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14 julio 2013

Se representan las tres primeras óperas de Wagner en Bayreuth por bicentenario

(Wagnermania) Wagner compuso 13 óperas completas durante toda su vida, pero no todas se representan en el Festival de Bayreuth. Las tres primeras, escritas durante la juventud del compositor, nunca se han representado en la Colina Verde por expreso deseo de Wagner, que no las consideraba obras de gran calidad.

En 2013, para conmemorar el bicentenario del nacimiento del músico, podrán escucharse en Bayreuth esas tres primeras óperas (Las hadas, La prohibición de amar y Rienzi), aunque fuera de la programación del Festival.

El recinto elegido ha sido el Oberfrankenhalle, a escasos treinta minutos del Festspielhaus. Se trata de un pabellón deportivo que se usa también para la celebración de conciertos o congresos, y cuyo aforo supera la capacidad habitual de los teatros de ópera.

Rienzi se representará en tres ocasiones, y cuenta con el reparto más destacado de las tres óperas. Christian Thielemann, en la dirección, dirigirá a Robert Dean Smith y Jennifer Wilson en una producción de Matthias von Stegmann.

La prohibición de amar será la siguiente de las óperas en el Oberfrankenhalle, que también podrá verse en tres representaciones. Constantin Trinks será su director musical y Aron Stiehl el escénico.

Finalmente, Las hadas, en versión concierto, con Ulf Schirmer al frente de la Gewandhaus Orchestra de Leipzig, ciudad que en febrero estrenó la producción, en aquel momento con puesta en escena.






Se inicia Festival de Bayreuth del bicentenario de Wagner


(Wagnermania) Una nueva edición del Festival de Bayreuth comienza el 25 de julio en la ciudad bávara. Y lo hará en el marco de las celebraciones que, a lo largo de 2013, están honrando la memoria de Richard Wagner en el bicentenario de su nacimiento.

Por ello, el Festival de Bayreuth ha preparado una nueva producción de El Anillo de Nibelungo, tras dos años de ausencia, a cargo del director de escena berlinés Frank Castorf, y dirigida musicalmente por el ruso Kirill Petrenko. Ambos debutan en la Colina Verde con este Anillo.
La propuesta de Frank Castorf para su Anillo sitúa la historia en un momento posterior a la Segunda Guerra Mundial, en un mundo enfrentado por “el oro de nuestro tiempo: el petróleo”. La acción transcurre en lugares como la Alexanderplatz de Berlín o la bolsa de Wall Street.

Del último Anillo que pudo verse en Bayreuth, en 2010, repiten papel Lance Ryan (Sigfrido) y Johan Botha (Siegmund), mientras que se incorporan al reparto principal Franz-Josef Selig (Hunding), Wolfgang Koch (Wotan), Anja Kampe (Sieglinde), Martin Winkler (Alberich) y Catherine Foster (Brünnhilde).

A pesar de ser una nueva producción, El Anillo no suele abrir el Festival, por lo que será Der fliegende Holländer quien abra el Festival en la producción de Jan Philipp Gloger estrenada en la edición de 2012, con dirección musical de Christian Thielemann. Ricarda Merbeth sustituye a Adrianne Pieczonka como Senta, y Tomislav Muzek hace lo propio con Michael König como Erik. El resto del reparto es el mismo que el año pasado, con Franz-Josef Selig, Christa Mayer, Benjamin Bruns y Samuel Youn.

Ya en agosto subirán a escena Tannhäuser y Lohengrin. En la primera, debuta como director musical Axel Kober, sustituyendo a Christian Thielemann, en la producción de Sebastian Baumgarten. Mientras que en la historia del caballero del cisne repite Andris Nelsons como director musical y Hans Neuenfels en la dirección escénica. Ambas obras pertenecientes al periodo romántico de Wagner repiten el mismo reparto de 2012, excepto en los personajes de Heinrich der Schreiber y Ortrud.

Radio Clásica retransmitirá la primera ópera de cada ciclo en directo, a partir del día 25 de julio. Los cines de Alemania retrasmitirán en directo la obra con la que se abre el Festival, Der fliegende Holländer, al igual que hará la cadena de televisión franco alemana Arte.

11 enero 2013

Se inicia el año de Richard Wagner con celebraciones en todo el mundo


(Wagnermania.com) 2013 ya ha llegado. Y con él, el año Wagner. Y es que durante los próximos 365 días el mundo de la ópera homenajeará al compositor alemán al cumplirse el segundo centenario de su nacimiento, que tuvo lugar el 22 de mayo de 1813 en Leipzig. Un aniversario que competirá en protagonismo con el también bicentenario del nacimiento de Giuseppe Verdi, el compositor de Busseto.

El Gran Teatro del Liceu quiso ser el primero en apuntarse a estas celebraciones en septiembre del año pasado. Entonces, y en una circunstancia muy poco habitual, el Festival de Bayreuth representó fuera de su sede en la Colina Verde tres títulos, en versión concierto, en el teatro catalán: El holandés erranteLohengrin y Tristán e Isolda. Además, en este 2013 el Liceu representará también El oro del Rin y Rienzi. Todo dentro de una ciudad, Barcelona, tradicionalmente wagneriana, que organizará decenas de actos adicionales, entre conferencias, proyecciones de cine, actividades…

El popular Concierto de Año Nuevo, que cada 1 de enero se celebra en el Musikverein de Viena, interpretó por primera vez en su historia una pieza de Wagner. La obra elegida para acompañar la gala straussiana ha sido el preludio del tercer acto de Lohengrin, una de sus piezas más populares y que en ocasiones suele interpretarse de forma independiente a la ópera.

Junto a decenas de nuevas producciones, serán muy habituales las exposiciones, como las que se acaban de inaugurar en el Palazzo Fortuny de Venecia, titulada “El Wagnerianismo en las artes visuales de Italia”, o la de la Academia de las Ciencias de Berlín en la que 50 artistas han creado obras inspiradas en el legado del compositor.

El doble aniversario Wagner-Verdi fue motivo de discusión el pasado diciembre, en la Scala. Entonces, la dirección del teatro italiano optó por abrir la temporada el día de San Ambrosio con un título wagneriano,Lohengrin, para celebra su bicentenario. Ello causó el rechazo de una parte del público de la Scala, que hubiera preferido que fuera Verdi, y no su rival alemán, el que inaugurara la temporada en el teatro que tantas óperas del italiano estrenó en el siglo XIX.

No será el único título wagneriano en Milán esta temporada. En junio, se podrá presenciar la primera producción completa de El Anillo en ser representada en una sola semana en la Scala, exactamente 75 años después desde que en aquel prebélico 1938, el director vienés Clemens Krauss dirigiera en la Scala a la Ópera del Estado de Múnich en un Anillo en seis días.

En Alemania, los últimos días de marzo convertirán a la ciudad de Berlín en el epicentro wagneriano europeo. Y es que en apenas 10 días se representarán nueve de las diez óperas de madurez de Wagner (todas a excepción de El Holandés Errante). Nada como contar en una misma ciudad con dos de los mejores teatros de ópera del mundo: la Deutsche Oper y la Staatsoper.

Muy cerca de allí, en Múnich, han optado por celebra el bicentenario Wagner-Verdi de forma conjunta. El Festival de la Ópera Estatal de Baviera, que comienza en la última semana de junio de 2013 y se prolonga durante todo julio, se consagra casi en su totalidad a celebrar ambos aniversarios. Nada más y nada menos que 17 títulos distintos de ambos compositores podrán verse durante esas fechas en el Nationaltheater.

Leipzig, la ciudad natal de Wagner, se vuelca también con el compositor. Seis títulos en toda la temporada, incluyendo dos poco habituales en el repertorio: Die Feen y Rienzi.

Y para el final, el gran evento wagneriano del año. La nueva producción deEl Anillo del Nibelungo que se estrenará en el Festival de Bayreuth, a cargo del director de escena berlinés Frank Castorf y dirigida en lo musical por ruso Kirill Petrenko. Tendrá lugar los últimos días de julio de 2013.

31 agosto 2012

El Festival de Bayreuth llega en septiembre al Liceu de Barcelona



Se trata de una de las contadísimas ocasiones en las que el Festival abandona el teatro bávaro situada en la Colina Verde para actuar en otra ubicación. La última vez fue en 2008, con ocasión del primer festival Abu Dhabi Classics, en Dubai, capital de los Emiratos Árabes Unidos.

Barcelona puede presumir, además, de ser la única ciudad que ha acogido el Festival de gira en dos ocasiones, ya que en 1955, de la mano de Wolfgang y Wieland Wagner, se pudo asistir a las representaciones de ParsifalTristán e Isolda y La Walkyria, interpretadas por auténticas leyendas del canto wagneriano como Josef Greindl, Hans Hotter, Martha Mödl, Gustav Neidlinger, Gerhard Stolze, Herman Uhde o Wolfgang Windgassen.

El acuerdo entre el Festival y el Liceu se produjo en el otoño de 2010. Entonces las direcciones de ambos teatros acordaron que este mes la Orquesta y Coro del Festival de Bayreuth se trasladaran hasta Barcelona para interpretar tres títulos en versión concierto: El holandés errante y Lohengrin (ambas en dos ocasiones) junto a Tristán e Isolda (en una única representación).

La histórica cita tendrá lugar entre los días 1 y 6 de septiembre de 2012, y contará con la dirección orquestal de Sebastian Weigle y Peter Schneider, junto a cantantes de la talla de Franz Josef-Selig, Ricarda Merbeth, Klaus Florian Vogt, Annette Dasch, Robert Dean Smith o Iréne Theorin. Junto a ellos, 100 músicos y 110 cantantes más acudirán a Barcelona apenas unos días después de la representación de esas mismas óperas en el marco del Festival de Bayreuth.
Con este evento se pone punto inicial de forma oficiosa al año Wagner, que durante 2013 honrará la memoria del músico alemán en el segundo centenario de su nacimiento.

Información de Wagnermania.com 

26 julio 2012

Un "Holandés" terrenal abrió Bayreuth 2012

Foto: Bayreuther Festspiele

Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- Un "Holandés errante" muy de este mundo abrió hoy el Festival de Ópera de Bayreuth (Baviera), con la canciller Angela Merkel encabezando la peregrinación de devotos de Richard Wagner a la cita más imperdible del cosmos wagneriano.
El mito del holandés en busca de la mujer dispuesta a morir para redimirle del calvario de la vida errante se plasmó en un hombre de negocios, de hotel en hotel, con la maleta rodante a cuestas, entre luces de neón, cajas de cartón y la precariedad de los tiempos que corren.
El director musical Christian Thielemann revalidó su título de héroe de la casa, como viene siéndolo desde hace temporadas, mientras que el debutante Samuel Youn se ganó el corazón no siempre fácil de Bayreuth, como protagonista "last minute", en perfecto dúo con Adrianne Pieczonka.
El director escénico, Jan Philipp Gloger, escuchó abucheos -fueron muchos los deslices, incluida alguna sonora caída de elementos del escenario-, pero era lo menos que podía ocurrirle a este "Holandés" estrenado en situación de emergencia.
Gloger había apostado por la ausencia de efectismos y una modestia rayana en la tacañería, a lo que se sumó el escándalo de última hora en torno al bajo barítono previsto para el "holandés", el ruso Yevgueni Nikitin, apeado del programa por una inoportuna cruz gamada en el pecho.
Todo un problema, en un festival por el que señoreó Adolf Hitler y al que siempre acaba asomándole el pasado. O una bendición, en formato polémica, en una temporada que se presentaba sin brillo.
A Nikitin hubo que buscarle un sustituto a cuatro días del estreno, por mucho que la cruz gamada originaria de sus tiempos de batería "heavy metal" ya no está entre los tatuajes que le cubren de pies a cabeza porque encima se estampó otro símbolo posterior.
Fue la oportunidad para Youn, que escaló a protagonista y supo suplir su escasa presencia escénica con buena voz.
La cuestión del tatuaje del ruso entretuvo los corrillos de bayreuthianos, divididos entre si tal "pecado de juventud" de Nikitin era o no motivo de exclusión.
"No sé por qué se empeñan en colocarnos tipos raros interpretando a Wagner", opinaba Martha Wendling, sobre los 70 años, incondicional de Bayreuth y en realidad más divertida que horrorizada con el caso.
"Una cruz gamada es una cruz gamada. Nadie en sus cabales se tatúa algo así", apuntaba su nieto, Martin, de 19 años, mientras la generación intermedia -su tío, Thomas- lamentaba haberse quedado sin "el gran Nikitin" por "esa ridiculez".
Bayreuth tuvo su polémica, el "segundón" Youn la oportunidad de su vida y los vecinos de Bayreuth la ocasión de todos los años de ver el desfile de famosos sobre la Verde Colina donde Wagner mandó construir el teatro ideal para sus óperas.
Ahí estaba, como todos los años desde sus tiempos en la oposición, Angela Merkel, de azul turquesa, sonriendo feliz bajo los aplausos y firmando autógrafos, junto a su marido, Joachim Sauer. La acompañaba un buen destacamento de ministros, como si esa misma noche tuvieran que resolver en Bayreuth algún desplome.
No hay crisis capaz de impedirle la visita. Si la canciller no faltó en la apertura de Bayreuth de 2010, al día siguiente de la tragedia de la Loveparade -21 jóvenes muertos atrapados en un túnel y Alemania hundida en la conmoción-, tampoco la iba a retener ahora una zona euro permanentemente al borde del precipicio.
Bayrueth concentra cada año a políticos de toda ideología, incluidos verdes e izquierdistas, además de la plana mayor de la política bávara, mezclada con rostros de la farándula alemana.
Esta ciudad de provincias bávara estrenó su primer festival en 1876 y 101 ediciones después reproduce el esquema original -sólo se interpreta a Wagner y su temporada se reduce a cinco semanas al año, de julio a agosto-. Lo que otro lugar del mundo sería anquilosamiento es, en Bayreuth, culto a lo imperecedero.
La presente edición es de programa modesto -junto al estreno al "Holandés" se presentan las reposiciones de "Tristán e Isolda", "Lohengrin", "Tannhäuser" y "Parsifal"-, a la espera del nuevo "Anillo del Nibelungo", el próximo año, coincidiendo con el 200 aniversario del nacimiento del compositor (1813, en Leipzig) y el 130 de su muerte (1883, en Venecia).
Será la gran reválida para el dúo de codirectoras, las biznietas del compositor Katharina y Eva, que tras tres temporadas al frente del festival siguen sin haberse apuntado un estreno de impacto.

21 julio 2012

Festival de Bayreuth, sin solista en la apertura de temporada por tatuaje nazi



(EFE) El Festival de Ópera Richard Wagner de Bayreuth (Baviera) se quedó sin solista para 'El Holandés Errante', la ópera que abre la temporada del elitista certamen el próximo miércoles, al revelarse que el contratado, el barítono ruso Evgeny Nikitin, llevó tatuada una cruz gamada nazi.
El propio Nikitin anunció este sábado en un comunicado su renuncia a interpretar la obra, tras admitir que no había caído en la cuenta de las "irritaciones" que podía desatar, "especialmente en un lugar como Bayreuth", en alusión al papel desempeñado por el festival durante el nazismo.
El barítono ruso iba a ser la estrella de la apertura del festival al que se espera acuda, como todos los años, Angela Merkel y representantes de todo el ámbito parlamentario alemán, desde conservadores como la canciller a socialdemócratas y verdes, así como la plana mayor de la política bávara.
Ya esta semana, el popular diario 'Bild' ilustró un reportaje sobre el festival con varias fotografías del barítono, una de ellas de su anterior etapa como integrante de una banda de "heavy metal", en las que se destacaba que va tatuado de pies a cabeza, sin más.
A ello siguió un reportaje del programa cultural 'Aspekte' de la televisión pública ZDF, este viernes, con imágenes de esa etapa, en las que aparece con la cabeza rapada en el mejor estilo 'skin' y una cruz gamada nazi en el tórax, actualmente desdibujada con un tatuaje hecho con posterioridad en ese mismo lugar.
"Fue un error de juventud del que me he arrepentido muchas veces", explica el cantante en su comunicado.

Gran presencia escénica

Según parece, la dirección de Bayreuth no había caído en la cuenta de ese símbolo y contrató al barítono "por su calidad interpretativa" y "gran presencia escénica", explicaron fuentes del festival.
El relevo, a cinco días del estreno, del solista 'El Holandés errante' reaviva el tema más "clásico" de Bayreuth: las relaciones con el nazismo de un festival que los herederos de Wagner pusieron a los pies de Adolf Hitler.
El antisemitismo acompaña el apellido Wagner desde tiempos del compositor, que nunca disimuló su antipatía por los judíos, aunque su exponente más extremo fue Winifred Wagner -nuera de Richard-, quien dirigió el festival entre 1931 y 1944, es decir, los años del Tercer Reich.
Winifred Wagner, ferviente adoradora de Hitler, entregó el festival al nazismo, que recompensaba a los heridos de guerra y oficialesdistinguidos por sus acciones con entradas a la ópera.

Restaurar la imagen

Sus hijos, Wolfgang y Wieland, se encargaron de reflotar el festival fundado por su abuelo en 1896 y en las décadas posteriores restauraron su imagen, pero año a año resurge el tema por algún motivo.
'El holandés errante' es el único estreno de la presente temporada, a la espera de que en la próxima se dé un nuevo empuje al festival porcoincidir con el 300 aniversario del nacimiento del compositor.
Justo este domingo se abre al público una exposición, organizada por la Casa Wagner de Bayreuth -residencia de Hitler en sus visitas a la ciudad-, titulada 'Voces silenciadas. La expulsión de los judíos de la ópera entre 1933 y 1945'.
La muestra, dividida en dos partes, aborda la discriminación sufrida por los músicos judíos durante el régimen nazi a partir de 44 casos de conocidos compositores, directores y solistas proscritos durante el nazismo.
Uno de los apartados, titulado 'Los festivales de Bayreuth y los judíos entre 1876 y 1945' analiza partiendo de cuatro fechas concretas -1889, 1912, 1924 y 1933- la evolución del festival hasta convertirse en brazo "operístico" de la propaganda nazi.

28 enero 2012

Se anuncian los repartos para el Festival de Bayreuth 2012


Con algo de adelanto con respeto a ediciones anteriores, el Festival de Bayreuth anunció hace unas semanas la composición de los repartos de las cinco producciones que podrán verse en el verano de 2012 en la ciudad bávara.

De entre todos los títulos programados, como suele ser habitual, un estreno. En este caso, El holandés errante, que no había sido representada en Bayreuth desde 2006, cuando se puso punto y final a la producción de Claus Guth, estrenada en 2003.

En 2012, la historia del marinero maldito se representará en la propuesta escénica del alemán Jan Philipp Gloger, que debuta en Bayreuth, con dirección musical de su compatriota Christian Thielemann, que dirigirá su octavo título wagneriano. De esta manera, el berlinés alcanzaría el segundo puesto en la lista de directores con mayor número de títulos distintos dirigidos en Bayreuth, a la par de Siegfried Wagner, Stein, Furtwängler y Elmendorff, y solo por detrás del mítico Felix Mottl, único director que ha dirigido las diez óperas de madurez de Wagner en Bayreuth. A Thielemann tan sólo le faltaría dirigir Tristan e Isolda y Lohengrin para completar el Canon.

El reparto de Der fliegende Holländer estará formado por los debutantes Evgeny Nikitin (Der Holländer), Franz-Josef Selig (Daland), Michael König (Erik) y Benjamin Bruns (Der Steuermann), junto a los ya habituales en Bayreuth Adrianne Pieczonka (Senta) y Christa Mayer (Mary).

Tristan e Isolda mantiene intacto su reparto, por lo que Robert Dean Smith, Robert Holl e Iréne Theorin darán vida respectivamente a Tristan, Marke e Isolde en la veterana producción de Christoph Marthaler, estrenada en 2005.

Donde sí que habrá cambios, y destacados, será en el Lohengrin dirigido musicalmente por Andris Nelsons. Entran en el reparto Wilhelm Schwinghammer (Heinrich der Vogler), Thomas J. Mayer (Telramund) y Susan Maclean (Ortud), mientras que repiten en su rol con respecto a 2011 el protagonista Klaus Florian Vogt, y la Elsa de Annette Dasch.

En Tannhäuser sólo habrá un único cambio, en el papel de Venus. La neoyorkina Stephanie Friede, que fue cuestionada tras su debut en la pasada edición del festival, no ha podido conservar su personaje, pasando a manos de la veterana Michelle Breedt, que combinará en 2012 el papel con Brangäne, la fiel sirvienta de Isolde.

Finalmente, y por quinto año consecutivo, la producción de Parsifal a cargo de Stefan Herheim vuelve a escena, esta vez con cambio en la dirección musical. Daniele Gatti, que se había encargado de la orquesta desde el estreno del vigente Parsifal, en 2008, cede la batuta al director suizo Philippe Jordan, que se presentará de esta manera en la Colina Verde. En el reparto, el papel titular pasa a manos de Burkhard Fritz después de que el pasado año lo cantara el neozelandés Simon O'Neill.

25 julio 2011

Hoy se inicia el 100° Festival de Bayreuth con "Tannhäuser"

Producción de "Lohengrin" de Neuenfels (Bayreuther Festspiele)

(Por Ovidio García Prada para el ABC de España)

Hoy abre sus puertas el 100° Festival de Bayreuth, considerado como «la madre de los festivales de la era moderna». Siempre sucede el 25 de julio, la Nochebuena para muchos wagnerianos, desde 1876. Siempre en la legendaria Festspielhaus, construida con tal fin por el propio compositor Richard Wagner; siempre con las diez obras canónicas, y siempre gestionado por un miembro de la familia. Desde 2010 lo presiden dos de sus bisnietas: las hermanastras Eva-Wagner-Pasquier y Katharina Wagner.

Esta edición centenaria arranca con una nueva producción de «Tannhäuser», a cargo de dos debutantes: los alemanes Sebastian Baumgarten y Thomas Hengelbrock (directores escénico y musical, respectivamente). Aparecen también debutantes en los papeles principales. El tenor y cantautor roquero sueco Lars Cleveman es, en cierto modo, como poeta, cantante y músico, la encarnación ideal del personaje protagonista (Tannhäuser). A su lado, las sopranos Camilla Nylund (Elisabeth) y Stephanie Friede (Venus). El secreto en torno a la producción es absoluto y apenas se han filtrado detalles.

Este es un año sin tetralogía de «El anillo del nibelungo». En su lugar, se reponen «Los maestros cantores de Nuremberg», «Parsifal», «Tristán e Isolda» y «Lohengrin». Habrá una auténtica primicia televisiva: el 14 de agosto esta última será retransmitida en directo por el canal cultural franco-alemán Arte, sintonizable en toda Europa por satélite y en alta definición.

Retornan nuevamente las discusiones en torno al festival, su historia y las incombustibles rencillas familiares. El Tribunal Federal de Cuentas ha puesto en entredicho el régimen de adjudicación de las entradas, pues sólo un 40 % del total se pone a la venta pública. La polémica desatada en Israel, debido a la participación de la Orquesta de Cámara de Israel en el programa paralelo, ha replanteado el pasado nazi. Bastantes supervivientes del Holocausto consideran a Wagner un «compositor nazi» y ven en Bayreuth un símbolo del antisemitismo y de la dictadura hitleriana. Por su parte, Nike Wagner, prima de las hermanastras directoras y otrora candidata pospuesta a la dirección del Festival, ha vuelto a desenterrar el hacha de guerra. Las acusas: ignorar «vergonzosa y escandalosamente» el bicentenario del nacimiento de Franz Liszt, bisabuelo de Wagner y su común tatarabuelo, muerto en Bayreuth hace 126 años.

La velada de la «prémière», tradicionalmente el evento musical y social culminante del verano cultural alemán, es lugar de cita de la alta sociedad. Allí estarán la canciller Merkel, wagneriana adicta, la nueva directora del FMI, Christine Lagarde

10 julio 2011

Festival de Bayreuth retransmitido por radio


Esta temporada 2011 del Festival de Bayreuth sera retransmitida en vivo por radio como todos los años.

El mejor canal por internet por el que podemos escuchar estas transmisiones es Radio Clásica de España. Aquí el enlace.

Aquí las fechas y horarios:

Tannhäuser
25 de julio, 16:00 h
(9:00 hora Lima, 10:00 am Nueva York, 11:00 Buenos Aires)
G. Groissböck (baj.), L. Cleveman (ten.), M. Nagy (bar.), L. Odinius (ten.), C. Nylund (sop.), S. Friede (mez.), Coro del Festival de Bayreuth, Orq. Del Festival de Bayreuth. Dir.: T.Hengelbrock.


Los maestros cantores de Nuremberg
26 de julio 16:00 h
(9:00 hora Lima, 10:00 am Nueva York, 11:00 Buenos Aires)
J. Rutherford (baj.-bar.), G. Zeppenfeld (baj.), C. Reid (ten.), N. Ernst (ten.), M. Kaune (sop.), C. Guber (mez.), Coro del Festival de Bayreuth, Orq. del Festival de Bayreuth. Dir.: S. Weigle.


Lohengrin
27 de julio a las 16:00 h
(9:00 hora Lima, 10:00 am Nueva York, 11:00 Buenos Aires)
K. F. Vogt (ten.), G. Zeppenfeld (baj.), A. Dasch (sop.), T. Tómasson (bar.), P. Lang (mez.), S. Youn (baj.), Coro del Festival de Bayreuth, Orq. del Festival de Bayreuth. Dir.: A. Nelsons.


Parsifal
28 de julio a las 16:00 h
(9:00 hora Lima, 10:00 am Nueva York, 11:00 Buenos Aires)
D. Roth (bar.), D. Randes (baj.), K. Youn (baj.), S. O´Neill (ten.), T. Jesatko (baj.), S. Maclean (mez.), Coro del Festival de Bayreuth, Orq. del Festival de Bayreuth. Dir.: D. Gatti.


Tristán e Isolda
29 de julio a las 16:00 h
(9:00 hora Lima, 10:00 am Nueva York, 11:00 Buenos Aires)
R. Dean Smith (ten.), R. Holl (baj.), I. Theorin (sop.), J. Rasilainen (bar.), R. Lukas (ten.), M. Breedt (mez.), Coro del Festival de Bayreuth, Orq. del Festival de Bayreuth. Dir.: P. Schneider.

03 julio 2011

Se inicia la centésima edición del Festival de Bayreuth


(Wagnermania) La última semana de julio, como es habitual, el mundo wagneriano centra su atención en una nueva edición del Festival de Bayreuth. Este año, el veterano certamen musical celebra su edición número 100 desde que en 1876 el propio Richard Wagner estrenara allí El Anillo del Nibelungo. Desde sus comienzos, con desigual continuidad y ya desde 1951 sin faltar a su cita anual, la pequeña ciudad bávara ha reunido a lo más destacado del universo wagneriano de los siglos XIX, XX y XXI.

En la presente edición se representarán cuatro títulos ya vistos en ediciones anteriores, como son Die Meistersinger von Nürnberg, Lohengrin, Parsifal y Tristan und Isolde, junto al gran atractivo de este año, la nueva producción para Tannhäuser de Sebastian Baumgarten, con Thomas Hengelbrock como director musical.

La producción de Katharina Wagner de Los Maestros Cantores, la primera que ha realizado para el Festival de Bayreuth, sube a escena por quinta vez desde su estreno en 2007. El reparto es prácticamente el mismo que el de 2010, con las excepciones de Veit Pogner y, sobre todo, la del papel protagonista de Walther von Stolzing. Klaus Florian Vogt, que ha dado vida al joven cantor desde 2007, cantará en la presenta edición el rol principal de Lohengrin, permitiendo así el debut como Walther del tenor hamburgués Burkhard Fritz, que fuera alumno de Ute Buge y Alfredo Kraus.

Lohengrin presenta el mayor cambio en el reparto con respecto a 2010. El tenor Jonas Kaufmann, la gran estrella de la pasada edición, cede su lugar al mencionado Klaus Florian Vogt, que ya en 2010 sustituyó en una de las funciones de Lohengrin a Kauffmann. Por su parte, la malvada pareja formada por Telramund y Ortrud será interpretada por el debutante Tómas Tómasson y Petra Lang, que vuelve a Bayreuth tras cinco años de ausencia, sustituyendo así a Hans-Joachim Ketelsen y Evelyn Herlitzius, respectivamente. El joven director letón Andris Nelsons será el responsable musical, al igual que ya lo fuera el pasado año en el estreno de esta producción de Hans Neuenfels.

El festival escénico sacro cambia de héroe protagonista. Simon O'Neill será el nuevo Parsifal, en sustitución de Christopher Ventris, que había sido el joven inocente desde 2008, año de estreno de la producción. O'Neill hace de esta manera su debut “programado” en Bayreuth, al haber participado ya el año pasado como inesperado sustituto de Jonas Kauffmann en una producción de Lohengrin. Daniele Gatti dirige musicalmente a un reparto que sigue prácticamente igual que en la pasada edición.

El último de los títulos programados será Tristan e Isolda, en la producción de Christoph Marthaler estrenada en 2005 y que ostenta la curiosa marca de haber estado ausente en dos años desde su estreno, ya que ni en 2007 ni en 2010 fue representada. De todas maneras, a pesar de su ausencia en la pasada edición, el reparto se mantiene intacto con respecto a 2009, y tendrá en Robert Dean Smith (Tristan), Robert Holl (Marke) y Iréne Theorin (Isolde) a sus principales protagonistas.

Como cada año, la primera representación de cada ciclo podrá escucharse entre los días 25 y de 29 de julio en directo a través de la página web de Radio Nacional de España. Además, el domingo 14 de agosto podrá verse en directo y desde la web del Festival la representación de Lohengrin, por un precio de 15,90 euros.

(Fuente: Wagnermania.com)

Festival de Bayreuth 2011 presenta una nueva produccion de "Tannhäuser"

(director Sebastian Baumgarten)
El Festival de Bayreuth, que cada verano representa las óperas y dramas escritas por Richard Wagner, acoge en la presente edición, la número cien desde la celebrada en 1876, una nueva producción de Tannhäuser. Se trata de la tercera producción sobre el torneo de cantores en los últimos 30 años en el Festspielhaus, tras la de Wolfgang Wagner estrenada en 1985 con dirección musical del ya fallecido Giuseppe Sinopoli, y de la de Philippe Arlaud, en 2002, con Christian Thielemann en la batuta.

Para la nueva producción, las hermanas Eva Wagner-Pasquier y Katharina Wagner, directoras del Festival, han decidido apostar por la producción escénica del berlinés Sebastian Baumgarten, que con esta obra hace su debut en Bayreuth. Tras haber estudiado con Ruth Berghaus, Einar Schleef o Robert Wilson, en los últimos años Baumgarten ha sido director artístico en el Meiningen Theatre y en el Kassel Staatstheater, lugar este último donde se acercó por primera vez a la obra de Wagner, con Parsifal, en 2002. También ha participado en producciones teatrales con obras de Goethe, Wilde, Chekhov, Schiller o Shakespeare.

Al frente de la orquesta del Festival se situará otro debutante en Bayreuth, el sajón Thomas Hengelbrock. Violinista en el Concentus Musicus Wien con Nikolaus Harnoncourt, Hengelbrock fue director asistente de Witold Lutoslawski, Mauricio Kagel y Antal Doráti. Su pasión por las interpretaciones historicistas le llevó a fundar la Balthasar-Neumann-Ensemble Klangkörper y la Orquesta Barroca de Friburgo. Junto a éstas, también ha dirigido orquestas de la talla de la Volksoper de Viena o la Deutsche Kammerphilharmonie de Bremen, y este año ha sido designado sucesor de Christoph von Dohnányi al frente de la NDR de Hamburgo. El pasado enero, Hengelbrock dirigió a Plácido Domingo en el Teatro Real de Madrid con Iphigénie en Tauride, y repetirá la temporada que viene con una nueva producción de La clemenza di Tito de Mozart.

En cuanto al elenco vocal, debutará en Bayreuth prácticamente todo su reparto: Günther Groissböck (Landgraf Herrmann), Lars Cleveman (Tannhäuser), Michael Nagy (Wolfram von Eschenbach), Lothar Odinius (Walther von der Vogelweide), Camilla Nylund (Elisabeth), Stephanie Friede (Venus) y Katja Stuber (Ein junger Hirt). Junto a ellos, los veteranos Diógenes Randes (Biterolf) y Arnold Bezuyen (Heinrich der Schreiber).

Tannhäuser sube a escena en Bayreuth los días 25 de julio, y 1, 7, 13, 19 y 25 de agosto. El día del estreno podrá ser escuchado en directo a todo el mundo a través de la web de Radio Clásica, de Radio Nacional de España.

(Fuente: Wagnermania)

03 marzo 2011

Ya se conocen los repartos para el Festival de Bayreuth 2011

El barítono Detlef Roth sera Amfortas en "Parsifal" (Foto: Bayreuther Festspiele)

Como casi todas las temporadas a principios de año, el pasado mes de febrero la dirección del Festival de Bayreuth hizo oficial la lista de los repartos que darán vida a las diversas óperas que serán representadas en la edición del evento wagneriano de 2011.

Las principales novedades se encuentran, como es lógico, en la nueva producción de Tannhäuser, que se estrenará en la presente edición. En ella debutará en Bayreuth prácticamente todo su reparto: Günther Groissböck (Landgraf Herrmann), Lars Cleveman (Tannhäuser), Michael Nagy (Wolfram von Eschenbach), Lothar Odinius (Walther von der Vogelweide), Camilla Nylund (Elisabeth), Stephanie Friede (Venus) y Katja Stuber (Ein junger Hirt). Junto a ellos, los veteranos Diógenes Randes (Biterolf) y Arnold Bezuyen (Heinrich der Schreiber).

En el reparto de Los Maestros Cantores de Núremberg debuta el tenor alemán Burkhard Fritz en el papel protagonista de Walther von Stolzing en sustitución de Klaus Florian Vogt, que en la presente edición centrará sus esfuerzos canoros en Lohengrin. Burkhard Fritz, que recibió clases magistrales de Alfredo Krauss, lleva de esta manera el papel de Walther con el que debutó en 2008 en la Staatsoper Unter den Linden de la mano de Daniel Barenboim.

Lohengrin, la última nueva producción vista en Bayreuth en 2010 tiene significativos cambios en sus principales papeles. El tenor Jonas Kaufmann, la gran estrella de la pasada edición, cede su lugar al mencionado Klaus Florian Vogt, que ya en 2010 sustituyó en una de las funciones de Lohengrin a Kauffmann. Por su parte, la malvada pareja formada por Telramund y Ortrud será interpretada por el debutante Tómas Tómasson y Petra Lang, que vuelve a Bayreuth tras cinco años de ausencia, sustituyendo así a Hans-Joachim Ketelsen y Evelyn Herlitzius, respectivamente.

De nuevo Parsifal ve un cambio en el héroe epónimo. El tenor británico Christopher Ventris, que había dado vida al caballero en las tres últimas ediciones en la producción de Stefan Herheim, cede el lugar al neozelandés Simon O'Neill, que hace su debut “oficial” en Bayreuth, después de haber sustituido a Jonas Kaufmann en una de las funciones del Lohengrin de 2010.

Por último Tristan e Isolda vuelve en la producción de Christoph Marthaler estrenada en 2005 y que ostenta la curiosa marca de haber estado ausente en dos años desde su estreno, ya que ni en 2007 ni en 2010 fue representada. De todas maneras, a pesar de su ausencia en la pasada edición, el reparto se mantiene intacto con respecto a 2009, y tendrá en Robert Dean Smith (Tristan), Robert Holl (Marke) y Iréne Theorin (Isolde) a sus principales protagonistas.

Fuente: Wagnermania

25 septiembre 2010

Festival de Bayreuth visita el Liceu de Barcelona en 2012

AP/Bayreuther Festspiele, Joche Quast

Articulo publicado en la seccion cultural del diario "La Vanguardia" de Barcelona

Por M. MOLINA/M. CHAVARRÍA (Barcelona)

El topónimo Barcelona puede asociarse con muchos calificativos: olímpica, de diseño, mediterránea, poderosa, buenista, aletargada, de los prodigios, incívica, canalla y también –o así reza la tradición– wagneriana. Si alguien se preguntaba sobre la vigencia de este último atributo, saldrá de dudas cuando sepa que, en la temporada operística 2012-2013, la ciudad celebrará el bicentenario del nacimiento de Richard Wagner con un acontecimiento que constituye una rareza en el actual panorama musical. Un acuerdo reciente entre el Liceu y el Festival de Bayreuth tiene la culpa.
El convenio establece que tres de las óperas que en el verano del 2012 se representarán en la cita wagneriana de Bayreuth recalarán en septiembre en Barcelona en versión concierto. Se trata de El holandés errante, Lohengrin y Tristán e Isolda, según ha podido saber este diario de fuentes próximas a la negociación.

Apenas hay precedentes de giras de las producciones de Bayreuth fuera del Festpielhaus, el teatro que el compositor mandó construir para perpetuar la difusión de su obra. Y Barcelona puede presumir de haber protagonizado uno de esos precedentes. Fue en 1955, cuando el Liceu acogió tres óperas de Bayreuth en el llamado Festival Wagner. En aquella ocasión, fueron los hermanos Wolfgang y Wieland Wagner, nietos del compositor, quienes negociaron el acuerdo con la propiedad del Liceu, presidida entonces por José Valls Taberner. Cincuenta y cinco años después, las interlocutoras han sido dos hijas de Wolfgang: Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier.

Lo había avanzado en agosto en La Vanguardia el crítico Roger Alier, desde Bayreuth. Sugería que el desembarco del festival alemán en Barcelona podría ser realidad en el 2012, como ahora se ha confirmado. Finalmente, las representaciones se ofrecerán en versión concierto –acudirán la orquesta del festival bávaro, los coros, las voces principales y los directores musicales–, ya que traer la escenografía suponía un coste inasumible. Los tres títulos se ofrecerán en un ciclo que tendrá entidad propia dentro de la programación regular, tal como ya se hizo en 1955. El teatro barcelonés logra con este acuerdo gran proyección internacional, en un momento en el que el galáctico Gérard Mortier acapara los focos como nuevo director del Teatro Real de Madrid.

La rivalidad Barcelona-Madrid, en lo operístico más mediática que real, estuvo también presente en la prensa de 1955. La Vanguardia citaba en una crónica de entonces a un periodista de la capital que tenía muy asumido que desplazarse a Barcelona para informar sobre ópera era "peregrinar a la Meca" de la música.

Pero, más allá de lo anecdótico, los paralelismos históricos son escasos. Hace 55 años, al Liceu acudió la esposa del dictador, Carmen Polo de Franco, mientras que dentro de dos años es de prever que en el palco principal se siente algún miembro de la constitucional familia real. En aquellos tiempos, con una oferta cultural limitadísima, la ciudad se volcó en el festival. Incluso los comercios del paseo de Gràcia decoraron sus escaparates con motivos wagnerianos. Ganó Loewe.

Por lógica biológica, no vendrá a Barcelona, como sí hizo entonces, el príncipe Adalberto, embajador alemán en 1955 y descendiente de Luis II de Baviera, el rey que construyó Neuschwanstein y que compartió tardes de hípica con la emperatriz Sisí.

Pero cualquier tiempo pasado no fue necesariamente mejor. A diferencia de entonces, el renovado Liceu ya no requerirá de una puesta al día tecnológica, y los elegantes pisos superiores no serán aquellos tendidos de cuya dejadez se quejaba el cronista. La capacidad del Liceu de difundir por medios telemáticos lo que sucede en el escenario de la Rambla permitirá, además, que el segundo festival wagneriano sea un hito planetario.

30 agosto 2010

Jonas Kaufmann: DIOS

Jonas Kaufmann, el tenor alemán que causa sensación actualmente es uno de los grandes fenómenos de los últimos tiempos. Resulta increíble su historia, la de pasar de tenor ligero a uno dramático y afrontar roles con una maestría y técnica insuperables, en una época en la cual parecía que buenos cantantes estaban en vías de extinción, debido a las malas maneras como se manejan actualmente.

El diario El Mercurio de Chile estuvo en Bayreuth a propósito de la presentación de Kaufmann en "Lohengrin" y conversó con el tenor sobre su trayectoria y su carrera, la cual anda copada hasta 2015.

Aquí un extracto:

—¿Cómo se vive un cambio tan radical en la voz como el suyo? Usted partió cantando algunos papeles de Mozart y también roles como Flavio ("Norma") y Cassio ("Otello"), y ahora lo tenemos en "Lohengrin", "Werther" y ya se puede pensar en usted como Otello y, por qué no, Tristán.

"Es verdad. El año 95 comencé a cambiar mi técnica completamente. Hasta entonces había cantado como un tenor muy ligero. Ni siquiera era lírico, verdaderamente ligero, ligerísimo..."

—¿Luigi Alva...?

"Sí, sí, en esa dirección. Y tuve grandes problemas. Me empecé a dar cuenta de que mi voz no soportaba esa ligereza. Fue muy raro. Tenía problemas y al hablar con mis colegas me decían: ‘Eres muy joven, no te detengas, canta siempre muy liviano...’. Perdí completamente la base. Luego encontré un maestro que me inició en un camino completamente distinto. Fue muy importante para darme cuenta de mis reales posibilidades; me mostró una vía desconocida. Todos mis colegas en esos días pensaron que era el final, que la voz estaba arruinada, tan oscura... pero he logrado dominar esta voz, lo que en un comienzo fue muy pesado. No podía llevar la línea, las curvas, todo era un poco calante o muy lento. Necesita habituarme. Es distinto conducir un Topolino (se refiere al antiguo Fiat 500) que un camión de 40 toneladas...".

—¿Fue necesario descubrir que había otra voz o el cuerpo indicó que había otra voz?

"La voz creció y se volvió más oscura. Fue la voz la que me señaló el camino. Pero recién cuando descubrí qué hacer con el cuerpo, pude liberar esa voz. No es que yo haya querido ser un tenor con cuerpo, baritonal... Cuando comencé a cantar, siempre estaba arriba, las notas de paso no existían y, sin embargo, tenía menos de dos octavas… ¡Y ahora tengo tres!".


Lea aquí toda esta gran entrevista

08 agosto 2010

Los dioses mueren en Bayreuth: articulo de Mario Vargas Llosa escrito desde Bayreuth

Articulo escrito por el escritor peruano Mario Vargas Llosa desde Bayreuth, Alemania, en ocasion de su primera visita al Festival de Richard Wagner, para ver "el Anillo del Nibelungo" en cuatro veladas. Fue publicado este domingo 8 en la editorial del diario El Comercio de Perú.



"Los dioses mueren en Bayreuth" por Mario Vargas Llosa

Domingo 8 de Agosto del 2010

Cuando Richard Wagner concibió la idea de “El anillo del nibelungo” y comenzó a trabajar en su famosa Tetralogía, era un joven insumiso y genial, contaminado de lecturas anarquistas, sobre todo Proudhon, y amigo de Bakunin, con quien compartió barricadas y distribuyó bombas de mano durante el alzamiento de Dresde de 1849. Cuando veintiséis años más tarde terminó su obra maestra —una de las más ambiciosas empresas artísticas que haya conocido la humanidad, comparable a la hechura de la Capilla Sixtina en pintura y, en literatura, a la elaboración de “La comedia humana” o “En busca del tiempo perdido”—, era un reaccionario, nacionalista y antisemita al que sus cuatro lecturas minuciosas de “El mundo como voluntad y representación”, de Schopenhauer, habían ayudado a adoptar una visión del mundo y del arte en las antípodas de la que exaltó su juventud.

Pero, pese a esa radical transformación ideológica, en el “Ring”, que se dio por primera vez completo, aquí, en Bayreuth, en 1876, en el teatro que Wagner hizo construir de acuerdo a un pormenorizado y maniático proyecto, ha prevalecido ese espíritu ácrata de sus años mozos y la lección de Ludwig Feuerbach, cuyo libro “La esencia del cristianismo” lo convenció de que no eran los dioses los que creaban a los hombres sino estos a los dioses, impregnándolos de todas sus virtudes y defectos. Entre otras muchas cosas, ese es uno de los principales designios de “El anillo”: la recusación de una trascendencia teológica, la convicción de que solo el arte da vida y vigencia a unos dioses y un más allá tan frágiles, vulnerables y confusos como los mismos seres humanos.

Asisto por primera vez a la representación integral de la Tetralogía en el curso de una semana en este Festival de Bayreuth, que tiene más de peregrinación y ceremonia religiosa que de fiesta operática. Odiado y adorado en vida, y todavía más después de muerto, Wagner es probablemente el único artista cuyo culto trasciende la pura admiración estética y ha generado una adhesión tan aguerrida e intolerante como la que las sectas esperan de sus adeptos. Esa es la impresión que dan aquí, en estas tardes plomizas y encapotadas —wagnerianas—, las damas y caballeros de este club tan exclusivo —para adquirir un abono al festival es preciso ahora esperar unos 12 años o, en caso contrario, pagar una astronómica reventa que puede llegar a tres o cuatro mil euros por entrada—, que, enfundados en trajes y vestidos de etiqueta, beben sus heladas copas de champán como quien comulga y esperan en silencio respetuoso la fanfarria que, desde el balcón que sobrevuela la puerta principal del teatro, los llame a la función. Mayores y ancianos, acomodados y conservadores, cambian saludos que parecen santo y señas. Estoicos y enfervorecidos, permanecerán inmóviles las cuatro o cinco horas que dura cada espectáculo en los rígidos asientos de madera que Wagner diseñó para que sus óperas fueran vistas y escuchadas en estado de alerta marcial y espiritual, en una postura física reñida con toda forma de abandono, descuido o complacencia. Ningún aplauso interrumpirá la función y, si algún imprecavido forastero rompe esa regla, cientos de miradas admonitorias lo vitrificarán en la oscuridad. Los aplausos vienen solo al final, generosos y repetidos, si se trata del director de la orquesta, Christian Thielemann; o de Albert Dohmen, un soberbio Wotan; o el eximio Alberich, Andrew Shore; o del joven Lance Ryan, Siegfried; y Linda Watson, la valquiria Brünnhilde, pero también los abucheos y zapateos, como los que reciben al veterano Tankred Dorst, cuyo montaje la mayoría de los espectadores descalifica con irritación a mi juicio exagerada.

Hay algo denso y funeral en este ambiente, sin dejar de ser electrizante. Pero tanta corrección y formalismo contrastan fantásticamente con el enloquecido aquelarre de que es escenario el teatro de Bayreuth cada tarde, cuando se levanta el telón, irrumpe la música y se desencadenan las pasiones, las hazañas, los crímenes que van tejiéndose en torno y a partir de ese pecado original, el robo del oro que perpetra el nibelungo Alberich a las ninfas encargadas de cuidarlo en el fondo del Rin, para adquirir poder, ese poder maldito que solo se alcanza renunciando al amor y cuyo diabólico atractivo desquiciará el Valhalla, precipitando a dioses, semidioses, gigantes, valquirias, consortes y nibelungos, en una orgía de violencia que acabará por desintegrarlos a todos en un apocalipsis ígneo.

No hay tabú que no se viole ni demasía que no se cometa en este panteón pagano de origen nórdico, que Wagner remodeló a la medida de sus íncubos y súcubos. Incesto, apostasía, filicidio, deicidio, sacrilegios, traiciones, codicias, filtros mágicos que destruyen la soberanía y la identidad de los individuos, y, llamaradas de luz en esas macabras peripecias, unas heterodoxas historias de amor, líricas como la de los mellizos Siegmund y Sieglinde, o épicas, como la de Siegfried y Brünnhilde, pero que no duran porque el entorno las corroe. Tanta ferocidad y horror serían irresistibles si la hermosura de los textos y la riqueza y originalidad de la música que modelan cada episodio con delicadeza, profundidad, elegancia, y por momentos una intensidad milagrosa, como la de la marcha fúnebre a la muerte de Siegfried, no distanciaran todo aquello de la experiencia vivida y lo transmutaran en imágenes plásticas y espectáculo sonoro, una realidad otra, creada —como los dioses que fabrican el miedo y la soledad de los hombres— por la imaginación visionaria y la sensibilidad impregnada de truculencia y desmesura románticas de un compositor y poeta que, como Víctor Hugo, se creía también, además de artista, un ser superior, casi olímpico. Varias veces, ante la representación de tanto lujo bárbaro y barroco, tuve la sensación de que en el escenario “La muerte de Sardanápalo”, de Delacroix, reaparecía encarnada y se echaba a vivir.

El único ser humano que ambula por este territorio de dioses, diosecillos, semidioses y engendros, es Siegfried, hijo de los amores trágicos e incestuosos de dos hermanos. Es una criatura natural, criado por un malvado codicioso, el nibelungo Mime, a quien aniquilará sin escrúpulo alguno al descubrir su entraña pérfida. Aunque es tosco, directo e inocente como un animal, ignora el miedo y las formas, actúa guiado por una buena entraña, y se dignifica cuando vive el amor de la valquiria Brünnhilde, a la que con un beso saca del sueño en el que la ha sumido Wotan por haber cedido a la piedad, pasión de débiles. Pero este ser puro y limpio, una vez que sucumbe a la pócima del olvido que le hacen beber Hagen, Gunther y Gutrune, traiciona a su amada y precipita el enredo que culminará en el holocausto final. Nadie se salva. La codicia del poder, simbolizada por el oro, arrastrando a todo lo existente a su perecimiento. ¿Qué hubiera permitido un destino distinto para esos infelices heroicos, fatalistas y supersticiosos? Acaso no haberse apartado de la Naturaleza, como se lo advertía la ecológica Erda, evitando un progreso solo aparente que contenía los venenos que terminarían liquidándolos. En esa visión apocalíptica de la vida no hay otra escapatoria que el arte, en el cual la tragedia se inmuniza a sí misma volviéndose espectáculo y permitiendo a los seres humanos contemplar sus verdades ocultas sin vivirlas de verdad, solo como fantasías y pesadillas.

No se puede disfrutar de la música de Wagner como las de Mozart, Verdi, Rossini o Strauss. Él no la compuso para celebrar las buenas cosas de la vida y exorcizar las malas, ni para seducir y dar esparcimiento y placer. La compuso convencido de que la música, como creía su maestro Schopenhauer, era acaso el único instrumento con que contaban los hombres para comunicar con aquella dimensión de la vida a la que no llegan el conocimiento ni la razón, esa zona oscura, divina o sagrada, de la que tenemos solo premoniciones y sospechas, nunca evidencias, salvo en aquellos privilegiados estados de trance en que cierta música excelsa nos arranca de nuestro confinamiento en lo terrenal y lo práctico y nos hace entrever, sentir, vivir por un momento de éxtasis, esa elusiva trascendencia, ese estado que los místicos llaman el “espíritu puro” que encara a Dios. Tal vez la música de Wagner nos acerque más al diablo y al infierno que a Dios y al cielo, pero, no hay duda, gracias a ella salimos de la vida cotidiana y previsible, de lo rutinario y sabido, y accedemos a un mundo de valores y formas distintos a los que estamos acostumbrados, un mundo de excesos y de extremos, de absorbente belleza y aterradores peligros, de pasiones desorbitadas y sensaciones exquisitas. Una música que es siempre una revelación y una catarsis.

Lo extraordinario es que, después de cada una de las óperas de la Tetralogía, los wagnerianos de Bayreuth, en vez de tomarse un válium y meterse a la cama a recuperarse de la tremenda experiencia, invadan las tabernas de la ciudad y apuren grandes jarras de cerveza y fuentes de salchichas con bratkartoffeln y sauerkraut.

BAYREUTH, AGOSTO DEL 2010

02 agosto 2010

Christian Thielemann cumple 100 representaciones en Bayreuth

Foto: ABC

El gran director, considerado por muchos como un mito, Christian Thielemann dirigió las dos primeras partes del "Anillo del Nibelungo": "La Valquiria" y "El oro del Rin" y Tankred Dorst se encargó de la escena en el reciente Festival de Bayreuth. Thielemann cumplía así su representación numero cien en el teatro de la colina, el mas importante en homenaje a la figura de Richard Wagner. A continuacion un articulo publicado en el ABC sobre esta producción.

Por Ovidio Garcia Prada desde Bayreuth
ABC.es

El número cien, el centenario, señala un hito señero en toda serie, en un proceso, y no digamos en la vida, que es normalmente objeto de celebración. Cien actuaciones celebró este miércoles Christian Thielemann como director musical en el «foso mágico» de Bayreuth. Y lo hizo como mejor procedía, dirigiendo una representación de «La Valquiria», segunda parte de la tetralogía de «El Anillo del Nibelungo», cuyo primer acto fue apoteósico, de lo mejor de los últimos veinte años, por lo menos. El público asistente, embelesado, liberó su entusiasmo en una explosión eruptiva de aplausos, griterío y estruendoso pataleo en el tablado, justo en el mismo instante en que el radiante acorde en sol mayor remataba los imparangonables compases de la eclosión final. Fue el broche de oro a una interpretación musical de antología, vocal y orquestalmente excelsa, casi sin paliativos.

Protagonistas: el aplomado tenor Johann Botha (Siegmund), uno de los cantantes actuales con mejor técnica canora wagneriana (modulación, fraseo, timbre, pasaje); la grácil soprano Edith Haller (Sieglinde), que se dejó llevar por él, y el rotundo bajo Kwangchul Youn (Hunding), el único que repetía papel, más una orquesta empastada, super dúctil y transparente, a la par que briosa e impulsiva en grado sumo. Guiados por una batuta eufórica escalaron cotas melodramáticas otrora inaccesibles. Pero esa feliz conjunción estelar no se repitió en los dos actos sucesivos. Tampoco se produjo el efecto contagio y cuando lo hubo —por ejemplo, en Linda Watson, que inicialmente rebajó el habitual volumen estridente de su órgano y configuró una heroína Brünnhilde más lírica y matizada— duró poco. Albert Dohmen parece definitivamente haberse agotado ya como Wotan y M.Fujimura, que retornaba al personaje de Fricka, encarnó una hembra celosa pero no apabullante. Así, el tercer acto, que contiene el potencial para un nuevo clímax, con el exultante jolgorio del octeto walkyriano y el hondo dramatismo final en la escena

del castigo y dormición de Brünnhilde, no tuvo como el primero un par de cantantes en estado de gracia, a pesar de que Thielemann, con el foso a sus pies y con perfecto dominio de la intrincada acústica de la sala, espoleó a la orquesta como nunca, incluso con cierto manierismo rayano casi en desmesura. En resumen, buen nivel general, con un impactante cuadro escénico final de la roca de la walkyria, pero la magia del principio se había desvanecido.

Tankred Dorst mantiene inalterable su prosaica puesta en escena (tanto la escenografía como la parca dirección actorial, consistente en cuadros estáticos decorativos, no acciones) en esta su quinta y última reposición de la tetralogía. La tarde anterior, salvo el citado cambio en el papel de Fricka y la inclusión del bajo brasileño Diógenes Randes (como gigante Fafner), se mantuvo también inalterado el elenco de cantantes-actores en «El Oro del Rin». Con la orquesta a un alto nivel, superado pero no anulado ya el carácter dominante casi exclusivo anterior de lectura cameralística y afiligranada de la partitura, la representación pareció desarrollarse con piloto automático conectado. Aplausos y ovaciones de rigor, sin una sola muestra de desagrado. Más intensos en este caso para Andrew Shore, que plasma un Alberich malvado, con recursos dramáticos más temperamentales que canoros, y, sobre todo, para Ch.Thielemann, que afianza su fama como batuta wagneriana de referencia. Próximamente, excepto «Lohengrin», habrá dirigido todas las obras del canon wagneriano, más que ningún otro maestro desde los tiempos de Felix Motl, hace también cien años. Pero hay más, estos días ha firmado su contrato como «asesor musical del Festival». Eso le permitirá co-decidir la contratación de directores musicales y solistas. Ningún colega (llámese Toscanini, Furtwängler o Karajan) tuvo antes tanto poder en Bayreuth.

La representación de «La Walkyria» del día 21 de agosto será retransmitida en directo por internet en vídeo de alta definición y sonido multicanal. El correspondiente BlueRay/DVD estará disponible a finales de año.

Christian Thielemann empezó su carrera a los diecinueve años como correpetidor en la Deutsche Oper Berlin y asistente de Herbert von Karajan. Comenzaba lo que el propio Karajan denominó como el "difícil pero indispensable camino infame", consistente en dirigir en numerosos teatros menores para ir adquiriendo experiencia. En 1985 se convirtió en primer maestro de capilla de la Rheinoper en Düsseldorf hasta 1988 cuando se hizo director general musical del Teatro Estatal de Núremberg. En 1997 fue llamado a la Deutsche Oper Berlin también como director general musical hasta 2004, año en que renunció a su empleo por diferencias con la nueva dirección. Desde septiembre de 2004 ha sido el director general musical de la Orquesta Filarmónica de Munich.

Más de veinte años de experiencia avalan a Thielemann y hoy en día trabaja solamente con unas cuantas orquestas y casas de ópera escogidas. Thielemann dirige anualmente en el Festival de Bayreuth desde 2000.





25 julio 2010

Nuevo "Lohengrin" protagonizado por Jonas Kaufmann abre la 99ava. edición del Festival de Bayreuth 2010

(Wagnermania) Como casi todos los años, la ópera que abrirá el Festival de Bayreuth será una nueva producción, a interpretar también en las futuras ediciones. En este caso, la elegida ha sido Lohengrin, cuya última producción en Bayreuth se remonta a la de Keith Warner estrenada en 1999 por Antonio Pappano y que se vio por última vez en el teatro en la edición de 2005.

El 25 de julio se podrá ver la nueva propuesta de la historia del caballero del cisne, que estará repleta de caras nuevas en Bayreuth. La producción es del poeta y libretista Hans Neuenfels, quien alcanzó notoriedad más allá de los círculos operísticos en 2006, cuando su Idomeneo mozartiano en la Ópera de Berlín fue retirada por motivos de seguridad al incluir varias imágenes de la cabeza decapitada de Mahoma, junto a las de Buda, Jesús y Poseidón. En 2008 se produjo en Essen su acercamiento al mundo Wagner a través de Tannhäuser.

En el plano estrictamente musical, la ópera estará dirigida por el jovencísimo director letón Andris Nelsons, de 31 años, actual director de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham, con la que precisamente el pasado mes de junio interpretó la obra con la que debutará en Bayreuth este mes, con Lance Ryan en el papel protagonista.

Y sobre la escena un reparto lleno de debutantes en sus principales papeles. El rol que da título a la ópera estará interpretado por el muniqués Jonas Kaufmann en un papel que interpretó por primera vez el pasado año en la Ópera del Estado de Baviera. Kaufmann también ha dado vida en los últimos años a otros personajes wagnerianos como Parsifal o Walther von Stolzing.

Su compañera de reparto será Annette Dasch, también debutante y que interpretará por primera vez el personaje de Elsa en Bayreuth, después de haberse acercado a Freia en El Oro del Rin. Dasch será La condesa de Almaviva en la próxima producción de las Bodas de Figaro la próxima temporada en el Teatro Real.

El bajo Georg Zeppenfeld, alumno aventajado de Hans Sotin, una de las glorias vivas de Bayreuth, dará vida a Heinrich der Vogler, papel que ya ha interpretado en Ginebra o Dresde en pasadas temporadas.

Junto a ellos, la veterana Evelyn Herlitzius dará vida a la malvada Ortrud, acompañada de Lucio Gallo, que afrontará el papel de Friedrich von Telramund también por primera vez en Bayreuth.

Lohengrin se representará los días 25 de julio y 3, 6, 17, 22 y 27 de agosto. La primera de las representaciones se podrá escuchar en directo en Radio Clásica a partir de las 16:00 y a través de su web en todo el mundo.

Se inicia el Festival de Bayreuth 2010


Festival de Bayreuth inicia su 99ava edición con nueva produccion de "Lohengrin" protagonizada por Jonas Kaufmann.

El Festival de Bayreuth regresa a su cita de cada verano con una nueva propuesta de títulos wagnerianos para deleitar a los miles de aficionados que se aproximaran este año a la Colina Verde. Se trata de la segunda edición en la que la dirección del evento estará bajo la responsabilidad de Eva y Katharina Wagner, y en la que sus decisiones directivas van haciéndose notar cada vez más.

Junto al estreno de una nueva producción de Lohengrin, gran novedad de la temporada de este año, en el festival podrán verse las reposiciones de algunas de las óperas estrenadas en las pasadas ediciones del Festival, algunas de ellas con novedades en sus repartos.

Tras Lohengrin será el turno de la aclamada producción de Tankred Dorst El Anillo del Nibelungo que, bajo la batuta del berlinés Christian Thielemann, lleva representándose en el Festival desde el año 2006, y que apura sus últimas apariciones en escena antes de la nueva producción prevista para 2013, coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de Wagner.

Pocos cambios en el conjunto del reparto del Anillo, aunque sí muy significativos. Por un lado, Johan Botha sustituye a Endrik Wottrich como Siegmund en Die Walküre. Este año será la primera en la que Wottrich no acuda a Bayreuth después de hacerlo durante catorce temporadas consecutivas, tras su debut en 1996 como joven marinero en Tristan e Isolda. El tenor sudafricano Johan Botha hace de esta manera su debut en Bayreuth en un papel que ya ha interpretado en Nueva York la pasada temporada o en Viena hace tan solo unos meses.

El otro cambio importante en el reparto viene de la mano del hijo de Johan Botha en la obra, Siegfried, que tendrá una nueva voz gracias al debut de Lance Ryan, que ya interpretara el papel el pasado año en El Anillo de Les Arts en Valencia. Ryan, del que se espera mucho de su participación en Bayreuth, sustituye así al cuestionado Christian Franz que en 2009 había reemplazado a su vez a Stephen Gould, primer Siegfried en la actual tetralogía de Dorst-Thielemann.

En medio de la representación del Anillo, y como novedad en la presente edición, se intercalará la representación de Parsifal. Así, en vez del habitual día de descanso que en Bayreuth se ofrece entre las representaciones de La Walkyria y Siegfried, se ofrecerá el Festival Escénico Sacro. Repiten Detlef Roth como Amfortas, Diógenes Randes como Titurel, Kwangchul Youn como Gurnemanz, Christopher Ventris como Parsifal y Thomas Jesatko como Klingsor, al que se une Susan Maclean como Kundry en sustitución de Mihoko Fujimura que dio vida al rol femenino en 2009, y que este año abordará el papel de Fricka en El Anillo.

Ya en agosto se cerrará el ciclo de dramas con Los Maestros Cantores de Nuremberg en la producción de Katharina Wagner y con Sebastian Weigle en la dirección musical. James Rutherford se convierte en el cuarto Hans Sachs de la producción de Katharina, tras haber cantado el rol del zapatero en años anteriores Franz Hawlata, Alan Titus y Robert Holl. El resto del reparto se mantiene con el Walther de Klaus Florian Vogt, la Eva de Michaela Kaune y el Beckmesser de Adrian Eröd.

La primera representación de cada una de las óperas será retransmitida por Radio Clásica de Radio Nacional de España a través de su página web a todo el mundo.



Retransmisiones por Radio Clásica
Domingo 25 16:00 (9:00 Perú) Lohengrin
Martes 27 18:00 (11:00 Perú) El Oro del Rhin
Miércoles 28 16:00 (9:00 Perú) La Walkyria
Jueves 29 16:00 (9:00 Perú)Parsifal
Viernes 30 16:00 (9:00 Perú)Sigfrido
Domingo 1 16:00 (9:00 Perú)El ocaso de los dioses
Lunes 2 16:00 (9:00 Perú)Los maestros cantores



Fuente: Wagnermania