27 mayo 2014

"L´elisir d´amore" llega a Lima: Comentarios de la función de estreno

Foto: Coro Nacional
III Temporada de Opera del Ministerio de Cultura - Gran Teatro Nacional
L’ELISIR D’AMORE visto por BOTERO - Función 24 de Mayo del 2014 
Coro Nacional. Director: Javier Súnico Raborg. Orquesta Sinfónica Nacional. Director: Fernando Valcárcel. Regia: Víctor García Sierra. Producción Nausica Opera Internacional
ADINA: Ximena Agurto. NEMORINO: Dempsey Rivera. BELCORE: Humberto Zavalaga. DULCAMARA: Lukas Debevec. GIANNETTA: Rosa Parodi.
Por Gonzalo Tello (Ópera Perú) Desde Italia y gracias a Nausica Opera International, llega al Gran Teatro Nacional una producción completa desde Italia, para ser presentada en la temporada de ópera 2014 del Ministerio de Cultura. Bajo la dirección general del director del Coro Nacional, Javier Súnico, llega una producción concebida y dirigida por el venezolano Víctor García Sierra, quien ya antes ha participado en Lima en temporadas de Prolírica, y como director y cantante en las producciones de "El diluvio de Noé" de Britten, y "Le nozze di Figaro", presentadas en este mismo teatro.
Esta vez trae esta producción de "L´elisir d´amore" de Donizetti, que se concibió basada en la serie de cuadros El circo del pintor colombiano Fernando Botero. Esta producción se presentó en el Teatro Giuseppe Verdi de Busseto, en Parma a inicios de este año, con un elenco de primeras figuras y que dio mucho que hablar en la prensa.
La concepción de esta producción y su realización calzan perfectamente con la serie de cuadros de Botero y los personajes de esta ópera. Se adapta muy bien a la historia, cambiando a los personajes según los de esta serie de cuadros. Además, como me explicó García Sierra, cada miembro del Coro, en este caso aldeanos, esta vestido de una manera particular y cada uno tiene una personalidad. Esto se demuestra claramente ya que cada uno es un mundo aparte y le da mayor vivacidad y teatralidad a la producción con sus actuaciones individuales.
Serie "el circo" de Fernando Botero
La mayor diferencia entre la puesta vista en Italia y la de Lima radica en los cantantes. Si bien en Italia el elenco fue de primer orden y con gran experiencia internacional (Celso Albelo, Eva Mei, Manuel Lanza y Michele Pertusi), en Lima el elenco es conformado por artistas emergentes y nacionales, con un cantante invitado de la Argentina. Los protagonistas son el joven tenor Dempsey Rivera, quien ganó el primer concurso de canto lírico de Radio Filarmonía en 2012, tuvo clases maestras con Juan Diego Flórez en Viena y Pesaro, y fue convocado para cantar un rol en ese mismo festival. La también joven soprano y ya con una carrera iniciándose, Ximena Agurto, lo acompaña en esta producción. Ella ha ganado prestigiosos concursos internacionales en Europa y está iniciando una carrera importante en España.
García Sierra nuevamente demuestra gran oficio y buen gusto teatral para sus producciones. Visualmente atractivas, complementa a los cantantes con figurantes que en este caso son malabaristas o acróbatas y le dan color y brillo a la puesta.
Dempsey Rivera tiene el talento, el timbre, la gracia y la musicalidad que necesita un cantante para llegar lejos. Ha trabajado con mucha intensidad en lo musical y teatral. Es convincente en su papel, y aunque el rol de Nemorino parezca fácil, es muy demandante. Está mucho tiempo en escena, canta muy alto y debe hacerlo con mucho tino y buen gusto. Dempsey logra el efecto de un buen Nemorino. Lo único que debe seguir trabajando, y es solo un tema de falta de experiencia, es en la proyección y volumen de la voz, así como en la rigurosidad del canto, en ir con la orquesta y no tanto por su cuenta. Esto seguramente lo irá afinando en esta carrera que recién empieza. Lo difícil es tener talento, en su caso lo tiene, solo le queda aprovechar esas oportunidades y ganar experiencia y ser muy riguroso con lo que tiene por delante.
Ximena Agurto es toda una satisfacción sobre escena. Dominio pleno del escenario, excelente trabajo teatral, convincente, mucho oído, proyección vocal, hermosos pianos y crescendos, muy bien gusto musical y facilidad con las complicadas coloraturas que presenta el personaje de Adina. Agurto es lo mejor de esta producción.
El bajo argentino Lukas Debevec encarna a Dulcamara, el bajo cómico quien es el que se roba el show tanto por su aria inicial como la famosa "barcarolla" y es el que trae el élixir al pueblo y desata toda la hilarante trama. Su voz es poderosa y trasciende orquesta y coro, pero el personaje es en exceso bufo y pierde gusto musicalmente. Me gustaría sea menos histriónico y mas preciso, sobretodo junto a la orquesta. La idea de decir "pisco sour" en vez de vino bourdeaux me parece trillada y busca la risa fácil.
El bajo barítono Humberto Zavalaga interpreta al oficial Belcore. Los agudos no son limpios y la interpretación no es del todo plena, aunque si causa buen efecto teatral y saca risas en su actuación.
La Gianetta de Rosa Parodi es correcta, aunque es inaudible cuando el Coro está presente.
El gran problema de esta producción es la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Fernando Valcárcel. Interpretación solemne, aletargada, sin ritmo ni frescura, algo que en esta obra y en Donizetti es necesario. Esto incluso afecta a los cantantes que deben frenar sus líneas. En esta primera función, tanto Coro como solistas estuvieron la mayoría de veces fuera de tiempo. La única que lo estuvo bien fue Agurto. Son muy pocos los momentos en que la orquesta tiene ritmo y agilidad. La orquesta parece un elefante tratando de correr de puntillas. Donizetti no es Brahms, y menos un Brahms parcimonioso. El ritmo no va para nada con la obra.
La banda de metales sobre el escenario en el segundo acto, ¿me pareció o eran ciegos? Inverosímil que músicos que están mirando directamente al director estén tan fuera de tiempo. En todo caso es mejor obviarlos, porque arruinaron la entrada del acto.
El Coro Nacional dirigido por Javier Súnico suena bien, pero debe estar mas atento con la orquesta y no perderse. Quizá están muy concentrados en la actuación, que resulta muy convincente. Quizá es la producción en que los veo actuando mejor, y eso denota un buen trabajo, tanto de director como esfuerzo de cada cantante. Bien por eso.
Otro detalle que hay que arreglar es en cerrar un poco la escenografía. Desde mi sitio podía ver todo el backstage y a Coro y técnicos fuera de escena. Otro detalle que no entendí es ¿por qué el Coro tenía en las manos volantes publicitarios de la ópera en vez de billetes?
El resultado fue un estreno frío, que aunque tuvo una recepción de pie y aplausos efusivos de un público básicamente compuesto de familiares y amigos, eso no implica que haya muchos detalles que pulir en esta puesta.
En un par de días publicaré mis comentarios sobre la segunda función, en la que seguramente mejorarán muchos detalles...espero.

Algo que no quiero dejar pasar es la poca atención que se le ha puesto a este gran esfuerzo internacional, ya que la difusión ha sido casi nula en los medios. Este tipo de espectáculos merecen apoyo desde adentro. Que las entradas sean baratas y eso garantice lleno de las funciones, no significa que no haya que darles buena difusión. Luego el resto de personas que nunca ha ido al teatro no se entera. Para los que si estamos metidos también ha sido complicado saber los detalles de esta. ¿Seguimos con los vicios de siempre? ¿no? a corregir entonces.
Aquí algunas fotos de la producción, cortesía del Facebook del Gran Teatro Nacional