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16 agosto 2016

Talentos de Leyenda: Festival Barenboim en Buenos Aires

© Prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli.
Legendario director y pianista Daniel Barenboim volvió con su Orquesta del Diván al Teatro Colón de Buenos Aires junto a estrellas como Martha Argerich y Jonas Kaufmann.
Por Gonzalo Tello desde Buenos Aires.
El mítico Teatro Colón de Buenos Aires, no solo una de las casas mas importantes de la ópera en el mundo sino el edificio con la mejor acústica del planeta, presenta un movimiento inusual. Largas colas, cámaras de televisión, celebridades como Ricardo Darín o Mirtha Legrand y público de toda clase se hace presente al evento mas importante del año: El Festival de Música y reflexión que trae en residencia al legendario director argentino Daniel Barenboim junto a su orquesta Del Diván Este-Oeste (WEDO), proyecto que une a jóvenes músicos israelíes y palestinos, llevando con éxito por el mundo un mensaje de conciliación a través de la música.
© Prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli.
La gran atención sobre este festival, que durante tres semanas presentó recitales de cámara y conciertos sinfónicos, fue la presencia de dos grandes solistas: Nada menos que la pianista Martha Argerich, una de las mas grandes del mundo y que una carrera de mas de cinco décadas confirma, volvía para beneplácito de sus compatriotas que la aclaman como estrella del fútbol cada vez que vuelve a la capital argentina.
© Prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli.
Luego de un exitoso recital a dos pianos junto a Barenboim, Argerich se presentó junto a la WEDO, dirigida por este, este para interpretar el famoso Concierto para piano y orquesta no. 1 en mi menor De Franz Liszt, uno de los mas virtuosos del repertorio y del que Argerich tiene una brillante versión referencial que grabó para la Deutsche Grammophon junto a Claudio Abbado y la Orquesta Sinfónica de Londres a fines de los 60.
© Prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli.
Esta vez su versión no fue tan vertiginosa. La WEDO y Barenboim interpretaron con tiempos lentos y balances pastorales, mientras que Argerich expresaba cada pasaje con diferente temperamento. A diferencia de otros escenarios, la acústica perfecta del Colón permite que el sonido del piano vaya en una linea paralela al de la orquesta acompañante, lo que le dio un carácter particular a esta versión. Con pasajes inspirados y una musicalidad perfecta, Argerich agradeció los largos minutos de aplausos. Finalmente ofreció como bis "Ondine", primer movimiento de la obra “Gaspard de la nuit” de Maurice Ravel.
La WEDO y Barenboim presentaron en estreno mundial la obra “Con brio” de Jörg Wirdmann, una pieza disonante que utiliza una escritura particular para cuerdas y metales y abusa de la percusión, siempre ejecutada como el nombre de la obra lo dice, de manera impetuosa. El programa terminó con una brillante selección de oberturas y música orquestal de óperas de Richard Wagner, compositor que Barenboim, de origen judío, defiende como titán de la música y del que es intérprete referente.
© Manuel Vaca / Teatro Colón

El ultimo concierto de este Festival agotó localidades hace mas de tres meses, ya que marcaba el debut sudamericano del que es considerado el mejor tenor del mundo hoy, el alemán Jonas Kaufmann. El tenor muniqués de 46 años deslumbra en todos los teatros del mundo y había expectativa de escucharlo sobre este gran escenario. 
© Prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli.
Con maestría y mucha delicadeza, interpretó las “Canciones de un compañero de viaje” de Gustav Mahler, en el que destacaron sus pianos y exquisita dicción. Fue una grata sorpresa que luego de las ovaciones y salir varias veces a saludar, se animara a interpretar el aria de Siegmund "Winterstürme" de “Die Walküre" de Richard Wagner, y luego la bella canción “Träume”, que Barenboim interpretó al piano con profundo respeto. Barenboim y la WEDO completaron el programa con el tercer preludio de “Los Maestros Cantores de Nürnberg” de Wagner y la Sinfonía “Júpiter” de Mozart, en la que la orquesta demostró destreza, brillantez en los pasajes y un sonido fresco.
© Prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli.
El Teatro Colón posee mas de un siglo de importante legado, en que los mas grandes intérpretes de la historia han dejado su huella en el recinto. La presencia de solistas como Barenboim, Argerich y Kaufmann, en memorables presentaciones, reafirma esta tradición.

05 septiembre 2010

Daniel Barenboim y la orquesta del Diván Este-Oeste en Buenos Aires

Foto: Monika Ritterhaus for Warner Music Germany


Por Ramón Jacques
operaperu.com

Orquesta West-Eastern Divan
concierto del segundo ciclo presentado por el Mozarteum Argentino en el Teatro Colón de Buenos Aires el 19 de agosto del 2010.
Director: Daniel Barenboim.
Obras: Sinfonía No. 4 en Si bemol mayor, op. 60 y Sinfonía No. 3 en Mi bemol mayor, op. 55, “Heroica” de Ludwig van Beethoven (1770-1827)

El 19 de agosto de 1950 y con tan solo ocho años de edad, debutaba en su natal Buenos Aires, en un concierto de piano, Daniel Barenboim. Él mismo día, pero sesenta años después, el celebre pianista y hoy director de orquesta argentino se encontró en el podio del Teatro Colón de Buenos Aires dirigiendo en un programa monográfico de Beethoven a su Orquesta East-Western Divan, a la que considera su proyecto musical mas ambicioso porque la conforman jóvenes músicos provenientes de Israel, Palestina y otros países árabes, y cuyo fin es el de difundir la convivencia y el dialogo intercultural.

Como parte de la gira que realizan Barenboim y la orquesta por diversos países hispanoamericanos, los conciertos en la Argentina donde se interpretaron todas las sinfonías de Beethoven, se realizaron gracias a la asociación Mozarteum Argentino. Las colaboraciones pasadas entre esta asociación y Barenboim, han rendido frutos musicalmente muy interesantes ya que ha tenido la posibilidad de ofrecer al publico argentino sus interpretaciones al piano de las Variaciones de Goldberg y El clave bien temperado, ambas de Bach, así como todas las sonatas para piano de Beethoven.

Por tratarse de un importante aniversario en la vida del intérprete, el concierto resultó ser muy emotivo ya que después del intervalo y antes de dar inicio a la segunda parte, Barenboim se dirigió al público con palabras de agradecimiento y explicó un poco sobre esta idea, que inició en 1999 al lado del intelectual palestino Edward Said, y la cual considera un proyecto tan “humanitario” como musical.

Desde el punto de vista orquestal, se interpretó la Sinfonía No 4 en Si bemol mayor, Op. 60 de Beethoven, música y repertorio que son afines al gusto y al temperamento del director, quien dirigió con maestría y elegancia la partitura, con sutileza y vigor cuando fue necesario, y de la que fue capaz de extraer interesantes y sutiles tonalidades timbricas, desde el reflexivo Adagio inicial, que continuó con un gracioso Allegro vivace, al sereno Adagio del segundo movimiento y hasta los alegres últimos dos movimientos, en los que se notó el contraste entre la sólida sección de cuerdas que posee la orquesta, con la sección de vientos, particularmente de instrumentos como el fagot y el clarinete.

La ejecución de la Sinfonía No. 3 “Heroica” fue notable, conmovedora y emocionante, con la segura e incisiva baqueta de Barenboim de la que emanó un sonido compacto y homogéneo de todas las fuerzas musicales de la orquesta, pero que fue sobretodo trabajado con mayor brilló y exaltación: como en la Marcha Fúnebre, y el muy alegre Finale. Al concluir el concierto, el publicó premio con largos aplausos a “su” músico, y a la muy grata interpretación musical que ofreció.