03 abril 2011

Datos importantes sobre "Le Comte Ory" que veremos en vivo el sábado 9 de abril en cines

Le Comte Ory sera transmitida en vivo via satelite desde el Metropolitan Opera de Nueva York a UVK multicines Larcomar el sábado 9 de abril a partir del mediodía. Se repetirá los días 16, 18 y 27 de abril a las 7:30 pm. (Foto: Marty Sohl, The Metropolitan Opera).

"Le Comte Ory" (El conde Ory) es una ópera en dos actos, compuesta por Gioacchino Rossini, con libreto en francés de Eugène Scribe, Charles-Gaspard Delestre-Poirson, vodevil Le Comte Ory (1816). Se estrenó en la Ópera de París el 20 de agosto de 1828.

Su primera representación en Italia fue el 2 de julio de 1829 en traducción al italiano, Teatro San Benedetto de Venecia. En París, Le Comte Ory permaneció en el repertorio durante veinte años consecutivos, declinando después, cuando la existencia de una nueva escuela de canto hizo prácticamente imposible encontrar un tenor que asumiera el papel protagonista. La ligereza, la gracia afrancesada, pero sobre todo la ambigüedad y la amoralidad de esta ópera no fueron apreciadas por el público italiano del siglo XIX. Aún hoy, Le Comte Ory, totalmente revalorizada por la crítica y entrada en el repertorio teatral, no es una de las óperas más famosas de Rossini.

Gioacchino Rossini (1792 - 1868)

Creador de más de treinta óperas, Rossini fue uno de los gigantes de su época. Se labró su gran prestigio durante la primera mitad de su vida, y aunque llegó a los setenta y seis años, dejó de componer óperas a los treinta y siete. Su retiro musical marcó el final de una era. Pese a su afinidad con Donizetti y Bellini, también maestros de la época del bel canto, Rossini pertenecía a una época anterior en cuanto a gustos y lealtades, quizá porque de niño fue educado en la antigua escuela del canto. Tras escribir la ópera típicamente francesa Guillaume Tell (Guillermo Tell) en 1829, ya no podía ir más lejos en la dirección que había escogido; no mucho después, incluso Guillermo Tell quedó arrinconada y pasada de moda. Esto, sumado a sus graves problemas de salud y a la auténtica fatiga de una juventud de trabajo constante, hace comprensible la decisión de Rossini.

Nacido en Pesaro, Rossini era hijo de músicos de segunda fila. Su padre tocaba la trompeta y la trompa, y su madre, a quien él adorada, cantaba papeles secundarios en compañías de ópera ambulantes. Famoso por la pureza de su voz siendo niño de coro, Rossini prosiguió sus estudios en Bolonia y escribió su primera ópera a los dieciocho años. Trabajaba por encargo de los diversos teatros de las ciudades italianas, retocando sus óperas y sus partituras para adaptarlas a los cantantes y al público de los lugares donde después se interpretaban. Sus primeras obras fueron sobre todo comedias, género para el que exhibió dotes excepcionales, pero si le encargaban dramas serios, también los componía de buen grado.

L'Italiana in Algeri (La italiana en Argel) tomó Venecia por asalto en 1813. Escrita en veintisiete días (algunos dicen que dieciocho), la obra elevó a Rossini al máximo rango entre los músicos de sus días. Pero la posición no era segura, tal como indica la recepción en Roma, tres años después, de Il Barbiere di Siviglia (El barbero de Sevilla). Tras la primera función, la ópera fue finalmente aceptada, pero el estreno se desbarató, no sólo por los accidentes en el escenario, sino además por el boicot de los partidarios de Giovanni Paisiello, que había escrito otra ópera con el mismo tema. Otro año transcurrió antes de que escribiera su siguiente obra, La Cenerentola, adaptación a la comedia de la tradicional historia de la Cenicienta. Menos escandalosamente divertida que las dos precedentes, exhibe mayor calidez en los retratos humanos y la escena final del perdón de la Cenicienta es muy conmovedora.

En ese mismo año, 1817, Rossini lanzó una serie de óperas serias, de las que Mosè in Egitto (Moisés en Egipto) y Semiramide destacaron especialmente. Después sólo escribió tres óperas más, todas ellas para París. La segunda, la deliciosa Le Comte Ory, usa música de la primera, Il Viaggio a Reims, que fracasó, con un periodo de estreno que duró sólo tres funciones. Por último, se despidió de la escena con Guillermo Tell, y en los muchos años que aún le restaban sólo escribió piezas para piano, canciones y la Petite Messe Solennelle (Pequeña Misa Solemne).

PERSONAJES

Director: Maurizio Benini
Condesa Adèle: Diana Damrau
Isolier: Joyce DiDonato
Ragonde: Susanne Resmark
Conde Ory: Juan Diego Flórez
Raimbaud: Stéphane Degout
EL Tutor: Michele Pertusi

SYNOPSIS

Primer Acto

Francia, alrededor del 1200. El Conde de Formoutiers y la mayoría de sus hombres han partido rumbo a Tierra Santa para luchar en las Cruzadas, dejando atrás a Adèle, la hermana del conde, y a su compañera, Ragonde. El joven Conde Ory, quien está tratando de conquistar a la condesa, está decidido a aprovecharse de la situación. Con ayuda de su amigo Raimbaud, se ha disfrazado de ermitaño y se ha aposentado afuera, junto a los portones del castillo. Unas muchachas del pueblo y unos campesinos se reúnen para escuchar los consejos del santo hombre en asuntos del corazón. Ory los bendice y les promete hacer realidad todos sus deseos. Ragonde está entre la multitud. Le dice a Ory que, durante la ausencia de sus hombres, las señoras del castillo han hecho un voto de vivir como viudas, pero que la condesa Adèle, quien está sufriendo de una extraña melancolía, vendrá a consultarlo. Ory está encantado con la perspectiva de verla.

Isolier, el paje de Ory, llega con el profesor de Ory, quien lo está buscando (“Veiller sans cesse”). El profesor tiene sospechas sobre la identidad del ermitaño, y se va para conseguir refuerzos. Isolier, sin embargo, no reconoce a su maestro y le confiesa al “ermitaño” que está enamorado de la condesa, y que tiene un plan para entrar al castillo: se va a disfrazar de peregrino (dúo: “Une dame de haut parage”). Ory, impactado con la idea, acepta ayudar, mas resuelve usar el plan para su propio provecho.

Aparece la condesa, lamentando su melancolía (“En proie à la tristesse”). Para su gran asombro, Ory le aconseja que, para curarse, tenga un amorío, lo cual la lleva a confesar sus sentimientos por Isolier. Mas el “ermitaño” le advierte que no se envuelva con el paje del libertino Ory. Agradecida por su consejo, la condesa invita a Ory al castillo. Están listos para salir, cuando el profesor de Ory regresa y desenmascara al ermitaño, para el espanto de Isolier, la condesa, y las otras señoras. Corre la noticia de que los caballeros de las cruzadas regresarán en dos días, y Ory decide realizar otro ataque al castillo antes de que regresen.

Segundo Acto

Esa noche, en el castillo, las mujeres, enojadas, hablan del complot de Ory. Comienza una tormenta y se oyen gritos de peregrinas pidiendo socorro desde las afueras del castillo, diciendo que Ory las está persiguiendo. En realidad, son el conde y sus hombres disfrazados de monjas. La condesa los deja entrar y uno de ellos pide que se les permita expresar su gratitud: es Ory quien, a solas con la condesa, casi no consigue contener sus sentimientos (dúo: “Ah! quel respect, Madame”). La condesa ordena una comida simple para los invitados y sale. Raimbaud, quien ha descubierto la bodega del castillo, entra con suficiente vino para todos (“Dans ce lieu solitaire”). La jarana de los hombres da lugar a un cántico religioso cuando oyen que se aproxima Ragonde.

Isolier le informa a la condesa que los cruzados retornarán esa misma noche. Cuando Ragonde se prepara para darles la noticia a los invitados, Isolier descubre quiénes son ellos y decide hacerle una broma a Ory: apaga la lámpara en el cuarto de la condesa cuando Ory llega inesperadamente a visitarla. Confundido por la voz de la condesa, Ory avanza en dirección a Isolier (Trío: “À la faveur de cette nuit obscure”). Cuando las trompetas anuncian el regreso de los cruzados, Isolier revela su identidad y, a Ory, no le queda otra opción que escaparse.

Información extraída de Operainfo.org