08 agosto 2012

Ópera y zarzuela en el Gran Teatro Nacional de Lima


Escribe Carlos Corzo Castañeda para Ópera Perú

Con gran éxito se llevó a cabo anoche la Gala Lírica presentada por la Asociación Romanza en el imponente coliseo de Javier Prado.   

El eminente músico español Miquel Ortega dirigió a la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Lima y actuaron como solistas el tenor peruano Andrés Veramendi y la soprano japonesa radicada en España Miki Mori, con el marco del Coro Nacional dirigido por Javier Súnico.

En la parte operática destacaron el intermezzo de Manon Lescaut de Puccini, el coro “Va pensiero” de Nabucco de Verdi y las arias “Un di all’ azzurro spazio” de Andrea Chenier de Giordano, cantada por Veramendi, y “Casta Diva” de Norma de Bellini ofrecida por Mori. 

Iniciándose la segunda parte del espectáculo, el maestro Ortega, al frente de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Lima, nos ofreció una hermosa versión de la danza del fuego de la zarzuela Benamor de José Serrano, que fue largamente aplaudida por el público.

Luego se presentó una breve selección de la zarzuela Doña Francisquita, de Amadeo Vives, en la que la versátil soprano japonesa Miki Mori, quien recientemente triunfara en Lima en el rol de Liu en la ópera Turandot de Puccini, hizo las delicias del público mostrando su bella y delicada coloratura al interpretar en perfecto castellano la famosa canción del ruiseñor. Aquí se produjo un detalle realmente simpático. El tenor Veramendi secundó a Miki Mori cantando las pequeñas intervenciones de Fernando durante el relato de Francisquita, pero a falta de un segundo tenor que hiciera el papel de Cardona, el maestro Ortega, sin dejar de agitar la batuta, llegado el momento volteó y cantó con gran propiedad la frase “eso mismo digo yo”, que corresponde a dicho personaje. A continuación Veramendi interpretó la conocida romanza “Por el humo se sabe” y finalmente se ofreció el “Coro de los románticos”.         

Cerrando la sección dedicada al género lírico español, Veramendi y Mori cantaron el dúo de Carolina y Javier de Luisa Fernanda de Moreno Torroba, que resultó el número más aplaudido de la noche.

La orquesta y el coro, con sus impecables y armoniosas actuaciones, imprimieron al espectáculo un alto nivel de calidad.

Completado el programa y como respuesta a los prolongados aplausos del público, los artistas ofrecieron tres encores: “O mio babbino caro” de Gianni Schicchi de Puccini (Mori), “Nessum dorma” de Turandot, también de Puccini (Veramendi y el coro) y la repetición del brindis de La Traviata de Verdi (Mori, Veramendi y el coro). A estas alturas el entusiasmo del público ya era grande y ambos solistas alcanzaron el punto más alto de su actuación de la noche cantando estas emblemáticas arias, que con muy buen criterio reservaron para el final.   

En resumen, la gala resultó un aperitivo ideal para la temporada de ópera de Romanza próxima a iniciarse.

En esta oportunidad el maestro Miquel Ortega Pujol regresa a Lima después de 20 años, cuando en los inicios de su brillante carrera dirigió a la Orquesta Sinfónica de Moldavia en la zarzuela Luisa Fernanda de Moreno Torroba con la dirección escénica de Luis Alva y con un joven Juan Diego Flórez interpretando el rol secundario de El Saboyano.

El gran director catalán cultiva con notable éxito los géneros operático y sinfónico, además de ser compositor, pero tiene predilección por el género lírico español, la zarzuela, y ha creado recientemente en FaceBook el grupo “La zarzuela, patrimonio de la humanidad”, que al cabo de un mes ya tenía más de cuatro mil miembros procedentes de España, Perú, Chile, Uruguay, Argentina, México, Brasil, Estados Unidos, Colombia y otros países. El propósito de este grupo, como lo indica su nombre, es lograr que la UNESCO declare a la zarzuela como patrimonio de la humanidad. Entre 1850 y 1950 una pléyade de talentosos compositores con sólida formación musical, desde Gaztambide, Arrieta y Barbieri hasta Moreno Torroba, Alonso y Sorozábal,  escribieron unas 10,000 zarzuelas, constituyendo así un patrimonio intangible que la Madre Patria ha compartido generosamente con los países hispanoamericanos y que ahora se propone ofrecer al mundo.