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27 abril 2015

"Cavalleria" y "Pagliacci" que dejan sin aliento

Fotoss © Cory Weaver / The Metropolitan Opera
Por Gonzalo Tello (Ópera Perú) Una nueva producción del díptico mas famoso del verismo,  Cavalleria rusticana y Pagliacci se presentó en el Met este sábado bajo la dirección de David McVicar. Una de las cualidades de este director escocés es que entiende y respeta al compositor y libretista, lee mucho el contexto y si cambia de épocas o da ciertos matices, estos agregan a la historia en vez de quitarle.
Mucho se dijo últimamente sobre la plataforma giratoria que utilizó para Cavalleria. Que si era innecesaria, que si distraía de la acción, etc. En mi opinión, le aporta al drama, agiliza y amplia el uso del espacio y da una impresión mas amplia al único escenario utilizado. La visión de McVicar es situar ambas óperas en el mismo lugar, pero en épocas diferentes. Cavalleria transcurre durante la Pascua de 1900, mientras que Pagliacci 50 años después. McVicar tiende a ser espectacular en lo que respecta a dirigir coro y figurantes. Todos aportan a ambientar la escena con bailes y actuaciones. Las coreografías en las escenas de masa son atractivas y pertinentes, salvo en la entrada de Alfio, en que creo era innecesaria. El director le da protagonismo a Santuzza, interpretada por Eva-Maria Westbroek. Ella está prácticamente toda la ópera en escena transmitiendo su amargura y despecho incluso cuando no canta. Si bien parece que su voz no estuvo del todo plena en esta función, su vena dramática salió a flote y su excelencia en roles veristas fue evidente. Estuvo brillante en el aria voi lo sapete, o mamma, así como en el dúo con Turiddu.
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El gran protagonista de esta función transmitida por radio y via satélite en HD a todo el mundo fue el tenor argentino Marcelo Álvarez. Realmente dio todo de si y ofreció dos roles con mucho nervio, fraseo y agudos insuperables. Sorprende sobretodo en su machista duetto con Santuzza, así en una tierna y conmovedora escena de despedida en el addio a la mamma. Su interpretación de Canio, si bien mostró a un hombre excesivamente celoso, fue mucho mas pintoresca y caricaturesca que lo usual. La interpretación aquí rozó la perfección.
George Gadnize fue un Alfio y Tonio extraordinario, con voz grande, viril y potente. Como Alfio lució implacable en el duetto con Santuzza y teatral en la escena del desafío. En Cavalleria el rol de Lola lo interpretó Ginger Costa-Jackson con desenfado y voz profunda y dramática. La mamma lucia de Jane Bunnell estuvo correcta. Fabio Luisi se lució con una lectura contundente pero con mucho lirismo y recogimiento, en el Innegiammo y especialmente durante el Intermezzo.
Esta Cavalleria fue interpretada con tanta fuerza y vertiginosidad que hacía tiempo que una ópera no me dejaba sin aliento como esta.
En Pagliacci nos trasladamos a 1949, a exactamente la misma villa siciliana, pero esta vez vemos cables telefónicos y vestuarios propios de la época. El texto original de la obra se ubica durante las fiesta de la Virgen de agosto. Destaca desde el inicio un gran telón circense azul brillante en que Gagnidze, como Tonio, presenta el Prologo. El estilo vaudeville de esta ópera es garantizadamente gracioso y excelentemente actuado por Marty Keiser, Andy Sapora y Joshua Wynter. El Coro de adultos y niños se luce mucho mas en esta partitura, llena de color y movimiento. Patricia Racette es una extraordinaria Nedda. Voz segura, potente, lírica y drámatica. Lleva su experiencia al máximo y se mete al personaje mucho antes de empezar, desde su entrevista durante el intermedio. Ella canta, baila, derrocha sensualidad, silba y hasta demuestra ser una excelente comediante dentro de este profundo drama. Marcelo Álvarez nuevamente demuestra amplia vena y fuerza como Canio. El Silvio de Lucas Meachem es regular y soso, y el Beppe de Andrew Stensson es mas logrado. Luisi da una interpretación intensa.
Este díptico fue un gran final de esta temporada de transmisiones. En octubre se incia la temporada 15-16 con diez títulos en vivo para todos los gustos, desde clásicos como Madama Butterfly, Otello, Turandot o Il trovatore, hasta rarezas como Lulu, Pescadores de Perlas o Roberto Devereux, hasta grandes shows como Tannhäuser, Manon Lescaut o Elektra. A esperar impacientes.
ESte lunes y miércoles repiten esta transmisión en UVK Larcomar. Sería una pena que se la pierda.

22 abril 2015

"Cavalleria" y "Pagliacci" cierran temporada del Met

El tenor argentino Marcelo Álvarez destaca en los roles de Turiddu y Canio en esta nueva producción de David McVicar © Cory Weaver / Metropolitan Opera
Por Gonzalo Tello (Ópera Perú)
La temporada 2014-2015 de transmisiones en vivo vía satélite desde The Metropolitan Opera a UVK Multicines Larcomar llega a su fin este sábado con la doble presentación de "Cavalleria rusticana" de Pietro Mascagni y "Pagliacci" de Ruggero Leoncavallo, el díptico mas famoso de la ópera.
En Pagliacci veremos un "vaudeville" © Cory Weaver / Metropolitan Opera
Ambas son óperas que por su corta duración y la similitud en su música y drama van muy bien juntas, y es tradicional verlas de esa manera. No siempre fue así, pero cabe decir que el Met es uno de los primeros teatros que las juntó allá por 1893, según dan cuenta los archivos del Met. Según las críticas de le época, esto funcionó muy bien, en parte por la similitud en nivel de drama, música inspirada y que ambas son excelentes representantes del estilo verista, muy de moda en su época de estreno.
Cavalleria y Pagliacci son una nueva producción dirigida por el escocés David McVicar (Il trovatore, Anna Bolena, Maria Stuarda, Giulio Cesare) con el tenor argentino Marcelo Álvarez protagonizando ambas óperas, las cuales requieren un tenor lírico spinto con toques de dramático. Los últimos tenores que se atrevieron a cantar ambos roles en el Met fueron Salvatore Licitra y Roberto Alagna. Jonas Kaufmann lo hizo recientemente en el Festival de Salzburgo.
Westbroek interpreta a la despechada Santuzza © Cory Weaver
Álvarez es acompañado en el reparto por la excelente soprano Eva-Maria Westbroek, a quien recientemente vimos en Andrea Chénier, junto a Kaufmann, interpretando el desgarrador rol de Santuzza; el barítono George Gagnidze hará ambos papeles de Alfio y Tonio, y la soprano Patricia Racette será Nedda. La orquesta del Met será dirigida por Fabio Luisi, su director principal.
© Cory Weaver
Ambas óperas tendrán una escenografía común, sin embargo en Cavalleria destaca la oscuridad que refleja el drama, así como una plataforma giratoria que le da un toque surrealista. En cambio en Pagliacci destaca el color y el uso del recurso teatral del "Vaudeville", sobretodo para ilustrar el segundo acto, en que vemos la representación de la compañía de payasos.

© Cory Weaver
Cavalleria y Pagliacci serán transmitidas en vivo desde el Met este sábado 25 de abril desde las 11:30 am y las podremos disfrutar también en diferido los días 27 y 29 a las 7:00 pm. Las entradas están a la venta en la boletería del cine.
Esta transmisión también llegará el sábado a la misma hora por Radio Filarmonía 102.7 fm, como parte del ciclo de transmisiones radiales desde el Met.

Vea aqui mas fotos de Cavalleria rusticana y Pagliacci

El Met en Vivo en HD 2015-2016
Kristine Opolais y Jonas Kaufmann en "Manon Lescaut" © Kristian Schuller/ Metropolitan Opera
La próxima temporada de transmisiones desde el Met promete ser mucho mas espectácular y tener títulos para todos los públicos, además que veremos debutar en el cine a muchos extraordinarios cantantes.
La temporada se inicia el 3 de octubre con Il Trovatore de Verdi, protagonizada por Anna Netrebko, Younghoon Lee, Dmitri Hvorostovsky y Dolora Zajick, dirigida por Marco Armiliato. Esta es la producción inspirada en Goya de David McVicar. la temporada continúa con nuevas producciones de Otello, Pescadores de Perlas, Lulu, Manon Lescaut, Roberto Devereux y Elektra. Así también veremos grandiosos revivals de otros clásicos como Tannhäuser, Turandot y Madama Butterfly. Los cantantes mas destacados que veremos esta temporada serán Eva-Maria Westbroek (Tannhäuser), Diana Damrau (Pescadores), Sonya Yoncheva (Otello), Jonas Kaufmann (Manon), Sondra Radvanovsky (Devereux), Kristine Opolais (Manon, Butterfly), Nina Stemme (Turandot, Elektra) y Elīna Garanča (Devereux), Marlis Petersen (Lulu) y Adrianne Pieczonka (Elektra).

06 abril 2014

Pepe Corzo destaca en puesta en escena de "Black el payaso" y "Pagliacci" en Madrid

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Fotos: Facebook de Pepe Corzo
El reconocido diseñador de vestuario y figurinista peruano Pepe Corzo, con amplia experiencia en diseño de vestuario tanto para teatro como para ópera y zarzuela, acaba de debutar con enorme éxito en una nueva producción en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. No es la primera vez que Corzo trabaja en este importante teatro europeo. En los últimos años ha hecho varias producciones allí, así como en el Festival de ópera de Las Palmas. El talento de Corzo es requerido para grandes producciones, las cuales en muchos casos se confeccionan en Lima con materiales peruanos que son exportados a Europa.
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Este viernes se estrenó en la Zarzuela un programa de dos obras cortas, la zarzuela "Black el payaso" de Pablo Sorozábal, junto al clásico "Pagliacci" del italiano Ruggero Leoncavallo. La puesta fue dirigida por Ignacio García y la dirección musical de Donato Renzetti.

Hace algunos meses Corzo también preparó el vestuario y escenografía de "La flauta mágica" de Mozart en el Gran Teatro Nacional de Lima
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Compartimos una crítica del portal Codalario sobre esa noche de estreno, en la cual estuvo presente la leyenda de la ópera Teresa Berganza, entre otros ilustres personajes.
 ¡PASEN Y ESCUCHEN!
Por Gonzalo Lahoz
04-04-14 Madrid. Teatro de la Zarzuela. Sorozábal: Black el payaso. Leoncavallo: Pagliacci. Juan Jesús Rodríguez (Black). María José Moreno (Sofía/Nedda). Jorge de León (Canio). Rubén Amoretti (White). Fabián Veloz (Tonio). Emilio Gavira (Director de escena). David Menéndez (Silvio). Miguel Borrallo (Beppe). Javier Galán (Dupont). Entre otros. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro del Teatro de la Zarzuela. Ignacio García, director escénico. Donato Renzetti, director. 
   Si tomamos el circo como el más grande de los espectáculos y concebimos la ópera como la obra de arte total (incluso fuera del Gesamtkunstwerk wagneriano), la conjunción de dos obras comoBlack el payaso y Pagliacci en una misma velada lírica tendría que arrojar un resultado, cuanto menos, positivo.
   Toda clase de personajes circenses tomaron el Teatro de la Zarzuela momentos antes de que comenzara la función en una logradísima recreación que logró un ambiente de lo más festivo y en el que se fue dando la bienvenida al público; incluso la mismísima Teresa Berganza, presente en la sala, se atrevió a levantar las pesas del forzudo con los brazos en alto en pleno foyer. Esos mismos personajes y esos mismos actores (estupendos todos) fueron los que formaron la compañía circense de ambas obras, por lo que pudimos observar con detalle el cuidado trabajo de Pepe Corzo con el sugestivo y alegre vestuario, sin duda uno de los puntos fuertes de toda la puesta firmada con dirección de Ignacio García, que cuenta con aciertos, si bien por momentos no puede evitarse la sensación del “ya visto” en otras producciones. No obstante, siempre es de agradecer optar por esa vía antes que por la de, en ocasiones,  vacua innovación que otros colegas toman en aras de una innecesaria e incomprensible originalidad a costa de todo. Sin embargo, con la sensación de deja vù, no es entendible que al final de Pagliacci (y no “I Pagliacci”) por ejemplo, la actitud de Tonio ante lo que ocurre sea tan estática, sin movimiento alguno, al igual que la postura de Canio tras el doble asesinato, al que no ayuda el dramatismo inconsistente de Jorge de León y su débil fraseo, como también pudo sentirse en su aria y en “Un tal gioco, credetemi…”, en el que se acompañó de una marioneta de un payaso, una especie de evidente llamada a su alter ego como si el público no fuera capaz de comprenderlo y una de esas cosas que según las ves aparecer en escena sabes desde el minuto uno que no van a aportar nada bueno. Por suerte no se le siguió dando uso.
   Bien planteado y aprovechado la creación del papel de Baydorov en Black el payaso con la interpretación de un magistral Emilio Gavira, aun con la dificultad y doble filo que siempre encierra la inclusión de un narrador en cualquier obra, ya sea teatral, literaria o cinematográfica. Por su parte,Juan Sanz y Miguel Ángel Coso firmaron una escenografía, ensoñadora en Black, realista enPagliacci, certera en ambas; con gran manejo del escenario rotatorio que ya dio de sí en la anterior producción de Curro Vargas y donde se creó la magia de la carpa de un circo y un palacio con apenas elementos en la primera parte y un precioso carromato en la segunda, que sirvió a las mil maravillas a los requerimientos de la obra de Leoncavallo.
    En el foso, la batuta chimpunera de Donato Renzetti, más detallista en la ópera italiana, aunque de inspiración alicorta, que en la partitura de Sorozábal, debiendo destacar desde el minuto uno la maestría y facilidad de nuestro compositor en la creación y recreación de melodías, en las que se ahogó Renzetti en más de una ocasión, además de hacerse evidentes los desajustes con los cantantes, con entradas erradas y un solapamiento constante de la orquesta sobre las voces, especialmente las de las féminas. Correcto el coro, al que no se le dio buen uso en el escenario, al igual que a los figurantes, dando la sensación de escaso trabajo de movimiento sobre el escenario, caótico por momentos, de apelotonamiento en el reducido espacio que quedaba libre en Pagliaccidelante del carromato de la compañía.
   Juan Jesús Rodríguez triunfó en su cometido de “Panem et circenses” como el payaso que llega a ser rey y calma al vulgo, con una voz recia y bien timbrada y que en los últimos días anunció querer reservar, renunciando a hacer doblete y alternando las fechas con el Tonio de Pagliacci (Sin aviso en el programa de mano u hoja volandera). En su lugar, el payaso deforme lo cantó Fabián Veloz, quien recibió grandes aplausos por parte del respetable, con un canto correcto sí, pero nada nacarado arriba y nasalizado. Muy bien cantados así mismo los secundarios de David Menéndezcomo Silvio y Rubén Amoretti como White en sus respectivas obras, subiendo ambos los quilates de la producción.
   Buena línea de canto la de Javier Galán como Dupont, con resoluciones algo vulgares y adecuado el Beppe (¡No Peppe como se escribe continuamente en los, una vez más, equivocados programa y volandera!) de Miguel Borrallo, en el que se evidencian los tintes líricos del tenor, y algo escasa de proyección la Catalina de Nuria García-Arrés, a quien no ayudó en nada la orquesta de Renzetti.
   Maria José Moreno fue un gusto como Nedda y Sofía, si bien ambos roles sobrepasan un ápice su registro grave. La concepción y la construcción de los dos personajes fue realmente inteligente por parte de la granadina, llevando el agua a su molino y dibujando unas mujeres delicadas, de la fragilidad de un cristal que puede cortar cuando es necesario. Mientras que en Black su romanza “Yo que jamás había sentido…” pudo pasar algo desapercibida, fue exquisito el dúo que le sigue “Para mi príncipe” junto a Rodríguez; al igual que el dúo con Menéndez en Pagliacci y su “Stridonolassù”, donde levemente pudo sacar a relucir su manejo de agudos, al igual que su protagonismo en los concertantes de Black. Un poco a la contra ocurre con el Canio de Jorge de León, un trompetazo de voz en gran parte descontrolada pero de gran tirada en el agudo, de refulgente squillo y atronador volumen que te acaba golpeando, de vuelta, en la misma nuca.
   En resumen, aunque no se consiguiera “el más difícil todavía”, se anduvo cerca en una gran noche de circo donde la risa se torna tan pronto llanto como serenidad. Pasen y escuchen, que escuchar nunca está de más, máxime aquí, para aprender esta vez que nunca hay que subestimar a aquellos que se toman la vida o hacen que nos tomemos la vida con sentido del humor… ¡Y qué vivan los payasos!