano” y “Caballería ligera” de Von Suppé; a la Sociedad Coral Santa Cecilia que interpretó el “Vals de la Kermesse” de Fausto de Gounod, “Che interminabili andirivieni” de Don Pasquale de Donizetti y el “Coro de Románticos” de Doña Francisquita de Amadeo Vives; al director Eugene Kohn que nos ha visitado tantas veces, con Plácido Domingo, con Andrea Bocelli… y al hermoso Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, del mismo estilo de nuestro Gran Teatro Nacional, muy moderno, cómodo y acogedor, con excelente visibilidad y acústica.

En suma, un hermoso e inolvidable concierto en un hermoso lugar… ¿Cuánto pagué por una entrada en Platea? El equivalente de doscientos noventa y cinco Soles… Felicitaciones al Gobierno colombiano por apoyar la difusión de la cultura musical.

Eso no fue todo. Al día siguiente, sábado 13 de julio, fue el turno de “Tannhäuser” de Richard Wagner: Un extraordinario elenco de voces estupendas y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela bajo la batuta del gran Gustavo Dudamel, además del Coro de la Ópera de Colombia y el ballet de la Compañía Cuerpo de Indias.

Una excelente puesta en escena de nuestro conocido Alejandro Chacón que hizo en Lima la puesta en escena del “Don Carlo” de Verdi hace dos años, con elementos modernos, luces especiales, pero un vestuario que guardaba relación con la idea primigenia de Richard Wagner.

Hermosas las voces del tenor sueco Daniel Frank como Heinrich Tannhäuser, de la soprano alemana Melanie Diener como Elizabeth, de la mezzo-soprano rusa Elena Zhidkova como Venus, y de todos los demás personajes que nos dejaron un sabor muy especial por sus excelentes interpretaciones. Las partes corales que acabábamos de escuchar en Lima en la “Gala Wagner” que presentó la Asociación Romanza, fueron sencillamente apoteósicas y electrizantes.

¿Y la orquesta de ciento cincuenta músicos con Dudamel? Simplemente maravillosa, discreta cuando tuvo que serlo pero brillante y majestuosa cuando debió serlo. Los efectos de los bronces sonando dentro del escenario y en la parte posterior de la Platea fueron lo máximo, causando un efecto de música total.

El numeroso público que abarrotó la sala del Teatro Municipal Jorge Eliécer Gaitán, en medio del cual se encontraban muchísimos jóvenes y hasta chiquillos, aplaudió sin parar una presentación excelente de una obra difícil y muy especial. Los peruanos que tuvimos la suerte de estar presentes en el teatro felicitamos efusivamente a Alejandro Chacón por su excelente trabajo y le manifestamos nuestro deseo de volverlo a tener en Lima trabajando quizás en la próxima temporada del Festival Alejandro Granda.

¿Cuánto pagué por una entrada en una inmejorable ubicación en la Platea? El equivalente de ochenta y seis Soles. Un regalo, ¿verdad?