15 agosto 2011

"Los bohemios también lloran" La Boheme en el Teatro Municipal


PASIÓN JUVENIL Y ROMANCE ENFERMIZO: LA TEMPORADA DE ÓPERA DE ROMANZA Y EL TEATRO MUNICIPAL CONTINÚA CON “LA BOHÈME” DE PUCCINI. EL DIRECTOR DE ESCENA ARGENTINO CARLOS PALACIOS CONVIERTE EL ESCENARIO TEATRAL EN UN RINCÓN DEL PARÍS DE MITAD DEL SIGLO XIX

Por: Enrique Planas
Diario El Comercio
Sábado 13 de Agosto del 2011

Es el Barrio Latino de París, en la primera mitad del siglo XIX. Tres amigos comparten un ático ruinoso. El grupo lo forman el poeta Rodolfo (Andrés Veramendi), el músico Marcello (Luis Cansino) y el filósofo, algo gruñón pero generoso, Colline (Marcelo Otegui). Bohemios y pobres, representan la esencia romántica del artista: miserable pero apasionado. Para Rodolfo, la tentación vive arriba: está enamorado de Mimí, su vecina (Martina Zadro), cuya enfermedad no atenta aún contra su belleza. Luego, Musetta (Sandra Ferrández), la antigua novia de Marcello, se unirá al grupo acompañada por Alcindoro (Xavier Fernández), su gran admirador y encargado de pagarle cuentas y caprichos. Ella coquetea con Marcello hasta lograr encender nuevamente su amor.

Esa es la historia de “La Bohème”, ópera de Giacomo Puccini que captura el espíritu romántico en estado puro, que desde el 18 de agosto la Asociación Romanza presenta en el Teatro Municipal de Lima. Carlos Palacios, director de escena argentino, es el responsable de llevarnos al París que marcó la juventud del también bohemio Puccini y conmovernos con uno de los trances amorosos más intensos del repertorio lírico. Si con “Il Trovatore” de Verdi, el primer título de la temporada, debió resolver la dificultad de una obra con muy poca acción escénica, esta ópera en cuatro actos es todo lo contrario. “En ‘La Bohème’ sucede de todo, es casi cinematográfica. Puccini indica el acorde que acompaña al acto de tomarse las manos o cuando se cae un pañuelo. Toda acción tiene un acompañamiento musical”, explica el regista.

En la escena, la acción viene acompañada por una profusa utilería. Y llevando el realismo al máximo, Palacios ha pedido a sus utileros que hasta la poca comida que se ponga en la mesa de los bohemios sea real. “Es distinto ver un pedazo de tecnopor pintado a una pierna de pollo real”, advierte.

Aunque no es mucha la comida que se verá en escena, pues es el hambre el estado natural de los personajes de la obra. El hambre como forma de vida del artista bohemio, que sacrifica cualquier comodidad por su idea de vivir libremente, ajeno a los dictados sociales de su tiempo, solo atento a concretar sus sueños románticos.

En su puesta en escena, Palacios ha decidido humanizar el drama de Puccini para que dialogue con la sensibilidad actual. Como no se veía hace mucho, el reparto de intérpretes es realmente joven, lo que se aprovecha al pedirles reflejar su natural espíritu rebelde, la intensidad de su entrega amorosa y, como dicta el drama de Puccini, la libre expresión del dolor. ¡Que vuelva la bohemia!

Las funciones son el 18, 20, 25 y 27 de agosto. Entradas en Teleticket.