15 noviembre 2012

Renée Fleming en Chile: Crónica del concierto

Foto de archivo

Por Hugo Valdivia, desde Santiago
para Opera Perú

En el año 1984 el Concurso de ejecución musical Luis Sigall en la ciudad de Viña del Mar tenía mención en canto y sucedió un inusitado evento durante el final: el público enardecido las embestía contra el jurado ya que dejaban en segundo lugar a la favorita del público. Esa favorita era Renée Fleming.

De la ganadora nunca más se supo. Pero luego de este complicado debut en el país regresa luego de 28 años la ahora célebre soprano norteamericana a pisar un escenario chileno.

El concierto contó con la participación de la Orquesta Filarmónica de Santiago bajo la dirección del Maestro José Luis Domínguez y luego de la enérgica obertura "Guillermo Tell" de Rossini la soprano comienza su participación con una selección de tres canciones de Joseph Canteloube del extenso ciclo "cantos de Aubergne".

Algo de sorpresa hubo en el público ya que la estupenda soprano se escuchaba algo apagada en esta selección. Su voz se perdía en medio de las sonoridades del acompañamiento y el tercio más grave de su registro era a ratos inaudible, algo complicado ya que las sonoridades de la lengua occitana de las canciones exige a menudo largo pasajes en esa parte del registro.

De inmediato una efervescente "aria de las joyas" del "Faust" de Gounod nos trajo a la soprano que todos esperábamos.

Luego de una pausa con la obertura de "El Murciélago" de Johann Strauss Jr, Fleming presentó dos lieder de Richard Strauss: "Morgen" y "Zveignung", donde la soprano hizo gala de toda su finura y un notable fraseo, logrando encender al público coronando esta primera parte. La "canción de la Luna" de la "Rusalka" de Dvorak, donde la ovación general estalló luego de una delicada interpretación donde la soprano derrochó pianísimos y la delicada finura de la parte alta de su registro.

En la segunda parte, Fleming hizo gala de su enorme capacidad interpretativa con una sentidísima interpretación de la "canción del sauce" y el "ave maría" del "Otello" de Verdi ,donde su voz pasó de la melancolía extrema a una especie de éxtasis que obtuvo la mayor ovación de la noche.

Continuó con una selección de dos arias de "La Boheme" de Leoncavallo en que una vez más la dulzura del timbre aportó un nuevo encanto a esas poco interpretadas arias, especialmente en la segunda, "Mimi pinson, la biondetta".

Termina el programa con "Io son l’umile ancella" de la "Adriana Lecouvreur" de Cilea en que una vez más su habilidad para los pianísimos, que la convirtieron en un referente  en la interpretación de los roles del melodrama románico italiano durante los noventa y comienzos de este siglo, coronaron una interpretación que casi parecía una declaración de principios canoros.

Luego de la larga ovación y lluvia de flores con que fue premiada Renée, esa noche regaló tres 'encores' comenzando con "Summertime" de "Porgy and Bess" de Gershwin que fue interpretada en forma muy lenta y a plena voz. Luego apoyándose en el uso de micrófono entregó el "Allelujah" del poeta y cantautor canadiense Leonard Cohen, y finalizó con "O mio babbino caro" del "Gianni Schicchi" de Puccini.

En general una velada que fue de menos a más habida consideración que este concierto forma parte de una gira iniciada en Rio de Janeiro el 4 de noviembre y que continuó en Sao Paulo con dos funciones. Otra en Buenos Aires, antes de llegar a esta versión santiaguina lo que puede significar un cierto cansancio. La gira continúa en Quito y Bogotá para terminar el día 20 en Guayaquil. En general se echó de menos la interpretación de alguna selección de aquellos roles que la han hecho célebre en la ultima década, como aquellos de Rossini o Donizetti, sin que aquello merme el triunfo de Renée Fleming en Chile, ese triunfo que le fue negado en 1984.