20 julio 2009

Cómo se han abordado las escenas más complejas de "Lady Macbeth de Mtsensk" en el municipal de Santiago


Momentos de sexo explícito y violación fueron exigidos en el libreto por su autor, Dmitri Shostakovich. Vea usted cómo esos pasajes fueron tratados en recientes producciones. También adelantamos cómo será la propuesta del Teatro Municipal.
Andrés Yaksic/Maureen Lennon
El Mercurio

La versión de la Ópera de Holanda (2006) enfrenta explícitamente el tema de la violación. Axinia (Carole Wilson) es sorprendida por una masa de trabajadores ebrios del aburrimiento. Rápidamente le rajan la ropa, dejándola desnuda desde la cintura hacia arriba. La contextura física de Wilson -mediana a robusta- ayuda a advertir que el placer de la turba no es estrictamente lujurioso, sino primariamente vejatorio; las burlas van y vienen a coro. Tironeada de un lado a otro, la cocinera trata inútilmente de escapar. Bebidas alcohólicas corren por su cuerpo mientras es contenida con las manos y rodillas sobre el barro, posición que aprovecha Serguei (Christopher Ventris) para abrirse paso entre la multitud.


Martín Kusej, el regisseur, transformó la escena de sexo entre Serguei y Katerina (Eva-Maria Westboeck) en una especie de cuadro escénico de fotografías sexuales, gracias a la ingeniosa utilización de una pálida luz estroboscópica (tipo relámpago) que se enciende y apaga perfectamente alineada con la música, congelando el movimiento de los protagonistas que, semidesnudos, se entrelazan rápidamente en nuevas posiciones para crear una secuencia erótica.


Aunque con una propuesta menos explícita que la del teatro holandés, el Liceu de Barcelona (2003) tampoco esquiva las escenas de carácter netamente sexual. Nuevamente Axinia es caracterizada en la inútil defensa por salvar su dignidad de cara a un grupo de indolentes que la utilizan como a un juguete. Sin ser despojada de su vestimenta, es levantada por sobre la multitud como si estuviera en un concierto de una banda de rock. Finalmente, termina dentro de un carro tipo jaula que rueda a lo largo del escenario, hasta que Serguei (Christopher Ventris) se adjudica un espacio junto a ella.

Coincidentemente, en ambas versiones Serguei emplea una escalera para irrumpir en la habitación de Katerina (Nadine Secunde), que esta vez se presenta más escéptica a las sugerencias sexuales de su nuevo amante. Serguei no tolera el rechazo, y usa los medios necesarios para persuadirla ("de todos modos, soy más fuerte que usted"). Finalmente ella se entrega, y el clímax transcurre bajo sábanas oscilantes, estimulando la imaginación de la audiencia catalana.


Ambas producciones fueron fuertemente ovacionadas por el público.


Juego de niños


En su estreno en Chile, la producción de Marcelo Lombardero (desde mañana, en el Teatro Municipal ) tampoco disfrazará la temática sexual. En el primer acto, Axinia (Daniela Ezquerra) también se ve sorprendida por una turba, pero esta vez de hombres-carniceros: "¿Cuán explícito o no se puede ser en esta escena? Por supuesto no la vamos a violar en serio, pero no puedo esconder un asunto tan dramático. Muestro de manera realista cómo abusan de ella, porque así lo pide Shostakovich", dice el regisseur argentino, y agrega que en las escenas de alcoba, y especialmente durante los encuentros entre Serguei (Richard Cox) y Katerina (Jeanne-Michèle Charbonnet), "no esconderemos el sexo, porque los protagonistas son amantes. Pero siempre manteniendo un límite: sin caer en la pornografía. Nuestro límite es el buen gusto. He sido fiel a la obra, mostrando lo más descarnadamente posible una historia que el libreto me pide, sin ánimo de épater les bourgeois ". Lombardero también adelanta que "habrá muy pocos desnudos, porque para que una escena de sexo sea potente, no es necesario quitarse la ropa".

Andrés Rodríguez, director del Teatro Municipal, recomienda la ópera para jóvenes, y advierte que no hay que escandalizarse. "Con el nivel de violencia y sexo que ahora ofrece la TV, esta 'Lady Macbeth de Mtsensk' parece un juego de niños".