16 mayo 2009

Insólita pifiadera por transgresor montaje de “La Traviata” en su estreno en Santiago

El estreno ayer viernes de “La Traviata”, abriendo la temporada 2009 del Municipal de Santiago sí que dio que hablar. La producción de Jean-Louis Grinda incluye una transposición de la ópera a los años 50 y escenas algo grotescas en el segundo cuadro del segundo acto. Norah Amsellem y Francesco Demuro fueron los protagonistas.

El artículo de Las Últimas Noticias de Santiago cita: Lo que provocó la molestia fue que hombres vestidos de travestis rodeaban como toreros a una mujer, la que era castigada. La escena pareció grotesca al público y eso generó la reprobación, un hecho inédito en el Municipal. 

Mauricio Miranda, uno de los travestis en la obra, dice: “Realmente estoy conmocionado, todavía no entiendo que paso (…) la idea era hacer una fiesta decadente con prostitutas y travestis. Incluso nos dijeron que fuéramos recatados por el tipo de público que iba, que es gente de dinero y conservadora. Y de pronto comenzaron las pifias, fue impresionante”. 

Sin embargo dicen que el abucheo fue excesivo e incluso desubicado, lo cual no tendría nada de raro, sobretodo si el escándalo fue montado, según especula uno de los miembros del elenco. En todo caso, creo que esos disfuerzos demuestran que el público latino aún esta atrasado décadas en tolerancia cultural respecto a Europa, porque esas poses ya son anticuadas y generan, mas que apoyo, burla. 

Esta producción incluye el debut en Chile del tenor peruano Andrés Veramendi como Alfredo y del barítono húngaro Karoly Szemeredy como Germont. Ambos debutarán el próximo viernes, y también formarán parte del elenco de la producción de Vivien Hewitt de  “La Traviata” en la temporada de la Ópera de Lima, en agosto. 

7 comentarios:

Alejandro dijo...

Ayer tuve la posibilidad de asistir al inicio de la temporada de ópera 09’ del Teatro Municipal de Santiago.
Si bien tenía mis reservas sobre el trío protagonista, la ejecución de éste fue intachable, sublime, magnífica, así como también los vestuarios y escenografías. Ello se demostró con la generosidad de aplausos ovaciones con las que público premió a los cantantes y al director de orquesta cada vez que fue posible. Lamentablemente no todo fue así de perfecto.
Quedará en la retina de todos quienes asistimos ayer a la función aludida, el inicio de la segunda escena de acto II, con la deprimente representación de la Danza de las Zingarellas.
Sé que la intención de la producción fue representar, en la parte citada, la decadencia y el desenfreno de la época, lo que quedaba perfectamente especificado con la presencia de prostitutas y travestís, en lo que constituye una verdadera renovación (muy necesaria, por cierto, para ‘popularizar’ la ópera). Creo que todos los asistentes a la función lo entendimos así y no hay problema al respecto, por cuanto ‘Las Últimas Noticias’ no se centra en la verdadera causa de las pifias.
En principio, a nivel de amante de la ópera y un poco entendido en ella, puedo señalar que me molestó la pretenciosidad con la que se presentó ‘La Danza…’: pretendía representar cómo variaba a lo largo de la historia la situación de Violetta a lo largo de la historia (primero se mostraba a una bailarina muy arreglada, que después era desordenada, humillada y ¡muy maltratada! Como Violetta). Ello no es tan necesario porque la historia es fácil de entender y no requiere que los hechos sean recalcados, aunque debo recocer que de todas maneras eso resultó ser algo innovador, interesante; muy probablemente estaría fascinado con todo ello si no fuese por lo que ahora diré.
Sin embargo el problema de esa esquematización es que era muy maltratada: primero la arrojaban al piso, luego la zamarreaban y tiraban al piso, le lanzaban unos delantales, pero eso no es lo grave. Luego hacían durante mucho rato la mímica de tirarle el cabello y golpearla de manera bien violenta. Por eso no me gustó el cuadro que se cita e intuyo que por la misma razón mucha gente pifió y gritó muchas cosas a los intérpretes al terminar esa coreografía y cuando al terminar la función subió al escenario la coreógrafa, el réggiseur y otras personas encargadas de la producción.
Fue un descriterio de parte de los realizadores incluir y darle tanta mportancia a una coreografía en la que se mostraba violencia hacia las mujeres de una forma tan explícita, especialmente ahora que en Chile el tema está en boga, dadas las poco alentadoras cifras de asesinatos y violencia al sexo femenino por parte de hombres.
Sinceramente pienso que es una lástima que una ópera con un elenco magnífico sea recordada y se hable de ella por una situación tan penosa como la que ya nombré. Ojala que para las próximas funciones corrijan ese ‘pequeño detalle’.


Alejandro.-

Hugo Valdivia dijo...

Cncuerdo pleamente con Alejandro, la inclusión de una bailarina incluso me pareció al comienzo fome, una solución poco acertada para el contexto que iva llevando la obra; quzás unas topleteras o bailarinas de caño hubiera resultado más armonioso en la escena. desde el comienzo había burla de parte de los invitados al baile, creo que era una forma de manifestar el desprecio de esa generación en contra de lo tradicional en busqueda de algo más avant garde, una suerte de generación perdida de post guerra (Que es el espiritu de a propuesta).
Sin embargo como propuesta teatral el conjunto tiene un fundamento de peso y valdez, mucho más que otras producciones que sehan visto en el teatro que son un resumen de elementos comunes y cross over que sí desistúan las óepras, sin razón de ser.
Esta Traviata es algo verdaderamente memorable e irreprochable como propuesta artistica.

José Ordoñez dijo...

No vi la opera, pero ultimamente las puestas en escena olvidan lo importante: no importa que el tenor sea bajito o gordo, la soprano una vaca, lo que vale es la voz. A falta de sentido artístico, confunden la opera con la TV y es por eso que los amantes del bel canto nos refugiamos en las grabaciones donde lo que importa es el buen oído y los cantantes. Por supuesto que el espectáculo importa, pero nadie se reía con Pavarotti haciendo de galán con 130 kg.
Reconozco que es cuestión de gustos pero no arruinen la opera, por lo menos hasta que mi generación deje este mundo.
rio2manso@yahoo.com.ar

Anónimo dijo...

El Teatro Municipal ha cambiado del elenco el rol de Giorgio Germont del segundo elenco por el baritono Argentino Omar Carrion.

Rosella dijo...

Cuándo debuta Andrés Veramendi?
Por favor Gonzalo haznos saber cómo le fue y cual fue la respuesta del público. Gracias.

Anónimo dijo...

Detesto las puestas contemporáneas... le quitan importancia a lo vocal...
un asco!

violinhunter dijo...

A mi tampoco me gusta ni un poco lo que hacen algunos productores para provocar publicidad. Nunca deberian cambiar las obras como se escribieron originalmente. Es como agregar guitarras, marimbas, y saxofones a las sinfonias de Beethoven. Por favor.