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30 agosto 2010

Jonas Kaufmann: DIOS

Jonas Kaufmann, el tenor alemán que causa sensación actualmente es uno de los grandes fenómenos de los últimos tiempos. Resulta increíble su historia, la de pasar de tenor ligero a uno dramático y afrontar roles con una maestría y técnica insuperables, en una época en la cual parecía que buenos cantantes estaban en vías de extinción, debido a las malas maneras como se manejan actualmente.

El diario El Mercurio de Chile estuvo en Bayreuth a propósito de la presentación de Kaufmann en "Lohengrin" y conversó con el tenor sobre su trayectoria y su carrera, la cual anda copada hasta 2015.

Aquí un extracto:

—¿Cómo se vive un cambio tan radical en la voz como el suyo? Usted partió cantando algunos papeles de Mozart y también roles como Flavio ("Norma") y Cassio ("Otello"), y ahora lo tenemos en "Lohengrin", "Werther" y ya se puede pensar en usted como Otello y, por qué no, Tristán.

"Es verdad. El año 95 comencé a cambiar mi técnica completamente. Hasta entonces había cantado como un tenor muy ligero. Ni siquiera era lírico, verdaderamente ligero, ligerísimo..."

—¿Luigi Alva...?

"Sí, sí, en esa dirección. Y tuve grandes problemas. Me empecé a dar cuenta de que mi voz no soportaba esa ligereza. Fue muy raro. Tenía problemas y al hablar con mis colegas me decían: ‘Eres muy joven, no te detengas, canta siempre muy liviano...’. Perdí completamente la base. Luego encontré un maestro que me inició en un camino completamente distinto. Fue muy importante para darme cuenta de mis reales posibilidades; me mostró una vía desconocida. Todos mis colegas en esos días pensaron que era el final, que la voz estaba arruinada, tan oscura... pero he logrado dominar esta voz, lo que en un comienzo fue muy pesado. No podía llevar la línea, las curvas, todo era un poco calante o muy lento. Necesita habituarme. Es distinto conducir un Topolino (se refiere al antiguo Fiat 500) que un camión de 40 toneladas...".

—¿Fue necesario descubrir que había otra voz o el cuerpo indicó que había otra voz?

"La voz creció y se volvió más oscura. Fue la voz la que me señaló el camino. Pero recién cuando descubrí qué hacer con el cuerpo, pude liberar esa voz. No es que yo haya querido ser un tenor con cuerpo, baritonal... Cuando comencé a cantar, siempre estaba arriba, las notas de paso no existían y, sin embargo, tenía menos de dos octavas… ¡Y ahora tengo tres!".


Lea aquí toda esta gran entrevista

28 abril 2009

Cristina Gallardo-Domâs estaría peor de salud


Articulo Publicado en la revista de El Mercurio de Chile, del sabado 25 de abril.


El Dolor de Cristina

Ha cancelado su agenda de conciertos por una dolencia a las cervicales que la inmoviliza. Algunos, sin embargo, creen que su problema es más grave. 


Por Marcela Escobar. Revista El Mercurio

Hace unas semanas, Cristina Gallardo-Domas le reveló a su amiga Pilar Arredondo la dimensión real de su estado de salud. "Hay días en que me quedo simplemente como estatua", le escribió por email, "sin contar con los dolores imposibles de resistir. Estos dolores me los llevo para todos lados: al dormir, conducir, hablar por teléfono, al escritorio. Y para cantar".

Pilar Arredondo tiene en sus manos las páginas en las que imprimió los últimos correos que, desde Gran Canaria, le envió la soprano. Desde septiembre pasado, Cristina Gallardo ha empeorado de una afección que compromete cuatro de sus discos cervicales, de los cuales el C5 y el C6 están completamente gastados. El diagnóstico es una artrosis aguda, que le impidió cumplir con los conciertos que tenía en agenda para marzo, abril y –hasta el momento– también para mayo.

Los médicos le han dicho que la recuperación le llevará mucho tiempo y que quizás no es operable. Su mal es antiguo y la actividad que realiza es contraria a cualquier mejoría. Como toda cantante de ópera, Cristina no es sólo voz cuando canta. Cuando canta, Cristina lo hace con todo el cuerpo.

Ya estaba complicada cuando se subió al escenario del Metropolitan Opera House, en Nueva York, la noche del 27 de febrero último. Se puso las ropas de Cio-Cio- San, la geisha de Madama Butterfly, un rol al que ella le dio su sello: histriónica, esbelta como pocas cantantes, Cristina ha dado forma a una Butterfly que, dicen algunos, es la mejor del mundo. Aquella noche de febrero en Nueva York fue la última vez que encarnó a la geisha.

Ella dice que en el Metropolitan sufrió "una situación absolutamente desagradable e injusta", que le desencadenó, además, una depresión. En el principal referente operático neoyorquino la respuesta es diplomática: "Patricia Racette cantó el rol principal de Madama Butterfly el martes 3 de marzo y el sábado 7 de marzo, reemplazando a Cristina Gallardo-Domâs, quien estaba enferma".

Pero hay quienes achacan su receso no sólo a la artrosis, sino que a graves problemas vocales. Cristina parece asumirlo y en el diario que mantiene en su página web confiesa que se encuentra "muy afectada": "He tenido que retirarme a dar oídos a las habladurías (sic)… sobre por qué en mi último tiempo he tenido que estar cancelando mis compromisos agendados, lo cual se ha visto exclusivamente ligado al diagnóstico médico".

En los mails que le ha escrito a Pilar Arredondo, Cristina reconoce que en el concierto de Nueva York "si bien podía cantar, más o menos a nivel de espalda llevar la cosa, tampoco era el ideal". La cantante ha intentado ya varios tratamientos para manejar su dolencia: a los remedios le ha sumado fisioterapia, acupuntura y, últimamente, hidroterapia.

Nada ha resultado. El dolor continúa.

"Esto es algo de lo que no sanaré nunca…", se lamenta Cristina, en otra de las líneas escritas a Pilar Arredondo. "Hay momentos en que lo único que desearía es cortarme la cabeza".

 

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