23 julio 2009

La lírica en ‘Combo’: Cuatro voces en concierto


Por Gonzalo Tello

La nueva franquicia de la lírica “Cuatro voces en concierto” llego a Lima, después de una gira por el norte del país para ir luego al sur del país. Lo interesante de juntar a cuatro voces (tenor, soprano, mezzo y barítono) da una gran variedad al programa, el cual se vuelve uno largo pero entretenido. La estructura fue de primero ópera, y luego zarzuela. Esta vez el grupo participó dentro de la Temporada Internacional de la Orquesta Sinfónica Nacional.

Jacqueline Terry escogió un buen repertorio para este concierto. Empezó muy bien con ‘Dove Sono’ de “Le Nozze di Figaro” y continuó con una sobria “Parigi o Cara”, terminando con una interesante y muy aplaudida “Me llaman la primorosa” de “El Barbero de Sevilla” de Jiménez. Llena de coloratura, esta romanza de zarzuela fue lo mejor de su performance. Esta soprano, cuando escoge un repertorio cuidado y bien balanceado, nos da gratas satisfacciones. Debe seguir así y le recomiendo ahondar en Mozart, el cual le queda muy bien.

Andrés Veramendi cada vez se afianza más con una voz segura y timbre claro y amplio. Si bien tuvo altos y bajos, se lució junto a Josefina Brivio en el dúo de “La Dolorosa” y destacó en gran forma en la romanza “Amor vida de mi vida” de “Maravilla”. Su punto mas bajo fue la escena del duque en “Rigoletto” pues los recitativos fueron muy apresurados y algo toscos, si bien el aria y cavaletta estuvieron bien. Buen repertorio el escogido, pues su voz se afianza en los papeles líricos verdianos.

Josefina Brivio posee el mejor instrumento de los cuatro. Comenzó ni más ni menos que con la escena final de “Cenerentola”, su mejor carta de presentación. Excelente coloratura y color vocal, fue la parte más aplaudida de la primera parte. Sus puntos altos fueron “Dolorosa” (extraordinaria proyección vocal) y la “canción de Paloma”, de “La Gran Vía” en la cual demostró su maestría en la zarzuela. Insisto en que Brivio debe llevar su repertorio mas arriba, con arias que le exijan mayor legato y agudos potentes, como en las “reinas” de Donizetti, entre otros papeles.

Xavier Fernández fue muy correcto en “Don Giovanni” y la canción del torero de “Carmen”. Buen fraseo que se desploma lamentablemente, y no se por qué, en los agudos. Mejor estuvo en sus escenas de zarzuela, donde también es un destacado, sobre todo en la aplaudida escena de los vareadores de “Luisa Fernanda”.

La dirección de Espartaco Lavalle fue en general buena, aunque se apuraba mucho, sobretodo en los recitativos de las arias de los cantantes y en ciertos pasajes importantes. ¿Quizá fue para mantener a la orquesta cohesionada? Puede ser, aunque eso no justifica esos tiempos tan apresurados.

La OSN todavía tiene serios problemas en su cohesión, y sobretodo el sonido de los violines. La introducción del “Intermezzo” de “Manon Lescaut” fue lamentable, así como pasajes de “Cenerentola”, “Traviata” y “Rigoletto”. Mejoró en la segunda parte con la zarzuela.

Debo acotar también, que el comportamiento del público es alucinante. Celulares sonando, gente entrando e interrumpiendo tarde, niños hablando, incluso el personal (que no entiendo que tiene que hacer moviéndose), etc. ¿Por qué pasa siempre eso? ¿Es cultural? No lo creo, y espero con estas quejas se pueda lograr un cambio de actitud.

Pero peor aún que cierto publico, es el auditorio Los Incas del Museo de la Nación. ¿Es que acaso no se nota que el lugar es deprimente, inadecuado e insultante para público y músicos? Lamentablemente no solo es un horrible lugar, sino que afecta el sonido de la orquesta, por los vacíos y la mala acústica. En la platea trasera el sonido es pésimo.

En fin, un insulto para la OSN tocar en ese lugar. La gestión del INC, quien ya dio un paso adelante en traer un director actualizado para enrumbar a una orquesta entumecida con tantas direcciones pasadas mediocres, debe optar ahora por encontrar un auditorio adecuado que reivindique a nuestra primera orquesta nacional. Quizás pueda volver al Teatro Municipal, lugar en el cual vivió sus mejores glorias.