El baritono Bryn Terfel interpretará uno de sus mas logrados roles
Por Gonzalo Tello (Ópera Perú)
La temporada de la Royal Opera House continúa en Cinemark Jockey Plaza, y esta vez con una exquisitez del compositor alemán Richard Wagner. El holandés errante, o Der fliegende holländer, (también conocida como El buque fantasma) es una ópera en tres actos con libreto y música de este compositor, e inspirada por las Memorias del señor de Schnabelewopski, de Heinrich Heine.
Esta ópera narra una historia fantástica, tanto desde el libreto como desde la increíble música descriptiva. Esta fue su cuarta ópera pero la primera que el compositor reconoció como obra digna de los escenarios. Antes escribió obras menores, como Die Feen o Das Liebesverbot, y a pesar de que Rienzi es una extraordinaria grand opera romántica, para Wagner estas obras eran muy influenciadas por las tendencias de la época, y no iban con su ideal de "obra de arte total" con el cual quería revolucionar las artes. Estas primeras tres óperas no son representadas en el Festival de Bayreuth a pedido expreso de Wagner.
Sin embargo, holländer si se representa en Bayreuth aunque aún mantiene mucho de ese romanticismo que influyó a Wagner en sus primeros años, con mucho de Weber, Marschner o Beethoven. Sin embargo, se puede ya percibir una evolución a través de la orquestación, y como define el inicio de lo que sería el uso recurrente en el futuro de sus famosos leivmotifs, motivos que refieren a un personaje, sentimiento o momento, recurso que llevó al máximo en El anillo del nibelungo décadas mas adelante.
Wagner dijo en su autobiografía del año 1870 Mein Leben que él se había inspirado para escribir "El holandés errante" después de un tormentoso paso por el mar desde Riga hasta Londres en julio y agosto de 1839, pero en su Esbozo autobiográfico de 1843 Wagner reconoció que había tomado la historia del relato que Heinrich Heine hizo de la leyenda en su novela satírica de 1834 Las memorias del señor de Schnabelewopski (Aus den Memoiren des Herrn von Schnabelewopski). El tema central es la redención a través del amor. 1
Debido a una violenta tormenta, Daland, capitán de barco, se ve obligado a aplazar su llegada a casa y anclar temporalmente su barco en una bahía cercana. El timonel de Daland se queda vigilando; canta una balada describiendo el deseo que siente por su amada y después se queda dormido.
Un extraño barco atraca a su lado, y su capitán, El Holandés Errante, una leyenda marinera, toma tierra. Describe la maldición impuesta sobre él: durante una tormenta, juró que la sortearía incluso si le costaba la eternidad; el Diablo le tomó la palabra y ahora el marinero está condenado a navegar por los mares para siempre a no ser que encuentre a una mujer que le sea “fiel hasta la muerte”. Él anhela la salvación, y una vez cada siete años llega a puerto con la intención de encontrar a esa mujer; ese momento vuelto a llegar, aunque él no confía en encontrarla.
Daland regresa y despierta al timonel, que intenta ponerse en contacto con el extraño navío que ha aparecido a su lado, pero nadie contesta. Daland ve finalmente al Holandés en la orilla y le pregunta. El Holandés le cuenta sus interminables viajes y le pide a Daland hospitalidad, a cambio de una generosa recompensa. Cuando El Holandés descubre que Daland tiene una hija, le pregunta si puede casarse con ella a cambio de todas sus riquezas. Daland, aunque receloso, está encantado con la idea de hacerse rico.
Brota un viento del sur y la tripulación de Daland se prepara para volver a casa, seguidos por el barco de El Holandés.
En una fábrica de ropa, las mujeres están cosiendo y cantando. Mary reprocha a Senta estar en las nubes en lugar de trabajando. Las otras mujeres se burlan de ella por su obsesión con El Holandés Errante, sobre todo cuando Erik, está ya enamorado de ella. Senta pide a Mery que cante la balada de El Holandés Errante, y cuando ésta se niega, decide cantarla ella misma.
Cuando llega al final de la canción, Senta se declara como la mujer que salvará al Holandés de su maldición. Todo el mundo queda horrorizado con su declaración, especialmente Erik, que acaba de escuchar que Daland está regresando a puerto. Mary manda a las mujeres a casa a prepararse para el regreso de los hombres.
Erik está molesto por el creciente distanciamiento de Senta hacia él. Él le habla de un extraño sueño que ha tenido, en el que veía a Senta alejarse navegando en un misterioso navío con un desconocido. Senta se convence de que El Holandés Errante la está buscando y es su destino salvarle.
Erik se va desesperado. Daland llega con El Holandés y le presenta a Senta. Ella está paralizada por el visitante, y Daland le insta a aceptar su propuesta de matrimonio.
Senta y El Holandés se quedan solos, contemplando como se cumplen sus sueños. Senta acepta la oferta de matrimonio de El Holandés y le dice que ella será su salvación. El Holandés le advierte de los sacrificios que tendrá que hacer por casarse con él, pero ella jura que los mantendrá hasta la muerte. Daland regresa, contento por el compromiso que ha de celebrarse.
Los marineros están celebrando una fiesta. Las mujeres llegan con bebida. Llaman al barco de El Holandés, pero nadie responde. Nerviosas por el silencio fantasmal, las mujeres se marchan. Los hombres se quedan alborotando y gritando al barco de El Holandés. Para su sorpresa, la tripulación de El Holandés de repente contesta.
Llega Erik, angustiado porque Senta parece haberlo abandonado por El Holandés. El Holandés escucha el final de esta conversación y cree que Senta le ha sido infiel. Senta le pide que confíe en ella, pero él está decidido a volver al mar. Él le habla de las mujeres que han roto sus votos en el pasado, condenadas por la eternidad. Él salvará a Senta marchándose antes de que ella pueda romper sus votos. Finalmente, le revela su identidad, y le confiesa que es el legendario Holandés Errante, se monta en su barco y se marcha. Senta queda atrás, sola. (Argumento extraído del programa de mano de ROH)
El holandés errante suele representarse sin interrupciones en un solo gran acto. Ese es el caso de la nueva producción que la Royal Opera House presenta en esta temporada.
La dirección escénica está a cargo de Tim Albery y la dirección musical del joven director letón Andris Nelsons, actual director de la Sinfónica de Boston y muy respetado como director wagneriano, habiendo dirigido en Bayreuth mas de una vez.
Las transmisiones desde Covent Garden son muy interesantes pues llegan en un formato impecable de imagen y sonido y traen mucho material extra, como entrevistas o detrás de cámaras que permiten conocer a fondo las perspectivas del director y los cantantes.
Este rol es uno con el que el barítono galés Bryn Terfel ha tenido grandes satisfacciones. Su excelente potencia. timbre vocal y presencia escénica lo hacen un holandés convincente. Junto a el veremos a la soprano americana Adrianne Pieczonka, quien interpreta a Senta, la mujer que puede romper el maleficio de este navegante. Junto a ellos disfrutaremos de la voz del tenor Michael König como Erik.
Podremos ver El holandés errante en tres funciones, este sábado 25 y domingo 26 desde las 11:20 am, y el miércoles 29 a las 9:00 pm en Cinemark del Jockey Plaza. Esta transmisión en diferido se grabó el 24 de febrero y tuvo una duración de dos horas y media sin intermedios.
Petrozzi cantó el rol de Loge en ese teatro hace algunos años
(Wagnermania) El holandés errante, primera de las óperas de madurez de Richard Wagner, y cuarta en su catálogo, se representa durante el mes de octubre y en tres únicas funciones en el Teatro Argentino de la Plata. Serán los días 18, 20 y 26 en la Sala Ginastera.
La producción corre a cargo del director de escena Louis Desiré, cuyos trabajos se han podido ver en teatros de todo el mundo, y en recientes temporadas en el Teatro Real, el Liceu o Les Arts en España.
El director brasileño Silvio Viegas se pondrá al frente de la Orquesta del Teatro Argentino, secundado por el Coro dirigido por Esteban Rajmilchuk, con un reparto formado por Licio Bruno (Der Holländer), Víctor Castells (Daland), Mónica Ferracani (Senta), Francesco Petrozzi (Erik), Roxana Deviggian (Mary) y Sergio Spina (Der Steuermann).
Con este Holandés, el Teatro Argentino, el más importante del país tras el Colón de Buenos Aires, se apunta al homenaje por el bicentenario del nacimiento de Wagner. Será, además, la tercera temporada consecutiva en la que la música del compositor alemán se oiga en el mismo lugar, tras representar Tristán en 2011, y El Oro del Rin en 2012. La última vez que se pudo ver El Holandés Errante fue en septiembre de 2001.
Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- Un "Holandés errante" muy de este mundo abrió hoy el Festival de Ópera de Bayreuth (Baviera), con la canciller Angela Merkel encabezando la peregrinación de devotos de Richard Wagner a la cita más imperdible del cosmos wagneriano.
El mito del holandés en busca de la mujer dispuesta a morir para redimirle del calvario de la vida errante se plasmó en un hombre de negocios, de hotel en hotel, con la maleta rodante a cuestas, entre luces de neón, cajas de cartón y la precariedad de los tiempos que corren.
El director musical Christian Thielemann revalidó su título de héroe de la casa, como viene siéndolo desde hace temporadas, mientras que el debutante Samuel Youn se ganó el corazón no siempre fácil de Bayreuth, como protagonista "last minute", en perfecto dúo con Adrianne Pieczonka.
El director escénico, Jan Philipp Gloger, escuchó abucheos -fueron muchos los deslices, incluida alguna sonora caída de elementos del escenario-, pero era lo menos que podía ocurrirle a este "Holandés" estrenado en situación de emergencia.
Gloger había apostado por la ausencia de efectismos y una modestia rayana en la tacañería, a lo que se sumó el escándalo de última hora en torno al bajo barítono previsto para el "holandés", el ruso Yevgueni Nikitin, apeado del programa por una inoportuna cruz gamada en el pecho.
Todo un problema, en un festival por el que señoreó Adolf Hitler y al que siempre acaba asomándole el pasado. O una bendición, en formato polémica, en una temporada que se presentaba sin brillo.
A Nikitin hubo que buscarle un sustituto a cuatro días del estreno, por mucho que la cruz gamada originaria de sus tiempos de batería "heavy metal" ya no está entre los tatuajes que le cubren de pies a cabeza porque encima se estampó otro símbolo posterior.
Fue la oportunidad para Youn, que escaló a protagonista y supo suplir su escasa presencia escénica con buena voz.
La cuestión del tatuaje del ruso entretuvo los corrillos de bayreuthianos, divididos entre si tal "pecado de juventud" de Nikitin era o no motivo de exclusión.
"No sé por qué se empeñan en colocarnos tipos raros interpretando a Wagner", opinaba Martha Wendling, sobre los 70 años, incondicional de Bayreuth y en realidad más divertida que horrorizada con el caso.
"Una cruz gamada es una cruz gamada. Nadie en sus cabales se tatúa algo así", apuntaba su nieto, Martin, de 19 años, mientras la generación intermedia -su tío, Thomas- lamentaba haberse quedado sin "el gran Nikitin" por "esa ridiculez".
Bayreuth tuvo su polémica, el "segundón" Youn la oportunidad de su vida y los vecinos de Bayreuth la ocasión de todos los años de ver el desfile de famosos sobre la Verde Colina donde Wagner mandó construir el teatro ideal para sus óperas.
Ahí estaba, como todos los años desde sus tiempos en la oposición, Angela Merkel, de azul turquesa, sonriendo feliz bajo los aplausos y firmando autógrafos, junto a su marido, Joachim Sauer. La acompañaba un buen destacamento de ministros, como si esa misma noche tuvieran que resolver en Bayreuth algún desplome.
No hay crisis capaz de impedirle la visita. Si la canciller no faltó en la apertura de Bayreuth de 2010, al día siguiente de la tragedia de la Loveparade -21 jóvenes muertos atrapados en un túnel y Alemania hundida en la conmoción-, tampoco la iba a retener ahora una zona euro permanentemente al borde del precipicio.
Bayrueth concentra cada año a políticos de toda ideología, incluidos verdes e izquierdistas, además de la plana mayor de la política bávara, mezclada con rostros de la farándula alemana.
Esta ciudad de provincias bávara estrenó su primer festival en 1876 y 101 ediciones después reproduce el esquema original -sólo se interpreta a Wagner y su temporada se reduce a cinco semanas al año, de julio a agosto-. Lo que otro lugar del mundo sería anquilosamiento es, en Bayreuth, culto a lo imperecedero.
La presente edición es de programa modesto -junto al estreno al "Holandés" se presentan las reposiciones de "Tristán e Isolda", "Lohengrin", "Tannhäuser" y "Parsifal"-, a la espera del nuevo "Anillo del Nibelungo", el próximo año, coincidiendo con el 200 aniversario del nacimiento del compositor (1813, en Leipzig) y el 130 de su muerte (1883, en Venecia).
Será la gran reválida para el dúo de codirectoras, las biznietas del compositor Katharina y Eva, que tras tres temporadas al frente del festival siguen sin haberse apuntado un estreno de impacto.
(EFE) El Festival de Ópera Richard Wagner de Bayreuth (Baviera) se quedó sin solista para 'El Holandés Errante', la ópera que abre la temporada del elitista certamen el próximo miércoles, al revelarse que el contratado, el barítono ruso Evgeny Nikitin, llevó tatuada una cruz gamada nazi.
El propio Nikitin anunció este sábado en un comunicado su renuncia a interpretar la obra, tras admitir que no había caído en la cuenta de las "irritaciones" que podía desatar, "especialmente en un lugar como Bayreuth", en alusión al papel desempeñado por el festival durante el nazismo.
El barítono ruso iba a ser la estrella de la apertura del festival al que se espera acuda, como todos los años, Angela Merkel y representantes de todo el ámbito parlamentario alemán, desde conservadores como la canciller a socialdemócratas y verdes, así como la plana mayor de la política bávara.
Ya esta semana, el popular diario 'Bild' ilustró un reportaje sobre el festival con varias fotografías del barítono, una de ellas de su anterior etapa como integrante de una banda de "heavy metal", en las que se destacaba que va tatuado de pies a cabeza, sin más.
A ello siguió un reportaje del programa cultural 'Aspekte' de la televisión pública ZDF, este viernes, con imágenes de esa etapa, en las que aparece con la cabeza rapada en el mejor estilo 'skin' y una cruz gamada nazi en el tórax, actualmente desdibujada con un tatuaje hecho con posterioridad en ese mismo lugar.
"Fue un error de juventud del que me he arrepentido muchas veces", explica el cantante en su comunicado.
Gran presencia escénica
Según parece, la dirección de Bayreuth no había caído en la cuenta de ese símbolo y contrató al barítono "por su calidad interpretativa" y "gran presencia escénica", explicaron fuentes del festival.
El relevo, a cinco días del estreno, del solista 'El Holandés errante' reaviva el tema más "clásico" de Bayreuth: las relaciones con el nazismo de un festival que los herederos de Wagner pusieron a los pies de Adolf Hitler.
El antisemitismo acompaña el apellido Wagner desde tiempos del compositor, que nunca disimuló su antipatía por los judíos, aunque su exponente más extremo fue Winifred Wagner -nuera de Richard-, quien dirigió el festival entre 1931 y 1944, es decir, los años del Tercer Reich.
Winifred Wagner, ferviente adoradora de Hitler, entregó el festival al nazismo, que recompensaba a los heridos de guerra y oficialesdistinguidos por sus acciones con entradas a la ópera.
Restaurar la imagen
Sus hijos, Wolfgang y Wieland, se encargaron de reflotar el festival fundado por su abuelo en 1896 y en las décadas posteriores restauraron su imagen, pero año a año resurge el tema por algún motivo.
'El holandés errante' es el único estreno de la presente temporada, a la espera de que en la próxima se dé un nuevo empuje al festival porcoincidir con el 300 aniversario del nacimiento del compositor.
Justo este domingo se abre al público una exposición, organizada por la Casa Wagner de Bayreuth -residencia de Hitler en sus visitas a la ciudad-, titulada 'Voces silenciadas. La expulsión de los judíos de la ópera entre 1933 y 1945'.
La muestra, dividida en dos partes, aborda la discriminación sufrida por los músicos judíos durante el régimen nazi a partir de 44 casos de conocidos compositores, directores y solistas proscritos durante el nazismo.
Uno de los apartados, titulado 'Los festivales de Bayreuth y los judíos entre 1876 y 1945' analiza partiendo de cuatro fechas concretas -1889, 1912, 1924 y 1933- la evolución del festival hasta convertirse en brazo "operístico" de la propaganda nazi.
El topónimo Barcelona puede asociarse con muchos calificativos: olímpica, de diseño, mediterránea, poderosa, buenista, aletargada, de los prodigios, incívica, canalla y también –o así reza la tradición– wagneriana. Si alguien se preguntaba sobre la vigencia de este último atributo, saldrá de dudas cuando sepa que, en la temporada operística 2012-2013, la ciudad celebrará el bicentenario del nacimiento de Richard Wagner con un acontecimiento que constituye una rareza en el actual panorama musical. Un acuerdo reciente entre el Liceu y el Festival de Bayreuth tiene la culpa.
El convenio establece que tres de las óperas que en el verano del 2012 se representarán en la cita wagneriana de Bayreuth recalarán en septiembre en Barcelona en versión concierto. Se trata de El holandés errante, Lohengrin y Tristán e Isolda, según ha podido saber este diario de fuentes próximas a la negociación.
Apenas hay precedentes de giras de las producciones de Bayreuth fuera del Festpielhaus, el teatro que el compositor mandó construir para perpetuar la difusión de su obra. Y Barcelona puede presumir de haber protagonizado uno de esos precedentes. Fue en 1955, cuando el Liceu acogió tres óperas de Bayreuth en el llamado Festival Wagner. En aquella ocasión, fueron los hermanos Wolfgang y Wieland Wagner, nietos del compositor, quienes negociaron el acuerdo con la propiedad del Liceu, presidida entonces por José Valls Taberner. Cincuenta y cinco años después, las interlocutoras han sido dos hijas de Wolfgang: Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier.
Lo había avanzado en agosto en La Vanguardia el crítico Roger Alier, desde Bayreuth. Sugería que el desembarco del festival alemán en Barcelona podría ser realidad en el 2012, como ahora se ha confirmado. Finalmente, las representaciones se ofrecerán en versión concierto –acudirán la orquesta del festival bávaro, los coros, las voces principales y los directores musicales–, ya que traer la escenografía suponía un coste inasumible. Los tres títulos se ofrecerán en un ciclo que tendrá entidad propia dentro de la programación regular, tal como ya se hizo en 1955. El teatro barcelonés logra con este acuerdo gran proyección internacional, en un momento en el que el galáctico Gérard Mortier acapara los focos como nuevo director del Teatro Real de Madrid.
La rivalidad Barcelona-Madrid, en lo operístico más mediática que real, estuvo también presente en la prensa de 1955. La Vanguardia citaba en una crónica de entonces a un periodista de la capital que tenía muy asumido que desplazarse a Barcelona para informar sobre ópera era "peregrinar a la Meca" de la música.
Pero, más allá de lo anecdótico, los paralelismos históricos son escasos. Hace 55 años, al Liceu acudió la esposa del dictador, Carmen Polo de Franco, mientras que dentro de dos años es de prever que en el palco principal se siente algún miembro de la constitucional familia real. En aquellos tiempos, con una oferta cultural limitadísima, la ciudad se volcó en el festival. Incluso los comercios del paseo de Gràcia decoraron sus escaparates con motivos wagnerianos. Ganó Loewe.
Por lógica biológica, no vendrá a Barcelona, como sí hizo entonces, el príncipe Adalberto, embajador alemán en 1955 y descendiente de Luis II de Baviera, el rey que construyó Neuschwanstein y que compartió tardes de hípica con la emperatriz Sisí.
Pero cualquier tiempo pasado no fue necesariamente mejor. A diferencia de entonces, el renovado Liceu ya no requerirá de una puesta al día tecnológica, y los elegantes pisos superiores no serán aquellos tendidos de cuya dejadez se quejaba el cronista. La capacidad del Liceu de difundir por medios telemáticos lo que sucede en el escenario de la Rambla permitirá, además, que el segundo festival wagneriano sea un hito planetario.
El Festival de Bayreuth quiere llegar a los más pequeños. Por ello, en la próxima edición la dirección del evento musical ha programado diez representaciones de una versión reducida y adaptada de El Holandés Errante. Se trata de una iniciativa de la propia Katharina Wagner, actual codirectora en Bayreuth, y biznieta del compositor al que está dedicado el Festival.
Para llegar al mundo infantil, El Holandés Errante tendrá un final feliz, en el que no morirán sus dos protagonistas, y en la que un narrador irá explicando la historia en un lenguaje más asequible a los futuros wagnerianos que llenarán el Festival dentro de unos años. La ópera adaptada tendrá una duración de aproximadamente una hora, y contará con una reducida orquesta de 19 intérpretes, sin rebajar el nivel de calidad musical propio del lugar de celebración.
Al evento podrán asistir gratuitamente alumnos de todos los colegios de Alemania entre los que se ha ofertado la iniciativa, y que en muy poco tiempo agotaron todas las invitaciones disponibles para la sala de 200 localidades.
Katharina, además, ha querido hacer un Wagner para los pequeños contando con ellos, ya que varias escuelas de Berlín, Colonia, Münster y Bayreuth participaron en el diseño del vestuario y los decorados, siendo elegidas las mejores propuestas por un jurado de profesionales del Festival. Christoph Ulrich Meier, ligado a la labor profesional de Katharina, será el encargado de llevar a cabo esta adaptación pionera.
Empezando la cobertura del Festival de Bayreuth, y el mes Wagner, empecemos con una grabación de la temporada 2006 con una de las primeras óperas de la época seria y apreciada del compositor de Leipzig. Considerada por el mismo Wagner como su primera ópera importante, "El Holandés Errante" o "Der Fliegende Holländer" es una obra interesantísima desde el punto de vista dramático y musical. El desarrollo de los leivmotivs es alucinante, así como la intensidad de la misma música durante los tres actos, y el guión en sí. Para hacerse familiares con esta ópera, y así apreciar mejor la música sola, recomiendo ver el DVD de la producción de los 80 en Bayreuth, con Simon Estes como el Holandés.
Aquí la grabación de la transmisión por internet de la ópera, portagonizada por uno de los wagnerianos más importantes de esta época: John Tomlinson