10 agosto 2009

El tenor de tenores habla para Lima

Por: Carlo Trivelli
El Comercio

Es considerado el más grande tenor de todos los tiempos. Y no es para menos: Plácido Domingo ha interpretado más de 130 papeles en escena y cuenta en su haber con más de 100 grabaciones, entre óperas completas, compilaciones de arias, duetos y discos varios, además de diversos galardones, entre ellos 13 premios Grammy. Ahora, tras quince años de ausencia, vuelve al Perú para ofrecer lo mejor de su repertorio.

Desde Budapest, donde se alistaba su presentación en la gala de los triunfadores del concurso Operalia, realizada anoche, conversó con El Comercio acerca de su trayectoria y del concierto que ofrecerá en Lima.

De su ya mítica participación, junto con Luciano Pavarotti y José Carreras, en la serie de conciertos de Los Tres Tenores, Domingo cuenta que se divertían mucho juntos. “Fue en 1990 cuando empezamos con el primer concierto –¡ya van a ser veinte años el próximo año!–. La verdad es que la pasábamos muy bien escogiendo el repertorio, teníamos grandes cenas, nos reíamos mucho, a uno se le ocurría una canción, a otro otra, a alguno un aria a otro otra, y nos rifábamos las romanzas para que estuvieran también presentes. Y, bueno, como hicimos al final casi treinta conciertos, tuvimos ocasión de alternar las mismas canciones entre todos”, nos cuenta.
Sobre el Perú dice tener un gratísimo recuerdo. “Tengo una gran felicidad de volver a Lima. Ya he estado ahí en dos ocasiones, por ahí en el 71 y luego en el 94. Y es una gran alegría volver a cantar ante un público tan cariñoso. Siempre tengo el recuerdo de la primera vez que estuve en Lima, cantando el “Elías” de Mendelssohn. Había un coro que con gran cariño me acompañó hasta el aeropuerto, fue al aeropuerto cantándome y eso se me quedó grabado muy adentro”, confesó el tenor.

Los breves minutos que pudo otorgarnos dentro de su recargada agenda sirvieron para recordar su relación con el Perú, su gusto por la música de Chabuca Granda y los valses peruanos, su admiración por Juan Diego Flórez, y para que nos adelantara algunos detalles de su presentación en Lima, en el Monumental, este 9 de setiembre.

Con una trayectoria tan amplia como la suya, ¿todavía queda algo que sienta que le falte hacer en la lírica?
Bueno, yo estoy bastante contento con todo lo que he hecho. Pero creo que sí, que todavía tengo la curiosidad y la tentación de hacer algunas cosas más. Pero vamos a decir que, aunque no hiciera ninguna parte nueva, ya he hecho tantas que podría darme por satisfecho. Ahora en octubre voy a hacer el Simón Bocanegra, no es que quiera ser barítono, pero es que me gusta tanto la parte de Simón que, si bien no voy a cambiar de cuerda, la voy a hacer de todos modos. Va a ser salirme un poco del redil, pero bueno… Y después alguna otra parte saldrá por ahí, porque siempre me queda la curiosidad. También me están tentando para hacer una producción de “Orfeo y Eurídice”, así es que siempre hay la posibilidad de hacer algo nuevo, vamos a ver.

En cuanto a su labor como director, ¿qué proyectos tiene?
Después del concierto de los vencedores de Operalia aquí en Hungría, me voy de vacaciones, pero tengo un concierto el 25 de agosto con la Filarmónica de Los Ángeles, acompañando a Yo-Yo Ma. Y también haremos la “Quinta sinfonía” de Tchaikovski. Y siempre tengo algunas otras cosas nuevas que hacer con la ópera de Washington o en el Metropolitan, así que siempre vamos aumentando el repertorio.

Usted ha dirigido a Juan Diego Flórez, ¿cómo ha sido esa experiencia?
Bueno, Juan Diego es una maravilla trabajando, por su musicalidad y su belleza vocal, y esa agilidad y esa brillantez extraordinaria del registro agudo. Es un placer dirigirlo. No he podido dirigirlo en una ópera completa, porque no hemos coincidido, pero sí conseguí dirigirlo en Viena y en Washington y Los Ángeles en alguna gala en que cantó alguna romanza. Espero que encontremos una ópera en que yo lo pueda dirigir, sinceramente lo espero.

Usted tiene una gran relación con la zarzuela y también con la música popular
Con la zarzuela es lógico, porque la aprendí antes que la ópera, mis padres eran cantantes de zarzuela, como bien sabrá, y muy queridos en el Perú. Ya desde chiquito comencé a saborearla y de hecho ha sido lo que más oía en casa. Y la música popular, afortunadamente la música de nuestros países es maravillosa, sea en el Perú, como en Cuba, Argentina o México, hay ritmos bellísimos y melodías preciosas con un romanticismo que siempre me encanta.

Cuéntenos de su concierto en Lima.
Este concierto, como siempre que canto para un público grande, va a tener un poco de ópera, después zarzuela, un poco de comedia musical y, al final, canciones también. Será un concierto muy variado para que el público la pase muy bien, para que vaya a divertirse. Me acompaña una soprano puertorriqueña, Ana María Martínez, quien es una gran artista. Tiene una voz bellísima. Y Eugene Kohn, un director que me ha acompañado en muchísimos de los conciertos que hago en América.

¿Qué recuerdos tiene del Perú?
Siempre lo comparo mucho con México, por el tipo de música y también por las personas que son muy hay una especie de dulzura en la gente, un cariño muy especial. Siempre me he sentido como en casa cuando he estado ahí y espero esta vez volver a llevarme ese mismo sabor que las otras veces en que he ido.

¿Y nuestra música?
Chabuca tiene una fuerza extraordinaria. Y siempre los valsecitos son divinos, más ahora que los canta Juan Diego. Pero hay que decir que yo los canté antes, cuando él era un pequeñito. Pienso mucho en Lucho (Alva), que también ha tenido esa gran belleza vocal y esa gran manera de cantar. Ustedes pueden estar muy orgullosos de sus tenores.

Si tuviera que situarse en la historia de la lírica, ¿qué lugar se asignaría?
Pues no sé. Yo creo que como un tenor lírico tirando a dramático. Y alguien que ha hecho un repertorio grandísimo. Pero, sobre todo, alguien que se ha entregado por completo en el escenario, que no se ha dejado nada y que se ha brindado con toda la pasión y la entrega que hace falta para triunfar en la ópera y el público lo ha reconocido. Creo que he tenido un romance muy bonito en todos aquellos lugares en donde he estado.

¿Y cantará algo peruano en Lima?
Pues esas son las sorpresas, así que vamos a buscar algo por ahí. Vamos a cantar “La flor de la canela” y vamos a buscar algo que quizá sea menos conocido, que pueda ser un bonito regalo también, ¿ok?