05 junio 2014
Celebrando a Richard Strauss por sus 150 años
14 febrero 2014
En el 150 aniversario de Richard Strauss Radio Filarmonía transmitirá "La mujer sin sombra" y "Der Rosenkavalier"
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| Fotos de Ken Howard, The Metropolitan Opera press dept. |
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| Christine Goerke ha sido un suceso pocas veces visto en el Met |
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| Alice Coote y Martina Serafin en "Der Rosenkavalier" |
06 junio 2012
"Lo mejor del Met" vuelve a UVK larcomar con seis títulos
Anna Bolena" 16 de Junio, 12:00 m. Duración: 3:10 hrs.
"Le Comte Ory" 23 de Junio. 12:00 m. Duración: 2:46 hrs.
"Der Rosenkavalier" 21 de Julio. 12:00 m. Duración: 3:20 hrs.
10 enero 2010
'Der Rosenkavalier' desde el Met, por fin Strauss en Lima
Por Gonzalo Tello(operaperu.com)
Este sábado vimos en directo “Der Rosenkavalier”, una de las óperas más celebradas de Richard Strauss, aunque quizás no una de las mas fáciles de digerir. Digo eso básicamente por dos cosas: su música tan incidental, y su duración. Poder tener dentro de la temporada de transmisiones del Met una obra como esta fue todo un privilegio, teniendo en cuenta que probablemente nunca en nuestra historia el Perú haya podido ver en vivo una obra de Strauss, y mucho menos cuando la oferta y la demanda va tan por el lado de la melodía simple, con obras populares que el público quiere y repite sin cansancio.
La sensación con obras de este tipo es siempre la misma: un público mas atento y que se exige mas, debido a la necesidad por procesar la música y entender el texto y la trama, algo que mucho aprecian y sienten. Para los que buscan emociones mas allá de las obras de repertorio, es todo un disfrute.
Esta producción de Nathaniel Merrill tiene más de 40 años en el Met. Eso lo pudimos apreciar, pues la escenografia denota el paso del tiempo. Pero aunque se haya visto algo gastada, algo común y frecuente en estos casos, no podemos dejar de apreciar la meticulosidad con que Robert O’Hearn ha trabajado los escenarios, denotando un gran estudio y conocimiento de la época en sus acabados y demás accesorios.
Esta producción de Merrill es muy bien trabajada al milímetro con el libreto y música de Hoffmannsthal y Strauss. Cada momento es meticuloso, e imprime fuerza a la trama, por más que esta sea una comedia fácil. Cada personaje denota en su movimiento escénico su perfil respectivo. Aunque por momentos, sobretodo en las escenas grupales, se sobreactúe. Esto al final no molesta tanto, considerando que la obra es una comedia al estilo “Las Bodas de Fígaro”.
Durante sus cuatro horas de duración, es fácil reconocer sus melodías más importantes, entre las que destacan el monólogo de la Mariscala en el primer acto, el aria del tenor, la presentación de la rosa de plata, el vals de Ochs, y el trío del tercer acto. El resto de la música es básicamente secundaria al texto, muy al estilo del Strauss tardío de “Arabella” y “Capriccio”. Estilo que sorprende, ya que esta ópera la escribió después de escribir dos obras tan diferentes como “Elektra” y “Salome”, con aires y estructura musical muy diferente.
Quizás el personaje más interesante y que se debería llevar el protagonismo es el del Barón Ochs. Incluso Strauss pensaba ponerle a esta ópera el nombre del barón, pero a pedido de su esposa, le puso “Rosenkavalier” por ser un nombre mas comercial y romántico, y podía vender mejor. El islandés Kristinn Sigmundsson interpretó al barón frívolo, que cae victima de la trampa que le tiende Octavian, secundando a la Mariscala, de una manera destacada y muy celebrada por el público.
Renée Fleming como la Mariscala fue una intérprete soberbia, con mucha clase y demostrando gran oficio. Su presencia escénica fue única y demuestra que este es uno de sus mejores roles, demostrando al milímetro, sobretodo cuando demuestra ironía. Musicalmente estuvo a la altura de la obra, con esa voz característica que respeta la tradición straussiana.

Susan Graham, en el papel del amante de la Mariscala, Octavian, estuvo bien interpretado, pese a que la mezzosoprano no entrego su mejor interpretación. Vocalmente no despertó la emoción que habitualmente demuestra. Escénicamente estuvo bastante mejor, sobretodo en las escenas de amor, donde la química entre ambas interpretes, que además son grandes amigas, aporto con creces a la trama.
Quien estuvo a la altura pero no demostró más que eso fue la soprano Christine Schäfer, como Sophie. Su interpretación escénica se desinfló luego del dúo de la rosa, y musicalmente se vio bastante limitada. Lo mismo para el tenor Eric Cutler quien cantó su breve aria en el primer acto. Su voz ideal va a los roles de tenor ligero. Creo que su elección fue un error.
Se puede destacar la aparición del recordado barítono Thomas Allen como Faninal, el papa de Sophie. Papel ingrato y secundario vocalmente, pero interesante en el aspecto cómico, que lo hace idóneo para cantantes ya casi retirados.
El holandés Edo de Waart destacó de forma importante al frente de una de las mejores orquestas de opera del mundo, como es la del Met. Director refinado y preciso en todo momento.
También merecen mención especial varios miembros del coro del Met que interpretaron varios de los personajes secundarios. Mención no tanto por la voz, sino por su excelente versatilidad actoral. Definitivos profesionales del teatro.
El presentador de esta transmisión fue Placido Domingo, quien, con un pésimo ingles entrevistó a los protagonistas, así como a la mezzo Elīna Garanča, quien habló de su personaje en “Carmen”. El mismo Domingo también habló sobre su experiencia como barítono en “Simon Boccanegra”. También pudimos ver un poco del trabajo en la escenografia de la opera “Armida” que veremos en mayo.
Si bien esta no es la primera obra que recomendaría para iniciarse en la música de Strauss, ver “Der Rosenkavalier” en escena es una de esas experiencias que uno va digiriendo de a pocos, y disfrutando esa digestión minuto a minuto.
Richard Strauss
DER ROSENKAVALIER
Marschallin Fürstin Werdenberg: Renée Fleming
Octavian: Susan Graham
Baron Ochs auf Lerchenau: Kristinn Sigmundsson
Herr von Faninal: Thomas Allen
Sophie von Faninal: Christine Schäfer
Marianne: Jennifer Check
Valzacchi: Rodell Rosel
Annina : Wendy White
Comisario: Jeremy Galyon
Tenor: Eric Cutler
Coro y Orquesta del Metropolitan Opera
Director: Edo de Waart
Metropolitan Opera, New York
9 Enero 2010
07 enero 2010
Los antecedentes de 'Rosenkavalier'

Richard Strauss, a diferencia de Richard Wagner o Giuseppe Verdi, no fue un compositor deliberadamente revolucionario, sino que, como Mozart un siglo antes, fue un hombre de su tiempo dotado de un singular instinto dramático. Así, su tercera ópera, Salome (basada en la traducción alemana de la obra de Oscar Wilde) y la cuarta, Elektra (versión de la leyenda griega musicada por Hugo von Hofmannsthal), están muy influidas por el vocabulario freudiano de las pasiones humanas: sensuales, eróticas, incestuosas y necrofílicas son sólo unos cuantos de los adjetivos empleados para describir estas obras morbosas, que suponían una ruptura con la tradición.
La creación de estas óperas tan densas pudo resultar exhaustiva para el compositor, y no sólo para el público: antes de terminar Elektra, Strauss comunicó a von Hofmannsthal su deseo de cambiar de ritmo y componer una ópera mozartiana: ligera, humorística y situada en la misma sociedad del siglo XVIII de Le Nozze di Figaro (Las bodas de Fígaro), de Mozart.
Von Hofmannsthal respondió rápidamente con el bosquejo de una obra que originalmente iba a titularse Ochs: el arrogante patán así llamado sería el protagonista, y Octavian la otra única figura importante. A Strauss le gustó mucho, y comenzó a componer la música de inmediato.
De la correspondencia entre ambos artistas se deduce que cuando Hofmannsthal llevaba ya escrita casi la mitad de la pieza, el personaje de la Mariscala había rebasado las previsiones del escritor y se afirmaba como la personalidad más significativa. A partir de ahí, comenzaron a tomar cuerpo otras figuras. Se abandonó el plan original de incorporar ballet y pantomima. El resultado final fue una especie de cuento de hadas muy humano, con características típicas del siglo XIX, como el vals vienés y la tendencia de los personajes a la introversión profunda, superpuestas a otras características propias del siglo XVIII.
Aunque el título final fue Der Rosenkavalier (en alusión a una costumbre inexistente que Von Hofmannsthal inventó), la verdadera protagonista es la Mariscala. De ella podría decirse que es una Condesa de Le Nozze di Figaro un tanto anticuada y con un Cherubino ligeramente mayor.
El libretista: Hugo von Hofmannsthal (1874 - 1929)
Hofmannsthal tuvo una ilustre carrera que comenzó incluso antes de que conociera a Richard Strauss. Fue poeta, filósofo, dramaturgo, ensayista y hombre de letras, además de un notable libretista de ópera. Nació en Viena en 1874, en una familia de ascendencia austríaca, suiza, suaba y judía, y con sólo diecisiete años era reconocido en todo el mundo de habla germana como un poeta lírico de gran talento. Pero al llegar a la mitad de la veintena, su inspiración poética pareció agotarse, y a consecuencia de esta crisis creativa, dirigió sus energías al teatro. Hofmannsthal quiso presentar la vida como debería ser, y no sólo como era en la realidad, y creía que una fusión de poesía, teatro y música contribuiría a resolver los problemas morales de la sociedad.
Esta filosofía se parece bastante a la de Richard Wagner, el compositor de ópera alemán que concibió la Gesamtkunstwerk u "obra de arte total", una obra que combinaría elementos de la poesía, el teatro y la música. También Hofmannsthal pensaba que su arte podría convertirse en una herramienta moral. Pese a esta coincidencia filosófica, a Hoffmannsthal no le gustaba la música de Wagner y usó su ascendiente sobre Strauss para que éste no siguiera los pasos de aquél. Hofmannsthal prefería la Melodieoper, ópera en la que el compositor escribe melodías y arias cantables y la orquesta sirve sólo de acompañamiento, planteamiento opuesto al estilo wagneriano.
Fue en 1900 cuando Hofmannsthal se acercó por vez primera a Strauss con una idea para un proyecto en común. La idea se desbarató, pero seis años después Strauss le propuso trabajar con él en Elektra, de Sófocles. Su colaboración en esta ópera inauguró una relación de trabajo que se prolongó hasta la muerte de Hofmannsthal. Dado que apenas se reunían nunca, ambos dejaron una abultada correspondencia que seguramente es el registro más cabal de la relación creativa entre libretista y compositor.
PERSONAJES
Director: Edo de Waart
Marschallin: Renée Fleming
Octavian: Susan Graham
Sophie: Christine Schäfer
Italian Singer: Eric Cutler
Faninal: Thomas Allen
Baron Ochs: Kristinn Sigmundsson
Octavian Rofrano, o Conde Rofrano, es un joven de la nobleza. Aunque al principio tiene un romance con la Mariscala, se enamora de una joven de edad más cercana a la suya, Sophie von Faninal. (Mezzosoprano)
La Mariscala, esposa del mariscal de campo (que nunca aparece en escena), es miembro de la aristocracia y también tiene el título de "Princesa von Werdenberg". Al comenzar la ópera, está enamorada de un hombre más joven, Octavian. (Soprano)
Sophie von Faninal, joven burguesa, hija de Faninal. (Soprano)
Marianne Leitmetzerin, doncella de Sophie. (Soprano)
Barón Ochs von Lerchenau, primo de la Mariscala, torpe y llegado del campo. Sus modales son espantosos y coquetea con todas las jóvenes que ve, incluida "Mariandel", que en realidad es Octavian disfrazado. El barón Ochs está prometido a Sophie von Faninal. (Bajo)
Mariandel, doncella de la Mariscala, ¡es en realidad Octavian disfrazado de chica! Octavian se disfraza de Mariandel para tomar el pelo al barón Ochs, el primo de la Mariscala.
Faninal, padre de Sophie, es un próspero comerciante que acaba de ingresar en la nobleza. Está ansioso por ver a su hija casada con el barón Ochs von Lerchenau. (Barítono)
Annina, intrigante italiana. (Mezzosoprano)
Valzacchi, cómplice de Annina. (Tenor)
Cantante italiano. (Tenor)
Curiosidades sobre la obra
- Uno de los valses fue citado en la Sinfonía de Luciano Berio. El mismo fue usado en la película de Steven Spielberg Inteligencia Artificial, en el momento que Gigolo Joe y el robot "con sentimientos" David van llegando a Rouge City. Por ello, la música simboliza la decadencia de esa ciudad.
- La soprano lirica alemana Elisabeth Schwarzkopf fue una de las más grandes y celebradas interpretes de la protagonista, la Mariscala (Marschallin), aunque también fue interpretada con solvencia por grandes cantantes como Sena Jurinac, Christa Ludwig, Lisa Della Casa, Elisabeth Grümmer, Claire Watson, Evelyn Lear, Kiri Te Kanawa y en especial, la soprano dramática francesa Régine Crespin, señalada por Lotte Lehmann, la Mariscala favorita del compositor, como su sucesora.
- Entre los más famosos Octavian se destacaron las mezzosopranos líricas Christa Ludwig, Tatiana Troyanos, Frederica von Stade, Anne Sofie von Otter, Brigitte Fassbaender y Susan Graham.
- Entre las más conocidas Sofías figuran Elisabeth Schumann, Lucia Popp, Helen Donath, Edith Mathis, Reri Grist, Barbara Bonney y Kathleen Battle.
- Contadas intérpretes femeninas cantaron a lo largo de su trayectoria los tres papeles (Mariscala, Octavian y Sophie), entre ellas Lotte Lehmann, Lisa Della Casa y la norteamericana Evelyn Lear.
- En ocasiones especiales o grabaciones comerciales ya es tradicion que el breve papel del Tenor italiano lo canten famosos tenores como Fritz Wunderlich, Nicolai Gedda, Plácido Domingo, Luciano Pavarotti y José Carreras.
- Los directores de orquesta que han descollado en la interpretación de esta ópera han sido Erich Kleiber, Karl Böhm, Georg Solti, Herbert von Karajan, Bernard Haitink y Carlos Kleiber.
(Informacion Via Operainfo.org y Wikipedia)
03 enero 2010
"Der Rosenkavalier" llega la próxima semana en HD!
Una de las operas mas famosas e interesantes del compositor aleman Richard Strauss, llega por primera vez en HD a los cines desde el Met, y esta es una de las pocas veces en que Lima puede disfrutar de una obra de la magnitud de este compositor. 16 septiembre 2009
"Der Rosenkavalier", desde la Sala Sao Paulo

Por Lauro Machado Coelho (Colaboración para operaperu.com)
La mariscala Marie Therese von Werdenberg, personaje secundario de una ópera que se llamaría Ochs, se desarrolló, por uno de esos fenómenos que escapan hasta el control de los libretistas, y se transformó en el personaje central de una ópera que se llama El Caballero de la Rosa. El director de escena André Heller-Lopes lo sabe y, en torno a ella construyó lo que llamó “concierto escénico”, estrenado el 9 de setiembre en la Sala São Paulo. Explotó muy claramente las ideas centrales del libreto de Hugo von Hofmannstal: la conciencia que tiene la Mariscala del paso del tiempo y que llegó la hora en la que tendrá de dejar que su amante adolescente se vaya, para empezar una vida nueva con una joven de su edad. Y la dignidad con que no solo lo acepta pero, de cierta manera, ayuda el amor de los dos, al persuadir discretamente Faninal a que perdone a su hija rebelde.
Heller enfatizó toda la nobleza de espíritu de Marie Therese en esa versión de concierto en la que utilizó todos los espacios disponibles de una sala que no fue originalmente concebida para puestas en escena de ópera. Contornó, así, de manera inteligente, los obstáculos de una obra muy larga, con pasajes sin acción externa que, de otro modo, podrían tornarse demasiado monótonas. Y encontró soluciones flexibles, con buena articulación entre el proscenio y la parte detrás de la escena, donde se sienta el coro (sobretodo en los dos primeros actos), para ciertas secuencias potencialmente más peligrosas, en que participan muchos figurantes: la levée de la maréchale, en el primer acto; los disturbios en casa de Faninal en el segundo; y las trampas que Octavian tiende al baron Ochs en el tercero. Lamentamos solamente que las proyecciones, con las cuales Heller quiso ampliar algunos de los sentimientos de Resi, hechas sobre las columnas, puertas y ventanas de la pared del fondo de la sala, perdieron mucho de su efecto.
Pero el ingenio de la concepción escénica de Heller no resultaria tan bien sucedida, si esa ejecución del Rosenkavalier no nos hubiera ofrecido uno de los mejores repartos a que pudimos recién ver en nuestra ciudad. Buen cantante, excelente actor, intérprete experimentado de ese papel – que ya cantó en el Metropolitan de Nueva York con Renée Fleming – el bajo Franz Hawlata tiene pleno conocimiento de lo que hace. Su creación del barón Ochs auf Lerchenau fue impecable en la prestación bufa. Pero también – no podemos olvidar que él es un aristócrata – en el momento en que entiende que perdió la partida, y debe marcharse con lo poco de dignidad que le resta.
A su lado, Kristine Jepson fue un Octavian de voz voluminosa y bien proyectada, convincente en los trozos líricos, cuando expresa su pasión por la Mariscala o descubre el amor por Sofía; pero también en los momentos cómicos, cuando se hace pasar por Mariändel, la supuesta mucama de su amante. Atravesando los tres actos de una ópera que requiere muchísimo de ella, Jepson llegó incólume y con absoluto frescor vocal, a la última escena: el “trío de los tríos” y el hermoso dúo de amor que coronan la partitura.
El reparto fue levemente desequilibrado por la Sofía de Anna Korondi, dueña de un material interesante pero no a la misma altura de suas compañeros – ella tiene, por ejemplo, la tendencia a emitir sonidos estridentes en las notas más agudas. Los momentos en que supo sugerir la juventud y feminilidad de su personaje no disminuyen la desventaja que es para ella cantar en tal distribución del Rosenkavalier .
Marcos Thadeu y Denise de Freitas pusieron todo su 'charm' en la caracterización de Annina y Valzacchi, los dos mercachifles. Denise, en particular, dio prueba de la cantante que es al actuar lado a lado con Hawlata, en pie de igualdad, en el fin del según acto, uno de los mejores momentos del espectáculo. Me gustaría mucho poder verla como Octavian, papel a que esa buena intérprete brasileña de Cherubino y del Nicklausse de los Cuentos de Hofmann parece naturalmente destinada.
El timbre brillante y la postura escénica de Rodrigo Esteves tradujeron perfectamente el entusiasmo del rico burgués Faninal con el buen negocio que está para hacer, enobleciendo su nombre a cambio de la mano de su hija que da a un barón muerto de hambre. Esteves, que vive ahora en Espana, se encuentra en una etapa de su carrera en la que el Mandryka, de Arabella, es uno de los papeles strausianos para barítono que él está listo para hacer. (Al lado del tenor Fernando Portari y del director de orquesta Carlos Moreno, Rodrigo Esteves acaba de grabar Das Lied von der Erde, de Gustav Mahler, en la versión camerística de Arnold Schönberg-Rainer Riehm, una importante realización brasileña de la grabadora Algol, de San Pablo.)
La clase del tenor Paulo Queiroz como el mayordomo de Faninal y el dueño de la posada; de la soprano Marília Vargas como Marianne, y del bajo Carlos Eduardo Marcos como el Comisario son ejemplos de la corrección con que los artistas brasileños completaron el amplio grupo de cantantes secundários. Una buena sorpresa fue el timbre privilegiado, el volumen y la sencillez de proyección de Atalla Ayan, que cantó con buen senso de estilo la aria del Tenor Italiano. Revelación del Festival do Theatro da Paz, en la ciudad norteña de Belém, ese es un cantante del cual se pueden esperar buenas cosas des que él sepa emplear su voz correctamente en papeles adecuados para ella
Last but not the least, en la función de estreno, el soprano Anne Schwanewilms no estuvo muybien. Empezó el primer acto insegura, en ciertos momentos la voz siquiera se hacía oír adecuadamente, y su postura física no correspondia al envolucramiento que debía tener con su personaje. Pero eso cambió desde la fin del acto: la intérprete de la Mariscala que ella es afloró en la mágica secuencia de las reflexiones de Marie Therese sobre el passaje del tiempo. Allí, por supuesto, Schwanewilms hizo relucir sus calidades de belleza vocal y de variedad de colores, al servicio de los pormenores del bello amalgama del texto de Hofmannsthal y de la música de Strauss. Su actuación en la primera función fue quizás latimada por el cansancio, porque la última prueba se hizo en la víspera del estreno. En el tercer acto, dueña de todos sus recursos, Schwanewilms hizo una emocionada (y emocionante) interpretación de los momentos finales de la ópera.
Por la primera vez, en las manos de Sir Richard Armstrong, el problema crónico de la Sala São Paulo – poner cantantes y orquesta en el mismo plan, condenando aquellos a ser encubiertos por esa – no ocurrió. Strausiano experimentado, Armstrong mantuvo en equilíbrio los enormes efectivos instrumentales – ¡en una noche en que la Orquesta Sinfónica del Estado de San Pablo estuvo en estado de gracia! – como para abrir los espacios necesarios a que se escucharan claramente las voces. Merecen que se llame la atención el lirismo con que trató el monólogo de la Mariscala en el primer acto; la elegancia con que dirigió todo el final del según acto, y sobretodo, la incandescencia que extrajo de la música con la que la ópera se encierra.






