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15 enero 2013

Llega desde el Met "Maria Stuarda", una joya de Donizetti


Este sábado desde la 1 pm podremos escuchar vía Radio Filarmonía 102.7 fm y también ver en vivo vía satélite en UVK Larcomar la segunda parte de la celebre "Trilogia Tudor" del reconocido compositor italiano Gaetano Donizetti. "Maria Stuarda" narra la historia ficticia del encuentro entre Mary Stuart, Reina de Escocia y Elizabeth I de Inglaterra. La música de esta opera es electrizante de principio a fin, con música realmente inspirada y dificultades escénicas para casi todos los cantantes. Aunque parezca extraño  "Maria Stuarda" asi como las otras operas de la trilogía nunca antes se habían escenificado en el escenario del Met. Ahora llegan dirigidas por David McVicar, uno de los directores de escena mas exitosos del mundo, el cual ya presento una impecable "Anna Bolena" la temporada pasada y en la que pudimos ver brillar a Anna Netrebko.

En el rol protagónico veremos a la mezzosoprano Joyce DiDonato, quien debutara el rol hace unos meses en Houston con éxito. Ella hace varios anicos encarno a Elisabetta. Junto a ella veremos a la debutante en el Met, la soprano sudafricana Elza Van den Heever, quien para entrar de lleno en el intenso personaje de la Reina Isabel, se cortó el pelo para darle mas dramatismo.

Maurizio Benini, experto en bel canto italiano toma nuevamente la batuta para dirigir a la orquesta del Met de una manera dinámica. 

Una de las grandes escenas posiblemente en toda la creación de Donizetti sea la de la confrontacion de las reinas, un episodio que nunca se dio en la vida real, pero en esta obra podemos verlo. Ambas llevan al publico al extasis con un discurso plagado de insultos de una a otra, en lo que la oprimida Stuarda estalla en rabia insultando a la Reina: "Hija impura de la Bolena, hablas tu de deshonor?. Meretriz indigna y obscena, caiga sobre ti mi vergüenza. Estas profanando el suelo ingles, vil bastarda, con tu pie"  



La Tertulia sera este martes a las 7:30 en el Crowne Plaza Lima (Benavides 300, miraflores) y contara con la conducción de Gonzalo Tello y la participación del tenor Wilson Hidalgo. Sera muy enriquecedor hablar de esta obra tan suculenta.

Para ver fotos de la producción, click aquí 

14 noviembre 2010

Estreno en Talca: una soberbia ópera de Mozart sobre los espejismos del amor


El Teatro di San Carlo de Nápoles lleva a Talca "Così fan tutte". La regie es la de Giorgio Strehler, gran artista escénico fallecido en 1997.

por Claudia Ramírez Hein

Muchos teatros en Europa se pueden preciar de su gran importancia como sede y de haber contado entre sus filas a grandes figuras, pero pocos pueden decir que tuvieron el privilegio de haber sido en su momento el más grande del mundo, el más prestigioso de Italia y el que recibió por primera vez la mayoría de los triunfos de Rossini. Sí, porque el edificio del San Carlo de Nápoles ostentó en el siglo XIX esos tres títulos. Y si bien la vorágine teatral lo delegó luego a otros planos (en Italia fue eclipsado por La Scala de Milán), hoy sigue teniendo una tradición que lo mantiene en la retina.

El valor intrínseco del lugar es imposible de obviar, pues esa inconfundible sala donde predominan el rojo y el dorado, que data de 1854, ha sido, desde Enrico Caruso, nicho de grandes voces. Y su orquesta, acompañante de otras tantas, además ha estado comandada por eximios directores. Hoy, como parte de un programa de reposicionamiento del coliseo lírico, la superintendenta del teatro, Rosanna Purchia, pretende que las giras internacionales no sean ocasionales, sino transformarlas en "una vitrina prestigiosa en el extranjero", como explicó recientemente a un medio italiano.

Junto con presentar las grandes obras del repertorio operístico universal y reponer piezas del Ottocento, en los últimos años la institución ha efectuado una intensa actividad en la recuperación de la ópera bufa del Settecento de la escuela napolitana. Justamente, es en esta nueva proyección explicada por Rosanna Purchia en la que se enmarca la gira por nuestro país, en un programa de viaje que ha mostrado la variada faceta del teatro (que ya se vio en su colaboración en las ruinas de Pompeya junto a artistas chilenos), pero centrándose siempre en torno a la lírica.

La revolucionaria mirada de Strehler para el 'Così'

Habiendo traído a Chile un programa que incluyó un paseo por la lírica italiana, el cual se presentó en Antofagasta, Santiago y Valparaíso, la compañía no podía dejar a un lado su pieza fuerte: una ópera integral, Così fan tutte (ossia la scuola degli amanti), del austríaco W.A. Mozart. La obra llega en dos funciones al Teatro Regional del Maule, en Talca, con parte del elenco que la estrenará en abril próximo en Nápoles y con la histórica regie del italiano Giorgio Strehler, muerto en 1997.

Siendo la última ópera en la que Mozart colaboró con el libretista Lorenzo da Ponte, la regie de Strehler fue también su legado póstumo. Se dice, por un lado, que su historia se inspiró en un hecho real ocurrido en Trieste en el siglo XVIII y, por otro, que no hubo modelo alguno: se trataría de ficción pura. Como sea, Da Ponte esta vez (a diferencia de lo que ocurre en otras producciones basadas en textos literarios suyos) aplicó más que nada la invención para la historia de dos parejas de enamorados (Fiordiligi-Guglielmo y Dorabella-Ferrando) que pelean, se intercambian, se engañan y se reconcilian, todo producto de un juego manipulado por el viejo Don Alfonso y en el que tiene un papel importante la sirvienta Despina, siempre lista para aconsejar, traicionar y recomponer. Se trata de una reflexión sobre los espejismos del amor y de un libreto que, dentro de la producción mozartiana, se distingue por su gran simetría y por la carga de ironía que deja caer sobre las relaciones personales. Este rasgo será vinculado después a las grandes composiciones instrumentales de Mozart y a sus óperas tardías más serias (Clemenza di Tito y La flauta mágica).

Aplaudida en su estreno y condenada luego por los románticos por sus inverosimilitudes, "Così fan tutte" fue descubierta en el siglo pasado como obra plena de ironía y pasó a ser un acto de fe en la irrealidad lírica. Se trata de una ópera milimétricamente jugada a sus equilibrios dramáticos y musicales, a los límites entre verdad y simulación, y a la creatividad de sus directores de orquesta y de escena. Es ahí donde entra la visión de Giorgio Strehler, artista imbatible, que nunca prescindió del hecho musical en sus creaciones operísticas y cuyo trabajo tuvo gran importancia aquí. Para él, Così fan tutte debía tener la levedad de un "aleteo" de pájaros.

La puesta en escena de hoy, si es coherente con la regie original de Strehler para el Teatro Piccolo de Milán, del que fue su fundador, debiera ser un alarde de movimiento. "Así como en la vida, nada está quieto -escribió Strehler-. La pareja es un hecho provisorio, siempre puede romperse. Las personas no son nunca definitivas, sí momentáneas. El Eros está siempre más allá de las conveniencias". Tal fue su concepción como director de escena y a esta percepción sumó una mirada de Nápoles (ciudad en que se desarrolla la trama), donde la naturaleza se contrapone con las sombras de la inestabilidad del amor, creando una atmósfera mórbida y sensual.

Son estas las ideas que presidirán la puesta del Teatro di San Carlo y que debería dejar estampadas en el escenario el elenco integrado por la joven soprano Sofía Soloviy (Fiordiligi), muy destacada en el último tiempo en este rol en Siena y en el Festival de Aix-en-Provence; la mezzo Marianna Pizzolato (Dorabella), que en Chile cantó con éxito La italiana en Argel el año pasado; el barítono Nicola Ulivieri (Guglielmo); el tenor Alexey Kudrya (Ferrando); la soprano Marilena Laurenza (Despina) y el bajo Alessandro Spina (Don Alfonso).

Con una partitura armoniosa y de gran belleza trágica, donde todo es agridulce, es el director Maurizio Benini, ya conocido por el público chileno por sus aplaudidos trabajos en el Teatro Municipal de Santiago, quien asume una vez más, la gran orquesta del San Carlo.

12 mayo 2009

"La Cenerentola" desde el Metropolitan Opera. 9 de mayo, 2009


La última de las transmisiones en alta definición de esta temporada dio lugar a una comedia, tan ligera y relajada como musicalmente complicada. “La Cenerentola” de Rossini es todo menos fácil. Se necesitan 7 solistas de primera calidad y capacidad no sólo para la coloratura, sino también para la actuación. Dependiendo de cada puesta en escena, esta producción de Cesare Lievi necesita mucho histrionismo por lo extremadamente amanerada y exagerada que es.  

El libreto de la ópera de Rossini no es un cuento de hadas. Es una historia ‘actualizada’ y adaptada también para un público adulto, que todavía funciona casi 200 años después. La madrastra de Cenicienta es en realidad su padrastro, el hada madrina es un hombre real, y la historia en sí es mas una comedia de enredos adultos que un sueño increíble. 

La escenografía es simple comparándola con producciones mas ‘tradicionales’, pero es funcional y cambia rápidamente según la escena y contribuye a la agilidad de la ópera. Incluso es descriptiva, como en el sueño de Don Magnifico, que describe a un asno volador, que realmente vemos volando en escena. Personalmente, aunque reconozco que es un escenario moderno y muy práctico, y cumple con el estilo de los noventa, años en que se estrenó, me resulta bastante falta de elementos y muy ‘plana’. 

Elīna Garanča es una ‘Cenerentola’ que tiene la voz y las notas, incluso la coloratura. Hemos escuchado voces graves como la suya haciendo este mismo papel, con grandes resultados. Ella misma ha dicho que le resulta incómoda la coloratura, y no va en su destino, así que dejará Rossini para ir en otra dirección. Sin embargo el problema no radica en la voz, sino en su pobre interpretación. Garanča es una cenicienta aburrida, incluso parece ‘amateur’. Si bien luce extremadamente bella, especialmente en su vestido de fiesta, una cara bonita no hace todo. La expresión y la gesticulación hacen todo en una comedia exagerada como esta y no vemos nada de esto en esta interpretación. Aquí es donde le damos razón a los que dicen que el Met prefiere rostros que voces. Lo mismo podría decir de las hermanas, Clorinda y Tisbe interpretadas por Rachelle Durkin y Patricia Risley, quienes de voz y actuación no se les puede criticar, pero que al escuchar solo el audio y no verlas, pasarían desapercibidas, pues su mayor gracia esta en todo menos en la voz. 

El resto del elenco fue uno de lujo. Me refiero a los hombres de la obra, empezando por el gran descubrimiento Lawrence Brownlee quien encarnó al príncipe Ramiro. Voz fresca, muy bella y segura tanto en las notas como en la coloratura misma, su interpretación es espectacular y justifica su gran éxito en Europa. Me atrevería a decir que es un digno sucesor de Juan Diego Flórez. 

Lo mejor fue el Don Magnifico de Alessandro Corbelli, el genio del repertorio cómico. El interpretó a Dandini en una época y ahora lo hace en este muy exigente papel. Segurísimo de su voz, y de una simpatía única, arrancó aplausos siempre antes del final de sus escenas. Gran capacidad histriónica, que no muchos cantantes pueden combinar con ese movimiento escénico suyo. 

Dandini fue Simone Alberghini, quien es una voz excelente y apabullante. Su interpretación teatral fue exagerada en buen término y muy ‘italiana’, ya que dejaba notar que era un experto en el papel y el repertorio. Seguro que lo es. 

Finalmente John Relyea como Alidoro no pudo estar mejor. Esa voz suya parece que dominara cualquier estilo, desde Wagner, Verdi, repertorio francés hasta comedia belcantista. 

El Coro masculino del Met estuvo correcto en su interpretación, sobretodo en los movimientos escénicos, que en esta producción son determinantes. Musicalmente siempre me restrinjo de profundizar, pues la perspectiva del cine es diferente a la del vivo. 

Maurizio Benini es un maestro en óperas Rossinianas. Su orquestación es más que correcta, es finísima. Nos entregó una versión que, pese a la falta de alma de algunos personajes, invita a redescubrir esta joya belcantista que en la técnica musical es tremendamente complicada y digna de atención.