15 febrero 2010

Un "Simon Boccanegra" temperamental y que deja sin aliento

Por Gonzalo Tello
Operaperu.com

Una vez mas, gracias a Radio Filarmonía y Multicines UVK , hemos disfrutado de un evento de excelencia y gran trascendencia como la transmisión en vivo y alta definición de la ópera “Simon Boccanegra” de Giuseppe Verdi, perteneciente al estilo intermedio del compositor italiano.

"Simon Boccanegra" fue escrita hacia 1857, pero es muy importante notar la gran diferencia y evolución que Verdi plasmó en la revisión de esta obra y que reestrenó en 1881. La música es sustancialmente temperamental, dramática, reafirma tintes bélicos y la continuidad musical sin cortes evidentes que aún en su versión original no contenía . Esta obra debe ser considerada como de la última etapa del compositor, pues la madurez y sonido de esta obra es propia de obras como "Otello" y "Falstaff", más que de "Don Carlo" o "Aida". Tiene la madurez de las composiciones tardías, pero sin perder la belleza de las melodías de su etapa intermedia.

Uno de los mayores atractivos de la obra es su trama: Contiene todos los ingredientes para que sea una historia fascinante: Amor, intriga, política, venganza, y ‘twists’ en la trama, algo que la hace totalmente vigente en nuestros días.

Sin embargo, es común percibir la confusión que esta historia causa, sobretodo en las personas que la ven por primera vez. En esta obra los personajes cambian de nombre o pasan varios años entre escenas. Sin embargo, cuando a uno se le va haciendo familiar es cuando realmente va descubriendo las joyas que contiene, pues mezcla de forma magistral la coyuntura política con los sentimientos y personalidades de cada personaje, todo a través de la música y sobretodo el libreto de Arrigo Boito, quien escribió frases memorables, dignas de película. Nada como las frases de Boccanegra uniendo a los enemigos, o sus reflexiones de vida el solo en su habitación.

Plácido Domingo es sin lugar a dudas un excelente intérprete de este personaje. Durante el prólogo, Simon es joven y ha tenido un hijo con Maria, la hija de Fiesco, que acaba de morir y eso, aún Simon está por descubrirlo. Este prólogo contiene escenas de gran inspiración, como son la fantástica aria de Fiesco “Il lacerato spirto”, el dúo con Boccanegra, y el final concertante.

Junto a Domingo, otro veterano a la altura del tenor-barítono es James Morris. Ambos se ganaron el derecho de participar juntos en esta producción. Digo esto pues sus interpretaciones durante el prólogo no fueron las mejores. Morris muestra evidentes signos de fatiga, sobretodo para interpretar personajes verdianos como Fiesco, el cual necesita fraseo y brillantez en la emisión, así como notas bajas muy bien emitidas. Aquí Morris carece de todo. Domingo a pesar de actuar la parte con dedicación, tampoco logra dar al fervor de un joven impetuoso como es el joven Simon.

Todo esto cambia durante el primer acto: han pasado 25 años y Simon ya es un hombre maduro y Doge desde hace mucho. Domingo cambia radicalmente su interpretación, y basta con estar en el escenario para impregnar que es un líder con mucho carácter y bondad. En este acto aparecen Amelia y Gabriele Adorno, hija perdida de Boccanegra y rebelde al Doge, interpretados por la canadiense Adrianne Pieczonka y el italiano Marcello Giordani.


Pieczonka tiene el duro reto de iniciar el acto con el aria “Comme in quest’ora bruna” difícil sobretodo por la respiración. Sus primeras notas son algo desbordadas, recordándonos una voz wagneriana, que es justo donde hace mejor frente. Luego fue asentándose en su personaje, Soberbia en el dúo con Boccanegra y la escena del concilio.

Marcello Giordani es uno de mis tenores favoritos, sin embargo tiene sus días y a veces resulta irregular. En esta oportunidad fue un Gabriele con brillo y poder, dejándonos satisfechos con su interpretación, la cual no es nada fácil considerando la fuerza que hay que darle a su personaje, sobretodo en su aria del segundo acto “Cielo, pietoso rendila”. Giordani es casi un veterano en este rol y una de las no muchas voces realmente verdianas que quedan.

Morris como Fiesco fue mostrando oficio y carácter en su personaje hacia el final de la obra y me gusto mucho en la escena final.

El personaje de Paolo tiene gran importancia en la obra, no sólo porque es el que maquina toda la trama sino que tiene una partitura muy exigente. Este rol es comúnmente cantado por importantes barítonos. Esta vez el rol recayó sobre Stephen Gaertner, quien tiene la voz y condiciones para el rol, aunque actoralmente no fue lo diabólico ni intenso que me gusta ver en ese personaje ya que musicalmente tiene la oportunidad de serlo.

James Levine volvió a tomar la batuta en esta producción. Levine ya lo había hecho años antes. En esta versión siento que se fue por un lado mas intimo en la dirección. Si bien fue contundente en los concertantes, dirigía con tiempos mas largos y con cierto ‘legato’ en las partes más lentas. Interesante ver que un director se reinvente y descubra nuevas cosas en una obra que se supone, conoce a la perfección.