06 noviembre 2012

Ópera contemporánea: Este sábado veremos "La Tempestad" en vivo desde el Met en UVK Larcomar


Siempre es un grato placer poder descubrir y ver una ópera de un compositor vivo. Este género es uno que esta en constante desarrollo, y no debemos verlo como un género arqueológico o arcaico. Si bien estamos acostumbrados a disfrutar de ciertos (no todos) compositores del pasado, especialmente del siglo 19 y 20, incluso en nuestros días hay decenas de compositores en diferentes regiones que siguen creando obras y tendencias. 

En este sentido, grandes teatros como el Met de Nueva York apuestan constantemente tanto por estrenar obras así como programas otras que se han estrenado recientemente. Múltiples se han hecho. En Lima es prácticamente imposible poder disfrutar de este tipo de obras, salvo viajemos a otras ciudades. 



La serie de transmisiones en vivo desde el Met nos ha permitido no solo poder disfrutar de muchas mas obras que las que ofrecen nuestras compañias locales, sino que podemos también descubrir estas obras contemporáneas  ya hemos visto operas de John Adams, Philip Glass, y en esta temporada le toca el turno al compositor británico Thomas Adès, presentando "La Tempestad". No solo podremos disfrutar en Lima de esta obra, sino que ademas esto nos permite cuales son las tendencias artísticas actuales en el primer circuito mundial. Algo muy importante que nos inserta en ese rubro.


"The Tempest" es una ó era basada en la historia homónima de William Shakespeare, en su famoso clásico "La tempestad", que narra la historia de Próspero, Duque de Milán  el cual fue exiliado a una isla desierta junto a su hija Miranda. "La Tempestad" es una obra de la etapa tardía de Shakespeare y fue estrenada en 1611.


Para este estreno en el Met, el famoso director de teatro canadiense Robert LePage, ha producido un nuevo espectáculo que utiliza los últimos recursos tecnológicos en su montaje, que incluye acróbatas  cambios de escenarios, proyecciones computarizadas y diversos efectos especiales. LePage es famoso por sus producciones de teatro, para el Cirque de Soleil, y por las óperas "La Damnation de Faust" de Berlioz y "El Anillo del Nibelungo" de Wagner, producidos en el Met recientemente. El mismo compositor Thomas Adès estará al frente de la orquesta y dirigiendo a un elenco encabezado por el versátil barítono Simon Keenlyside y que incluye a destacados cantantes como Isabel Leonard, Audrey Luna, Iestyn Davies, entre otros.

Como parte de esta temporada de transmisiones "Met Live in HD" que Radio Filarmonía y UVK Multicines nos ofrece en Lima, podremos ver esta obra transmitida en vivo este sábado 10 de noviembre desde las 12:55 pm. y con una sola repetición el lunes 12 a las 7 pm.

Tertulia Lírica


Como siempre dentro de esta temporada, y gracias a Radio Filarmonia y al hotel Crowne Plaza Lima, se ofrecen charlas previas con material audiovisual y mucha información sobre las obras que veremos desde el Met. En esta oportunidad para "The Tempest" tendremos como invitado nuevamente al doctor Jorge Smith, director del centro cultural de la universidad Orval y como invitado especial al contratenor argentino Sergio Pelacani, con el que se podran comentar aspectos históricos de la obra, así como aspectos técnicos sobre interpretación  entre otros temas. El ingreso como siempre es libre previa inscripción en Radio Filarmonía, pues la capacidad es limitada. 



Sobre "La Tempestad"

Escrito en 1611 y estrenado el mismo año, este drama en cinco actos, en verso y prosa, de William Shakespeare se publicó en el in-folio de 1623, donde precede a todas las demás piezas.
La fuente de esta obra debe buscarse en la commedia dell'arte italiana; algunas intrigas análogas a la suya han sido descritas por diversos estudiosos. Con estos elementos italianos Shakespeare combinó detalles del naufragio en las Bermudas de sir George Somers (25 de julio de 1609). Otros consideran como fuente probable de la tragedia la novela castellana La gran conquista de Ultramar.
En este drama, escrito al final de su carrera, como en El sueño de una noche de verano, escrito al comienzo, Shakespeare utiliza lo sobrenatural, recurriendo al mundo maravilloso de los elfos y de las hadas, fundiendo admirablemente sus acciones con aventuras humanas, con lo que éstas ganan en donosura y profundidad.
Próspero, duque de Milán, fue despojado del poder por su hermano Antonio, puesto en una barca y entregado a merced de las olas con su hijita Miranda. Próspero desembarcó en una isla desierta en la que había sido desterrada la hechicera Sycorax. Gracias a sus artes mágicas, Próspero liberó a varios espíritus aprisionados por la maga, entre ellos a Ariel, y los sometió a sus órdenes. Tiene ahora a su servicio al hijo de la hechicera, Calibán, una criatura monstruosa, abyecta e ingenua que es el único habitante de la isla.
Próspero y Miranda han vivido de este modo durante doce años. Una nave en la que viajan el usurpador Antonio, su aliado el rey de Nápoles Alonso, y Fernando, hijo de éste último, naufraga en las costas de la isla por medio de los encantamientos de Próspero. En este punto comienza el drama: Shakespeare ha condensado en la exposición del drama, en la segunda escena del acto primero, los antecedentes, que ocupaban tres actos en el Cuento de invierno.
Los pasajeros se salvan, pero creen que Fernando se ha ahogado, mientras Fernando piensa que los demás se han ahogado. Se encuentran Fernando y Miranda, se enamoran en cuanto se ven, y se prometen. Ariel, por orden de Próspero, prepara algunos sustos para Antonio y Alonso. Antonio es abatido por el terror y Alonso se arrepiente de su crueldad, se reconcilia con Próspero y recupera a su hijo Fernando.
La nave resulta salvada por la fuerza de los hechizos, y Próspero y los demás se preparan para dejar la isla, después de que Próspero haya renunciado a la magia deshaciéndose de su varilla mágica. La isla queda en poder de Calibán; las muchas escenas en que se presenta con Esteban, un despensero borrachín, y con el bufón Trínculo, conservan el sello de la commedia dell'arte, que constituye su fuente principal; también tiene resabios de lacommedia la contraposición cómica entre la perfidia del usurpador que hizo perder el ducado a Próspero y la conjura de Calibán, que promete a Esteban y a Trínculo el dominio de la isla si matan a su odiado amo. Por otra parte, la tétrica impresión que pudiera producir el grupo de los pérfidos náufragos es mitigada por la locuaz franqueza del buen anciano consejero Gonzalo.
Aunque las escenas cómicas abundan en este drama, si bien no en la medida en que existen en el Doctor Fausto de Marlowe, la impresión general, como la que produce el drama de Marlowe, no está en nada determinada por el elemento de farsa. La atmósfera de La tempestad está como purificada por un huracán. Su fondo es la solitaria orilla de una isla en medio del mar; una luz tranquila, armoniosa, se difunde por todas partes; el aire, impregnado de luz y de mansedumbre, resuena con voces sobrenaturales. La gracia del cielo con sus rocíos ha tocado las orillas de la isla apartada del mundo, y esta suave influencia celestial parece que se desenvuelve ante nuestros ojos en el breve espacio de pocas horas (entre los dramas shakesperianos, La Tempestad es el único que se conforma a las famosas unidades de lugar, de tiempo y de acción).
Aun cuando se puede afirmar casi con certeza que Shakespeare no leyó el Purgatorio, el clima de este drama recuerda mucho el de la orilla de la isla imaginado por Dante. El "tremolar della marina", la purificante frescura del rocío o las voces de los espíritus se hallan en ambos poemas. Los hombres naufragan en la mágica orilla y desembarcan en la extraña tierra para arrepentirse y expiar. Y Próspero se nos muestra como un santo anciano, no desemejante de Catón en la orilla del Purgatorio. La visión última de Shakespeare revela afinidades con la visión de Dante, y también con el sacro misterio de Las Euménides de Esquilo. En cada uno de los tres grandes poetas la justicia es restaurada por medio de un rito de expiación; el tono de sus versos más graves es el mismo, formado de dulzura y de gravedad a un mismo tiempo, un tono de perdón. Ellos alcanzaron una visión del mundo que se expresa en términos de orden y de armonía, la música de Ariel, los himnos cantados por las almas que se purifican al son de la lira de Apolo, que todo lo apacigua.
Después de Hamlet, La tempestad es el drama shakesperiano que ha dado más amplio pábulo a hipótesis e interpretaciones. En ciertos momentos, en las poesías de Ariel y en las palabras de Próspero, el poeta mismo, por boca de sus personajes, se dirige al mundo y expresa su concepto de la vida, de manera que La tempestad es el más personal de sus dramas y parece reflejar a veces el pensamiento más profundo del dramaturgo: "Somos de la misma sustancia de que están hechos los sueños, y nuestra breve vida está rodeada de un sueño" (IV, esc. 1).
El aspecto sobrenatural de La tempestad fue en parte utilizado por Alexander Pope (1688-1744) en El rizo robado, donde Ariel es el jefe de los silfos que tiene el oficio de servir a las damas; el personaje de Calibán inspiró a Robert Browning su poema Calibán sobre Setebosen que se expresa el pensamiento de un salvaje acerca de la creación del mundo y la Divinidad.