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07 abril 2018

Tosca cumple expectativas en el Festival Granda

Fotos: Ópera Perú

Tosca, ópera en tres actos con música de Giacomo Puccini y libreto en italiano de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa. Gran Teatro Nacional de Lima.
Tosca: Viktoria Yastrebova; Cavaradossi: Ivan Magrì; Scarpia: Carlo Cigni; Angelotti: Humberto Zavalaga; Sacristán: Xavier Fernández; Spoletta: Juan Pablo Marcos; Sciarrone: Royer Durand; Niño pastor: Gabriel Laines. Director de orquesta: Christopher Franklin; Dirección de escena, escenografía y vestuario: Lev Pugliese; Coro Nacional del Perú, Director: Javier Súnico; Coro Nacional de Niños del Perú, Directora: Mónica Canales; Orquesta Academia Sinfonía por el Perú, Director titular: Hugo Carrió.
Calificación: ⭐️⭐️⭐️
Por Gonzalo Tello (Ópera Perú)
Alguna vez, conversando con el famoso crítico de El País, Juan Vela Del Campo, me comentaba: "Hoy quiero criticar lo que me llama la atención. Ya no puedo poner mas adjetivos a La traviata...". Pues bien, si el lleva varias décadas mas que yo escribiendo y comentando espectáculos, algo similar me pasa, especialmente con Puccini. Y es que su música y obras son tan frecuentemente representadas y a veces con tan poco de novedad, que a uno ya se le hace pesado ver mas Toscas, Butterfly o Bohèmes, y es que Puccini de alguna manera quedó en el gusto popular del siglo pasado, y lamentablemente debe ser omnipresente si las casas de ópera quieren subsistir con buena cantidad de público. Y es que Puccini es eso, espectáculos de gusto para las masas y los turistas.
Algo similar propone el Festival Internacional de Ópera "Alejandro Granda", quien durante 10 años ha ofrecido en Lima títulos diferentes y hasta estrenos en nuestro país, y con elencos de primeros teatros mundiales. Pero esa falta de apoyo y desinterés de nuestro público por la cultura, tanto en auspicios como en venta de tickets, los obliga a buscar títulos efectivos para subsistir y de alguna manera obtener taquilla. Sin eso, el Festival debería cerrar, pues sería inmanejable.
Por eso vimos esta "Tosca" con algo de incredulidad, pues es complicado que una obra tan bien descrita por Puccini en su partitura pueda traernos alguna novedad, mas allá de las voces que la interpretan.
De esta producción podemos destacar el debut en el rol del tenor italiano Iván Magrì, quien ya ha cantado otros roles en nuestro país en años anteriores. Esta sería la primera vez que lo veamos en un rol verista. La "italianità" del tenor es siempre evidente en sus interpretaciones, con un hermoso timbre, gran pasaje y agudos extraordinarios. Magrì presenta a un Cavaradossi joven en aspecto y timbre, entregado y con una interpretación elegante. El rol pide graves y agudos poderosos, en los que Magrì no tiene problema. esta fue su noche.

La soprano rusa Viktoria Yastrebová, quien es protagonista frecuente en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, interpretó una Tosca inspirada. Aunque esperé una voz mas grande y dramática, como es común en cantantes rusos, tiene un timbre lírico interesante y su caracterización estuvo acorde a la partitura. Su "Vissi d´arte" del segundo acto fue intenso, abriendo las notas como en un intento por emular a La Callas, la referencia absoluta en este rol.

El barítono italiano Carlo Cigni ofreció un Scarpia de peso. Aunque la voz es grande, es algo seca y no redonda del todo. Sin embargo fue convincente, especialmente en su desarrollo en el segundo acto.
Correcto estuvo el bajo Humberto Zavalaga en el breve rol de Angelotti. Xavier Fernández como el sacristán ofreció buen oficio sobre las tablas y buen volumen de voz. Los otros cantantes, interpretando a Spoletta, Sciarrone dieron de sí, aunque con voces demasiado ligeras.

Destacable estuvo El Coro Nacional y Coro Nacional de Niños, en el Te Deum, con una muralla de voz poderosa y contundente. La Orquesta de la Academia Sinfonía por el Perú ha demostrado ser la mejor para interpretar ópera en nuestro país. El sonido es pastoso, las cuerdas contundentes, los metales afinados y precisos, y el conjunto suena a la perfección. La experiencia comprobada de Christopher Franklin se hizo notar desde el podio, con una dirección clara, balances perfectos y fortes precisos, aunque en el tercer acto faltó ensayo.

"Tosca" es una ópera con escenarios reales precisamente descritos, e indicaciones que Puccini agregó en la partitura, por lo que cambiarla de época o agregarle audacias escénicas cae mal en el público tradicional. Si bien los recursos no daban para construir una escenografía que mostrara la Iglesia Sant'Andrea della Valle, el Palacio Farnese o la terraza del Castillo de Sant´Angelo, lugares que existen y pueden visitarte hoy en Roma, la propuesta del director escénico Lev Pugliese estuvo acertada, proyectando ángulos particulares de estos escenarios, sobre fondo y piso, y con escenografía mínima, con el escenario reducido. Esto da la sensación de sofocación, pero llenando el espacio preciso para enfocarnos en el drama. Fue un acierto original proyectar el cuadro de la Magdalena en el piso y la iluminación cumplió el resto. Mejor efecto tuvo el segundo acto. El tercer acto, si bien la música, e incluso el texto, describe, una noche oscura antes del amanecer, aquí se presenta de día, con el ángel de espaldas y con acentos rosas y amarillos. la silueta del Castillo se refleja en el piso y acompañan dos bancas a los laterales. Algo excéntrico resultó que el Ángel de la vuelta y tenga movimiento interactivo, aunque cumplió con el mensaje que quería dar el director.
El vestuario creado también por Pugliese lució pulcro y con buen acabado. Siempre de época, apoyó a que la obra no luciera vacía, sino cargada en su concepción, esencialmente tradicional. Incluso se respetan las indicaciones de Puccini al final del segundo acto, en que Tosca coloca dos velas y un crucifijo sobre Scarpia, luego de matarlo. Aunque por momentos la dirección no era precisa, y los actores se desplazaban de manera errante, y quitándole peso al texto.

Esta "Tosca" con estilo y fiel al drama le da un toque elegante y puede decirse que supera a otros intentos no muy pulidos de escenificar esa obra en nuestros escenarios. Las voces y orquesta son destacadas y superarán las expectativas de los amantes de los dramas de Puccini.
- "Tosca" tendrá dos presentaciones mas, el domingo 8 a las 18 horas, y el martes 10 a las 20 horas, en el Gran Teatro Nacional. Las entradas se venden en Teleticket. - 
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02 septiembre 2009

Iván Magrì: "Los agudos me quedan fáciles"

Por Gonzalo Tello
Operaperu.com


Iván Magrì es un tenor siciliano bastante joven. Es una de las más recientes figuras en entrar a la agencia de Ernesto Palacio, una de las más exclusivas e interesantes, pues comparte la agencia con figuras como Juan Diego Flórez, Ildar Abdrazakov, Elina Garanca, Daniella Barcellona, entre otros. Magrì se inicio en el Conservatorio de Milán, del que salio con grandes elogios. Esa calidad vocal que entendidos le reconocen, hizo que su nombre llegue la gran leyenda de la ópera, Luciano Pavarotti, quien en los últimos días de su vida, trabajo con el en su voz y le dio grandes consejos.

Magrì destaca por su facilidad para llegar a las notas altas. Da sobreagudos cómodos y sin mayor esfuerzo. Su voz se presta mucho al bel canto de Bellini y Donizetti. Precisamente hace poco tuvo un enorme suceso cantando la ópera “Marin Falliero” en Italia.

Magrì esta por primera vez en Lima, y aunque no habla nada de español, se relaciona muy bien con la gente alrededor. Está contento en los ensayos de “Elisir d’Amore” ópera en la que interpreta a Nemorino.


¿Por qué te interesaste en la lírica?
Me inicié con el teatro de prosa, porque en la familia de mi madre eran gente de teatro y poetas. Gracias a mi primera maestra, que es una apasionada de la lírica, me apasioné por esta. Empecé la estudiarla con mucha pasión e interés en la historia, y gracias a diversas vicisitudes, llegue a estudiar en el Conservatorio de Milán y pude iniciarme poco a poco.

¿Pero sabias que ya tenías la voz y las cualidades para cantar?
Al inicio no, porque al inicio para mi empezó todo como un juego.

¿Y cuáles crees que fueron las cualidades por las que destacaste en el Conservatorio?
Sobretodo al inicio la cualidad vocal, pero siempre estuve atento y preocupado por buscar posibilidades y soluciones mejores. Estaba al tanto de aprender y de todo lo que pasaba. Mi sueño al inicio era mezclar la lírica con el teatro.

¿Qué recuerdos tienes de Pavarotti? ¿Cómo así te encontraste con él?
Tengo un recuerdo bellísimo, porque cuando el ya estaba muy mal, tenia una gran pasión por enseñar. Era algo que lo mantenía ligado a la vida. Durante su último mes de vida, cuando lo iba a ver para estudiar, hacia subir el piano a su cuarto, pues ya no se podía parar de la cama. Solo enseñaba a muy pocos, a los que le interesaban.

¿Cómo llegaste a él?
A través de varias personas que me escuchaban, me decían que le iban a hablar de mí. En cierto punto, Pavarotti estaba muy curioso de conocerme por tantas veces que me mencionaban. Una colega con la que cantaba, y era cercana a él, al final nos juntó.

Acabas de tener un gran éxito cantando hace poco “Marin Falliero”, ¿te cuesta esfuerzo cantar roles agudos y difíciles?
No, me siento llevado por los agudos y me quedan fáciles. Aunque me puedan resultar fáciles las cosas difíciles, a veces me resultan difíciles las cosas fáciles (ríe).

¿Qué repertorio y tipo de voz crees que es el tuyo?
He cantado “I Puritani”, “Traviata”, “Rigoletto”. Sería un tipo de tenor lírico italiano, con los Do y Re sobreagudos fáciles.

¿Qué roles te gustaría hacer después?
Son muchos los que me gustarían. “Il Pirata” por ejemplo, y quiero concentrarme en los roles muy agudos, y creo que vale la pena hacerlos.

¿Qué cantantes te gustan?
Pavarotti es uno que me gusta muchísimo, por su modo espontáneo de cantar, que es como yo también me siento.

¿Tus roles van por el lado de los de Pavarotti?
Los del Pavarotti joven que cantaba “Elisir”, “Favorita”, llegando también a “La Bohème”

¿Cómo te conoces con Ernesto Palacio?
Cantando Arturo en “Lucia di Lammermoor” en Bologna. Ernesto fue a ver un ensayo de Nicola Ulivieri y ahí nos conocimos.

¿Cómo llegaron así a trabajar juntos?
Pasaron algunos meses de esa vez y luego tuve que cantar “Marin Falliero”, y Alberto Triola me dijo que podía repasar la parte con Ernesto. El que me había conocido y nos caímos bien, me ayudo a trabajar la parte. Luego de eso empezamos a trabajar juntos.

¿Cómo te sientes trabajando con Ernesto?
Me siento muy afortunado. El da mucho de si mismo, con empeño. Yo aprendo mucho pues me exige mejorar siempre. Ahora no me contento cada vez que canto, así me felicite todo el mundo, siempre estoy pendiente de lo que no fue bien, para mejorarlo. Además, Ernesto es muy exigente y eso es bueno para mí.

Iván Magrì canta "Angelo casto e bel" de "Il Duca d'Alba" de Donizetti